Desperté dentro de una habitación conocida y de inmediato sentí miedo. Me senté en la cama y revisé mi alrededor, llevaba la misma ropa de antes y seguía siendo de noche. Por un momento creí que me había quedado dormida por otro año entero.
—Maya, que bueno que despiertas —miré hacia la puerta donde la doctora Inés estaba de pie —. Llamaré a tu padre para que se aseguré de que estás bien.
Se fue y minutos después apareció mi padre con la bata blanca de su trabajo.
—Hija, que bueno que despiertas —sonó aliviado —. Te llevaré a casa cuando terminé mi turno.
—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? —pregunté con la voz ronca.
—Un par de horas —contestó sin preocupación.
—¿Y Eric?
—Tuvo que regresar a la universidad, al parecer sólo le dieron permiso de salir poco tiempo, pero prometió venir el fin de semana —dijo desconectando el suero de mi brazo.
Me sentí un poco triste pues esperaba que mi hermano estuviera aquí para que contestará todas mis dudas. Decidí que tenía que esperar hasta el sábado para que mi hermano me dijera todo lo que sabía sobre mí pasado, y también sobre mamá.
—Puedes ir con Cruz y Mateo, ellos te ayudarán —mi padre habló después de revisar mi pulso.
Bajé de la cama y salí de la habitación para caminar con prisa a la sala verde donde Cruz siempre estaba. Al llegar todo estaba diferente, había menos pacientes y supuse que era por la hora.
Visualice a Cruz atendiendo a un niño en una mesa y la observé trabajar. Cruz era una mujer madura y grande, siempre llevaba el cabello recogido y el rostro maquillado, el doctor Mateo era su esposo desde hace apenas dos años y sé que son muy felices por las historias que ella me cuenta. Su matrimonio me recordaba siempre al de mis padres, pues cuando yo era niña recuerdo que mamá era enfermera y papá siempre fue pediatra.
—Es muy buena en su trabajo, ¿no es así? —la voz de Mateo me hizo girar a verlo.
—Lo es —reconocí de inmediato y volví a mirar a la mujer que movía las manos con una sonrisa.
—¿A qué se debe tu visita el día de hoy? —me giré a ver al doctor que me observaba con curiosidad.
—Tuve un pequeño ataque de ansiedad —confesé avergonzada —. Olvidé respirar por un momento.
El doctor hizo una mueca de preocupación y asintió en silencio.
—Ven, vamos a una mesa —me tomó por el hombro y caminamos hasta la mesa blanca que estaba a un lado del ventanal —. ¿Qué sucedió antes de tu ataque?
Lo mire a los ojos y me debatí internamente en sí debía confesarle lo que me sucedió con Eric, al fin de cuentas, aunque Mateo es mi amigo sigue siendo mi médico, así que él le debe todos mis resultados a mi padre, y aún no estoy muy segura sobre si quiero que mi padre se de cuenta que empecé a recordar.
—Yo recordé un poco de mi vida pasada —dije jugando con mis manos nerviosa.
—Y supongo que eso te asusto —Mateo habló —. ¿Qué recordaste?
Volví mi mirada hacia su rostro y recordé la voz del muchacho que escuché en mi estado de delirio.
—A mi hermano llendo a la universidad —no mentí del todo.
El asistió y me miró dudatibo.
—¿Sólo fue eso? —volvió a preguntar.
Suspire antes de hablar.
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Aún no sé quién soy
General Fiction¿Sabes quien eres? Imagina despertar un día sin saber quién eres, sin recordar quién fuiste o tener alguna día de quien serás. Imagina un día tener las ganas de empezar de nuevo y sólo descubrir que tu pasado siempre te arrastrará, que tu pasado sie...
