—¡Mira, Maya, éste vestido es precioso! —el gritó de mi amiga me hizo saltar en mi lugar.
Mire el vestido que señalaba y mis ojos brillaron al ver la bonita tela color celeste frente a mí. Después mis ojos cayeron en la etiqueta del precio y mi sonrisa se deshizo.
—Cuesta todo el salario de mi padre —dije sorprendida de que una prenda tan delgada costará tanto.
Tal vez debimos ir a una tienda más barata para buscar lo que usaremos el día del baile. Aunque esté local tenía un letrero en la entrada que decía "¡ofertas! ". Pero yo no veo ninguna aquí, al menos no es las cosas que me gustan.
—Pero vale la pena —mi amiga insistió y negué de inmediato.
—Yo paso, sigamos buscando —dije de inmediato —. ¿Ya encontraste algo, Elías?
Me giré para preguntarle al chico que veía un traje en un maniquí. Era un saco y un pantalón bastante bonito, de una tela que parecía brillar por sí sola, y de inmediato me imagine a Elías enfundado en ese traje.
—Esto es demasiado elegante para mí —hizo una mueca y sonreí de lado.
—Patrañas —dije y caminé hasta él, me pare a su lado y aprecié la prenda de cerca —. Pruébatelo —sonreí con los dientes y el me miro, con una mueca nerviosa.
—No lo sé...
—¡Señorita, queremos éste traje en color azul, por favor! —lo interrumpí y llame la atención de la vendedora, la cuál vino casi trotando hasta nosotros. Ella le preguntó la talla al chico pelinegro, y el murmuró algo avergonzado, la chica buscó entre los ganchos hasta que sacó el bonito modelo y yo lo tomé.
—Maya... —Elías dijo de inmediato, asustado por probarse un simple traje de vestir.
—Sé que te gusta, está en oferta y es un muy bonito modelo. No pierdes nada con probártelo —dije con una sonrisa suave. El suspiró y sonrió de lado —. Hazlo por mí, ¿si?
La mueca de preocupación desapareció de inmediato cuando escucho mis palabras. Fue reemplazada por una sonrisa y un brillo en los ojos.
—Está bien —se rindió y di un salto de la emoción —. Pero sólo si tú te pruebas ese vestido celeste que te gustó...
—Imposible —lo interrumpí de inmediato —. No me probaré algo que sé que me gustara, pero que no puedo pagar.
—¿Hablas del modelo vintage que está allá? —la vendedora nos interrumpió y señaló el vestido de mis sueños. Ambos asentimos con la cabeza y ella sonrió —. Tenemos ese mismo modelo, pero en oferta...
—¿Qué? —pregunté emocionada.
—Si, lo que sucede es que durante el inventario nos dimos cuenta que hay un vestido que tiene una leve rotura, obviamente se puede arreglar, pero nosotros no podemos hacerlo. Aquí sólo se venden vestidos que estén cómo nuevos —ella afirmó —. Debido a eso, el precio del vestido bajo casi a la mitad del precio.
—Lo queremos —Elías dijo de inmediato y yo abrí la boca sorprendida.
—Espera —dije de inmediato —, primero me lo probaré.
—De acuerdo, puedes esperarme en el probador —ella dijo amablemente y sonreí.
Caminamos hasta los probadores y Anna se sentó en un sofá que estaba justo afuera de ellos. Le di el traje a Elías y él entró a un probador, yo tomé el vestido que la chica me extendía y desaparecí dentro del cuarto.
La prendía se ajustaba perfectamente a mi torso, parecía ser hecha para mí. Las mangas eran largas, pero terminaban flojas en mis muñecas. No tenía escote pronunciarte, pues la tela empezaba a cubrir justo donde comienzan mis pechos. Se ajustaba hasta mi cintura, y a partir de ahí caía holgado hasta el suelo. Definitivamente parecía ser de otra época, lo cual es perfecto pues el baile es de mascaras, y esos bailes fueron famosos hace miles de años.
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Aún no sé quién soy
General Fiction¿Sabes quien eres? Imagina despertar un día sin saber quién eres, sin recordar quién fuiste o tener alguna día de quien serás. Imagina un día tener las ganas de empezar de nuevo y sólo descubrir que tu pasado siempre te arrastrará, que tu pasado sie...
