Estaba recostada en mi cama con las manos en mi vientre y el cabello extendido. Elías estaba a mi lado, en la misma posición que yo, pero sobre el suelo.
—¿Entonces Vince es tu novio? —su voz se escuchó en la habitación.
—Algo así.
El silencio le siguió a mis palabras, después un suspiró perezoso y yo miré al chico, completamente extendido, desde mi posición.
—Debes prometer que no dejarás que vuelva a tratarte de esa manera, nada lo justifica, Maya. Ni siquiera si sufre de un trastorno explosivo o de un comportamiento volátil —habló con la voz ronca —. Sé lo difícil que puede llegar a ser una relación, pero también sé perfectamente que todo es recíproco, menos el abuso de fuerza...
—Tranquilo, Elías, todo está bien —lo interrumpí antes de que siguiera preocupándose.
—De acuerdo. Confío en ti.
Dejé salir un suspiro y jugué con mis manos nerviosa.
—Elías, ¿te puedo preguntar algo? —hablé casi en un susurró y él solo hizo un sonido dándome el paso para hablar —. ¿Amabas mucho a tu novia?
Pregunté pues, Elías es la única persona que conozco que ha tenido alguna relación, yo soy primeriza en todo esto y realmente no entiendo cómo deben de suceder las cosas. Sé que la relación de Elías debió ser muy romántica e intensa, pues con las pocas cosas que sé sobre ella, mis bellos se erizan al imaginar la intensidad de sus historias.
—Lo hice —hablo después de un rato —. La amé, y la sigue amando.
Algo se rompió dentro de mí.
—¿Aún?
No respondió.
Traté de que la sensación de mi pecho se esfumara, esa que es pesada y sofocante, esa que le dice a mi mente que Elías jamás amará a alguien más. Esa que me obliga a pensar, idealizar e imaginar, que Elías ya le pertenece a alguien que no soy yo. Pero sé que está mal pensar así, sé que no debo tener esta clase de sentimientos, en especial porque estoy con Vince y él me gusta. Entonces realmente no entiendo qué me sucede, sólo sé que mi mente está hecha un desastre y mi corazón también.
—¿Qué se siente? —hablé en un susurro.
—¿Amar?
—Si —dije de inmediato.
—Es cómo cuando sientes que encontraste tu otra mitad, literalmente. Esa persona que te complementa, la que te escucha y te valora, la persona que se ríe de tus chistes malos y que no le interesa tu apariencia. La persona que te ve cómo eres todo el tiempo, incluso en los días malos —la voz de Elías era terciopelo, era un deleite y me encantaba.
Analicé sus palabras y mi corazón se emocionó. Los dedos me picaron de la emoción de pensar en la sensación de amar, y me pregunté si algún día lo haría.
—Maya —el chico me llamó y me moví hacia mi costado para mirarlo directo al rostro. Él tenía los ojos en el techo —, ¿haz sentido esa sensación alguna vez?
Mordí mi labio inferior pensativa.
—Realmente no lo sé —me volví a dejar caer sobre mi espalda —. No lo recuerdo...
—Pero se supone que una sensación así, se quedaría contigo para siempre.
—Lo sé —asentí —, sólo que siento que estoy bloqueada, siento que algo está atravesado en mi cerebro y no me deja pensar más allá.
—Tal vez deberíamos buscar a una persona especializada en eso —Elías sugirió.
—Eso suena demasiado complicado, deberíamos probar algo más simple —pensé y pensé, busqué en mi mente alguna idea, entonces la luz me golpeó y me senté de golpe —. ¡Ya sé!
—¿Qué? —el chico se sentó de inmediato asustado y yo me puse de pie y caminé hasta cerrar la puerta de mi habitación.
Sé que mi padre y mi hermano están afuera, y tal vez escucharon la mayoría de nuestra conversación, pero lo que estoy apunto se hacer ahora, debe quedarse como un secreto para siempre.
Caminé hasta el escritorio y saqué las fotografías del cajón, las tomé con cuidado y caminé hasta sentarme frente al chico y extendí los papeles por el suelo.
