capitulo 35

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El olor a sal, arena y hierba quemada salía del pequeño tumulto de gente en la orilla del mar. La fiesta es al aire libre y alrededor de una fogata, hay una palapa y debajo de ella hay mesas y heleras llenas de cerveza. Es una fiesta extraña, parece ser tranquila pero no lo es, pues está prohíbeido beber aquí pues se considera un lugar turístico, a pesar de que no es una playa pintoresca, mucho menos hoy que hace frio. Y estoy casi segura de que no sólo están bebiendo, pues hay un grupo particular de personas que lucen más extasiadas de lo normal.

—Sólo estaremos aquí un rato y nos iremos —Elías dijo y abrió una lata de cerveza. Me ofreció una pero me negué de inmediato.

—Ayúdenme a buscar a Marco, quiero darle una sorpresa —Anna habló y se acomodó el cabello.

Vine sólo para compensar el mal trato que les hice a mis amigos en la última fiesta. Y porqué aún debo hacerle muchas preguntas a Anna. Pero estoy consciente que debo mantener un perfil bajo o Marco podía reconocerme y estropearlo todo. Siento un pequeño rencor hacia él después de lo que hizo, y ocasionó que Vince tuviera problemas, aunque sé que mi novio no es ningún santo y qué, en parte, él también se lo busco.

—¿Ese de allá no es Vince? —Elías preguntó con un cigarro colgando de la comisura de sus labios.

Seguí su mirada, y mi corazón salto de inmediato cuando vi la figura alta e imponente del rubio. Iba vestido de negro, pero su cadena favorita colgaba de su cuello, además un cigarro casi acabado entre los labios.

—Iré con él un rato, ¿vienen? —les pregunté a mis amigos y ambos asintieron.

Caminamos en silencio hasta él, y fue hasta que estuve cerca que note que no estaba solo, pero no detuve mi paso. La chica de la otra noche estaba a su lado, y está vez la pude apreciar mejor. Mi estómago se revolvió cuando me di cuenta que de cerca era mucho más bonita.

Tenía el cabello corto, apenas le rozaba los hombros. Llevaba un vestido negro y botas de combate altas, llevaba un collar negro en el cuello que se parecía a una gargantilla. Bebía cerveza y fumaba un cigarro. Parecía ser el tipo de chica con la que siempre me imagine a Vincent. Alguien con la misma apariencia misteriosa.

No tuve que acercarme más, pues al parecer Vince sintió mi presencia y mi aroma porque inmediatamente me ubico entre la gente y dejó el cigarro de lado para sonreírme.

—Por un momento pensé que eras sólo una visión. ¿Qué haces aquí? —dijo cuando estuve frente a él. Se inclinó para darme un dulce beso en mi frente y no en mis labios, lo cual me confundió.

—No sabía que estarías aquí —confesé cuando nos separamos.

—Fue una salida de último momento –me guiño un ojo. Miró a mi espalda y observó a mis amigos —. Bienvenidos.

—Hola —Anna lo saludo con un beso en la mejilla.

Elías sólo le dedico un asentimiento de cabeza y Vince también lo hizo. Un saludo bastante frío a mi parecer.

—Maya, te quiero presentar a alguien —el rubio dijo y se movió un poco para dejar ver a su acompañante —. Esta es Rebecca, la chica de la que te hablé

La chica, me sonrió con emoción y me apretó la mano.

—Me llamó Maya —dije y acepté su saludo.

—Claro que sé cómo te llamas, Vincent no deja de hablar de ti —mi sonrisa se ensancho —. Mi nombre es Rebecca, pero sólo dime Becca, por favor.

—Ellos son Elías y Anna, mis amigos —les presente a los chicos y ella los miró, se detuvo más tiempo del que me hubiera gustado observando a Elías.

Aún no sé quién soyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora