LXVII

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Sintió el viento golpeando su rostro mientras seguía columpiandose en aquel parque, prácticamente rogando para que no apareciera ningún niño obligandolo a irse.

El ambiente era horrible a decir verdad, ningún niño querría ir a ese parque con el tiempo que había. El cielo estaba oscuro y el viento era feroz. En cualquier momento parecía que se desataría una gran tormenta.

Era raro pero a Felix le encantaban esos días.

Claro que no disfrutaba el estar en la calle y que una tormenta le cayera encima pero en si le gustaban los días como ese. Solo estando recostado en su cama mirando el techo, dedicándose a escuchar el ruido que la lluvia generaba contra el techo de su casa.

Aunque ese día no se encontraba en su casa, se encontraba en el medio de un parque con los ojos cansados y las manos temblorosas.

Su sentido común lo obligaba a volver a su casa y quedarse allí cuando la lluvia cayera pero no quería volver, no quería llegar y sentir aquel horrible ambiente que se había formado unas cuantas horas atrás.

Había hablado con su padre cuando se dirigió a su habitación y lloró en sus brazos durante un rato hasta que este se fue, no sin antes aclararle una y mil veces su desagrado con el comportamiento de su esposa.

Tampoco le hacía sentir bien que sus padres discutieran por algo que lo entrometía. Ya había sucedido cuando su padre se negó a llevarlo a catequesis y cuando se autodenominó agnóstico frente a su madre.

Se sentía el culpable de sus peleas. Pensaba que no necesitaba más motivos por los que sentirse mal así que apenas se hizo de día simplemente huyó sin saber donde ir.

—¿Felix?

Levantó la mirada rápidamente encontrándose con Hyunjin observandolo a la distancia. Comenzó a sentir sus mejillas calientes y vio al mayor acercándose a él a paso lento.

—Hyung.

—¿También vendrás a la casa de Minho? —Hyunjin preguntó al mismo tiempo que se paraba a unos pocos metros de distancia, los suficientes para no ser golpeado mientras Felix se columpiaba.

El menor negó rápidamente. —No. Quería salir de mi casa pero no tenía donde ir. Wooyoung salió con su pareja, Dahyun tiene un almuerzo familiar y no llamé a Minho porque no quería molestarlo, suelo recurrir a él siempre y debe estar cansado de eso.

Hyunjin alzó una ceja por unos segundos mientras se dirigía al columpio a su lado. —Dudo que le moleste que lo llames, ayer me dijo que estaba preocupado porque no te conectabas por Kakao. ¿Pasó algo?

—Le dije a mi madre que soy gay y se lo tomó muy mal. Igualmente siempre supe que no lo iba a aceptar, no sé por qué estoy así. —respondió con sencillez mientras disminuía la velocidad del columpio.

—Por más que ya supieras que no lo iba a tomar bien eso no cambia que te duela su rechazo, es razonable. —el mayor terminó de hablar con rapidez dedicándose a escuchar el ruido que hacía el columpio cada vez que el menor se movía. —Si algún otro día te sucede algo y no sabes a quien acudir puedes llamarme, de por si puedes llamarme en cualquier momento y voy a estar para ti. Puedes confiar en mi.

Felix lo miró y sonrió. —Gracias. Es lindo de tu parte, en serio lo agradezco mucho.

—No es nada. Por cierto yo estaba yendo hacia la casa de Minho así que puedes venir, estoy seguro que para él será una linda sorpresa verte.

—¿No quedaré muy entrometido metiendome en su casa?

Hyunjin negó. —Le gustará verte y seguro a ti también te gustará verlo así que estarán todos felices. —el chico se levantó del columpio donde estaba sentado y miró al contrario. —¿Vienes?

Yongbok se paró y asintió, quedando al lado de Hyunjin. Se sentía muy pequeño a su lado.

Ambos comenzaron a caminar a la par con tranquilidad, no debían recorrer más de dos calles para llegar a la casa de Minho por lo que al poco tiempo estuvieron allí golpeando su puerta.

Estaba parado detrás de Hyunjin queriendo ser invisible en aquel momento. Se sentía realmente apenado a decir verdad, su idea no había sido llegar a la casa de Minho pero allí se encontraba y no creía que estuviera en posición de escapar, tampoco quería hacerlo.

No pensaba que fuera casualidad que hubiera terminado en un parque a pocas calles de la casa de Minho, él quería verlo.

La puerta al frente suyo se abrió y levantó el rostro encontrándose con la mirada de su pareja en él. Se notaba sorprendido y no lo culpaba, no era cosa de todos los días que un chico apareciera en la puerta de tu casa sin anticipación.

Cabizbajo y en silencio entró al hogar de Minho intentando pasar desapercibido, claramente sin lograrlo.

Escuchó a Hyunjin carraspeando antes de comenzar a hablar. —Se que Felix no estaba en los planes pero lo encontré cerquita de aquí bastante desanimado y no me contuve a invitarlo.

Le dirigió la mirada a Minho y notó la confusión en el rostro se este por lo que decidió hablar antes de que le preguntara.

—Discutí con mi madre y las cosas no están muy bien que digamos. Perdón si es que molesto aquí, puedo irme si es que quieres. —habló con rapidez, tranquilizandose cuando vio a Minho negar.

—No no, ¿cómo podría pedirte que te fueras? Solo debo hablar con Hyunjin de algunas cosas de forma rápida y luego puedes quedarte, ¿sí?

Felix asintió y vio una sonrisa en el rostro del contrario que rápidamente se llevó a su amigo al piso de arriba, dejándolo parado en el medio de aquella habitación.

Caminó hasta el liviano con cuidado de no molestar a nadie, encontrándose con Haerin sentada en un sofá leyendo un libro, no sabía cual era pero parecía de misterio. En cuanto volvió a levantar la mirada del libro la mujer lo estaba mirando y no le quedo de otra que acercarse.

—No esperaba verte aquí hoy —habló Haerin con una sonrisa mientras dejaba apoyado el libro a un costado—. ¿Cómo estás?

—Aburrido creo, no me vi con mis amigos y tengo una sensación rara, el juicio fue hace menos de tres días.

Haerin apoyó su espalda en el respaldo del sofá y cruzó las piernas adquiriendo una pose elegante. —Te entiendo, pero también hay algo de felicidad entre aquella rareza, al menos de mi lado, fue una victoria. ¿Tú que piensas?

—Estoy feliz por la victoria pero hay mucha tensión en mi casa y las cosas están feas, por eso estoy aquí, quería irme de mi casa. —contó mientras se sentaba en un sofá al frente de la mujer.

—¿Discutieron?

—Sí. Empezamos hablando bien pero la conversación se terminó volviendo un ataque ida y vuelta y me dejé llevar por la ira. Le dije que soy gay por impulsividad y ahora me mira con desprecio, esta mañana me ignoró. —Felix apoyó su codo en el apoyabrazos y recargó su mejilla en su mano. —Ando teniendo unos días hermosos.

—¿Tu padre apoya a tu madre? hasta donde me habías dicho el ya sabía de tu sexualidad pero no sé si es que lo tomó bien o no.

—Él me apoya en esto. Mis padres discutieron mucho y no es como que me sienta muy cómodo sabiendo que hablan de mi todo el tiempo.

Justo antes de que Haerin pudiera responderle escuchó la puerta principal abriéndose y cerrandose, al instante Minho estaba en la entrada al salón esperando por él.

Se apuró por escuchar la rápida respuesta de la mujer e ir tras Minho a preguntarle porque se había deshecho tan rápido de Hyunjin.

Aunque tenían mucho tiempo para hablar.

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