—Encontré esto —susurre —, pero debes jurar que no le dirás a nadie lo que sea que encontremos hoy.
Los ojos de Elías pasaron rápidamente por las fotos antes de mirar mis ojos.
—¿Qué es todo esto Maya?
—Baja la voz —susurre y él frunció el ceño confundido —. Esto es secreto, Elías, eres la única persona que sabe que tengo esto.
—De acuerdo, está bien. No diré nada —el dijo rápidamente.
Una vez que sentía que todo estaba en orden, presté atención a lo que estaba enfrente de mí. Todas eran fotos rectangulares, unas cuantas tipo polaroid, y otras muy pequeñas y parecidas a las tiras de una cabina fotográfica.
Me tiré sobre mi estómago y recargue mis codos en el suelo para mirar las fotos de cerca. Sonreí de inmediato al reconocer unas fotos con Anna, estábamos maquilladas con purpurina y el cabello hecho todo un desastre, parecíamos estar en una fiesta o algo así.
—Esa es en la fiesta de cumpleaños número dieciséis de Anna —al parecer Elías se dio cuenta de lo que miraba, pues habló con una sonrisa.
—Ni siquiera voy a preguntar porque llevamos este maquillaje, pero me encanta —solté en una carcajada.
Miré otras fotos, eran con Eric y estábamos posando frente a su bonita camioneta Jeep.
—¿Sabes qué le sucedió al Jeep de mi hermano? —pregunté en voz alta mirando la foto de más de cerca.
—Se destruyó en el accidente.
Levanté la vista de inmediato. Era verdad, papá conducía el Jeep de Eric en el accidente.
Guarde silencio y busqué alguna otra foto, entonces, encontré lo que buscaba. Era un retrato de mi madre y yo, creo que fue en mi primera comunión o algún evento religioso pues llevó un vestido blanco. El rostro de mi madre casi desaparece de mi memoria, y esta fotografía me ayuda a volver a dibujarla en mi mente. Mi madre siempre fue hermosa, con su cabello rubio color miel y esa sonrisa blanca, sus ojos color café y esa manera tan bonita de vestir sus vestidos largos de verano.
—¿Alguna vez te conté sobre la adicción de mi madre? —la pregunta se resbaló de mi boca sin permiso.
—No creo que sea una historia que debas escuchar de mi boca —mire al chico enfrente de mí —. Haz el intento por recordar, Maya, concéntrate en la fotografía y libera tu mente.
Aún con la voz de Elías en mi sistema, miré el retrató entre mis dedos y me concentre. Pensé en mi madre, pensé en el amor que le tenia y lo mucho que la extrañaba y solamente me concentré en eso, en nada más. La habitación desapareció, la voz de Elías me guió y de pronto todo volvió a mí como un flash de cámara.
Empecé a rememorar todo. Los dolores de mi madre, recuerdo que sus huesos le dolían después de que un día se cayó de las escaleras accidentalmente, a partir de ahí comenzó a tomar medicamentos y jamás dejó de tomarlos. Después de los analgésicos, le siguieron anti depresivos, después el descontrol de la ira y el maltrato físico hacia Eric o hacia mí, las peleas y los gritos, la terapias de rehabilitación que fracasaron y las terapias de familia que solo confirmaron que mamá necesitaba ayuda y que nosotros necesitábamos alejarnos de ella, por nuestro bien. El nombre de una clínica vino a mi mente, y después la imagen de mi madre vistiendo ropa de hospital me golpeó con brutalidad pues ese brillo que tenia, ya no estaba.
Respiré con fuerza y tomé mi cabeza entre mis manos.
Había recordado todo. Todo lo de mi madre, con tan sólo pensar, y por primera vez lo hice por mí cuenta.
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Aún no sé quién soy
قصص عامة¿Sabes quien eres? Imagina despertar un día sin saber quién eres, sin recordar quién fuiste o tener alguna día de quien serás. Imagina un día tener las ganas de empezar de nuevo y sólo descubrir que tu pasado siempre te arrastrará, que tu pasado sie...
