Había algo acerca de Alessandra, era una mujer con un noventa y nueve por ciento de paciencia en su cuerpo pero, oh.. ese uno por ciento de rabia que salía cuando estaba fúrica hacia temblar a cada ser sobre natural en el mundo, incluso el mismo Lucifer jamas quiso sacar aquel lado de la rubia. No después de la primera y única vez que tuvo la dicha o mala suerte de verlo.
Y es allí cuando ciertas personas que la han tratado se preguntan qué tiene de especial. Todo el mundo le teme y muchas personas no se atreven a tocar a nadie que le importe a la rubia pues temen que esta se moleste.
Y una de las muchas personas que siempre se preguntaba aquello era Eva. Algo despertó su curiosidad de más cuando la rubia no había muerto por el Qeres.
Así que estuvo bastante atenta cuando el padre de Joanne decidió contarle porque era un peligro para el que la rubia aun siguiera en medio de todo.
Antes de los ángeles existían los arcángeles. Y aquellos si que eran dignos de ser temidos. En total eran seis; Miguel, Gabriel, Uriel, Lucifer, Rafael y Alessandra. De los cuales solo quedan tres. Aquí es cuando se podría pensar que los favoritos siempre fueron Miguel y Gabriel pero la realidad era muy lejana aquella.
Alessandra siempre fue puesta en un pedestal, la favorita, la prodigio y la mejor. Su poder, en si, era fuera de este mundo. Fue la última en hacerse y la más poderosa de todos. La encargada del ejercito y la que nunca pensarían que decidiría irse hasta qué pudo enamorarse. Fue la segunda en dejarlos, el primero fue Lucifer. Fueron hechos para servir y poner el mundo de los demonios en orden, no debían sentir y mucho menos tener debilidades.
Pero no todo salió como se suponía. Cuando el primero se revelo armando la guerra más grande jamas vista pudo ver cómo sus arcángeles Gabriel, Uriel y Rafael murieron en la batalla cuando sus hermosas alas fueron arrancadas. Aquello que los hacia volar era, a la vez, su motor de vida.
Aquella guerra fue ganada cuando la rubia siento la tristeza abrazar su pecho cuando vio a sus hermanos caer, y sus ojos lloraron oro mientras su corazón lloraba sangre.
Fue en aquel momento que la ira ligada a la tristeza de Alessandra se pudo sentir por primera y única vez, y por si sola mando a uno de sus hermanos junto a Mefisto hacia lo que muchos humanos llamarían infierno. Aquello casi matándola en el proceso.
Los sentimientos no eran una opción para ellos, aunque aquel momento fuel el primero de muchos donde se vería que todo era una mentira. La segunda vez fue la curiosidad que cierta mujer le dio la primera vez que la vio y sus visitas fueron constantes a la tierra hasta que conoció a alguien más que hizo que se quedara.
Fue allí cuando se hicieron los ángeles aquellos seres que de verdad no sentían nada pero no llegaban a tener aquel poder que tienen los arcángeles. Tan adorada era Alessandra que se dice que escogieron ciertas partes de su cuerpo para hacer a los ángeles.
Su cabello dorado y aquellos ojos azules electrizantes fueron las partes fundamentales, por aquella razón no existía un solo ángel que no tuviera esas características.
Se dice que las hermosas alas de los arcángeles eran largas, tan largas que se arrastraban centímetros atrás de sus pies y que eran de un blanco llamativo brillante con sus puntas de un hermoso color dorado. Que un arcángel estaba hecho para atrapar a cualquier ser viviente que le pasara por el frente.
Así que la herida que dejo la rubia con su partida fue bastante grande y profunda, Miguel le pidió con ojos tristes que no lo dejara y que temía que no fuera tratada como el ser superior que era pero sobre todo que algo le pasara. Pero algo en ella le decía que su lugar ya no era con los demás pues ahora pertenecería a la Tierra.
