Anote en mi cuaderno la tarea de matemáticas simplemente como un garabato, sólo para recordarla.
—Maya —me detuve al escuchar la voz de la maestra.
El salón ya estaba vacío, siempre soy la última en salir y es porque soy demasiado lenta para guardar mis cosas, y además, soy la única que anota la tarea en una libreta.
—¿Si? —le pregunté dejando el bolígrafo en mi pupitre.
—Puedes venir un momento —la voz gruesa de la maestra me puso los cabellos de punta.
Me puse de pie con miedo hasta llegar a su escritorio y me extendió un legajo amarillo, al principio pensé que contenía solo una hoja de papel pero al abrirlo me di cuenta de que eran varias.
—Esto te ayudará para los exámenes parciales, recuerda que son igual de importantes que los exámenes finales —mantuvo su rostro serio pero la voz suave —, sé lo difícil que ha sido para ti adaptarte y no voy a permitir que dejes mi materia, así que debes ponerte las pilas y estudiar.
Mi rostro se iluminó con una gran sonrisa.
—Muchísimas gracias, maestra —dije sin borrar mi sonrisa.
Ella asintió en silencio y se sentó en su escritorio.
—No hay de qué, eras de mi mejores alumnas y sé que tu pasión por los estudios se lleva en la sangre, sé que pronto todos esos dones regresarán —mi sonrisa se debilitó un poco pero ella no lo notó —. Ya puedes marcharte.
Era la tercera vez que escuchaba esas palabras, ese "sé que pronto tus dones regresarán" o "ya recordarás todo". Si tan solo supieran que, algunas veces, ni siquiera logró recordar mi nombre.
—Gracias.
Dije y me fui a recoger mis cosas, colgué mi mochila sobre mi hombro y caminé fuera del salón. Revisé mi horario una vez sólo porque no estaba segura de cuál era mi siguiente clase, me detuve un segundo para prestar atención al papel pero unos minutos después, alguien me lo arrebató.
—¿Qué haces, pequeña pilla? —la voz animada de Anna me asustó un poco.
—No recuerdo cual es mi siguiente clase —le confesé con una pequeña risa.
Su expresión se suavizó y me regreso mi horario un poco arrugado.
—Maya, tenemos la siguiente clase juntas, es lengua extranjera —Anna habló y yo golpe mi frente porque tenía razón.
—Es verdad, no sé porqué lo olvidé —dije con una sonrisa —. ¿Nos vamos ya?
—De eso quería hablar contigo —se puso a mi lado y entrelazo su brazo con el mío, empezamos a caminar lentamente por el pasillo —, con todo esto de los exámenes apenas tenemos tiempo de hablar y te recuerdo que tenemos que planear un baile para el entrenador.
Rodé los ojos al cielo porque ya lo había olvidado.
—¿Y qué planeas hacer? ¿Saltarnos las clases de francés? —levanté una ceja preocupada.
—Cuando lo dices así, se escucha como si fuéramos unas busca problemas... Pero sí —mi amiga levantó las cejas una y otra vez.
Me reí de su acción y suspire.
—Quisiera hacerlo, Anna, pero mis calificaciones en francés están pésimas —en esa materia y en todas —, no creo que sea buena idea faltar a una clase y perderme un tema...
—Maya, ¿por qué no me dijiste que no vas bien en francés? —mi amiga se detuvo sorprendida —. Tienes enfrente a la mejor habladora del idioma en toda está escuela, yo puedo ayudarte para los exámenes.
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Aún no sé quién soy
General Fiction¿Sabes quien eres? Imagina despertar un día sin saber quién eres, sin recordar quién fuiste o tener alguna día de quien serás. Imagina un día tener las ganas de empezar de nuevo y sólo descubrir que tu pasado siempre te arrastrará, que tu pasado sie...
