Aprecié el sonido del mar, el olor a sal y miré la arena húmeda debajo de mis zapatos. A pesar de la tranquilidad en el lugar, mi corazón no paraba de latir con fuerza y sentir que algo no va bien. Sentir que no debería estar aquí, no debí mentirle a papá y decirle que estaría en el parque para tomar algo de aire, y venir aquí casi trotando para que no me vieran.
Escuche unos pasos pesados detrás de mí y rápidamente me giré. La visión del rubio me golpeó con brutalidad. Llevaba una sudadera y la capucha puesta, un labio roto y el pómulo morado. Nuevamente había peleado.
—¿Qué demonios te pasó en la cara? —no pude evitar preguntar.
—Nada—su respuesta lacónica me estrujo el pecho.
—Habla ya, Vincent. Dime lo que quieras, sólo tengo diez minutos —le dije, jugando con mis manos, nerviosa.
Él suspiró, y dio un paso cerca para quedar cerca de mí. El calor que antes emanaba su cuerpo cada que se me acercaba, ahora había desaparecido. Había cierto tipo de tensión en su mirada y su postura.
—Todo lo que Rebecca dijo es verdad —apreté la mandíbula y lo miré a los ojos. Esos ojos verdes que por un momento tuvieron un brillo que nadie borraría, pero ahora ya volvieron a ser los mismos ojos tristes de antes.
—Quiero escucharlo de tu boca.
—Golpeé a Marco porque hizo un comentario despectivo hacía ti. Él es un completo hijo de perra, y me amenazó con ir a la policía si no le dejaba el camino libre hacia ti. Obviamente no lo iba a hacer, no sólo porque es capricho, y también porqué sé el completo idiota que es —empezó a hablar molesto, y yo me preparé para lo peor —. Entonces acudió a mi jefe, y él se molesto tanto que me amenazó con quitarme el trabajo para siempre, y Maya, tu sabes lo mucho que necesito esté trabajo...
—Lo necesitas para escapar —afirmé y él bajó la mirada.
—Le pedí otra oportunidad, y sólo me la dio con la condición de que ya no te viera más, para evitar problemas con Marco y la policía. Acepté, pero mi plan no era cumplir sus órdenes —para éste punto, sólo quería irme ya. No estaba lista para escuchar esto, porqué sé hacía donde va la conversación —. Rebecca también accedió, aún sabiendo que yo te tenía a ti y que no planeaba dejarte. Ella accedió a ayudarme...
—No confío en ella Vincent —lo interrumpí —. No es normal que una chica así cómo así acepté, a menos que... —me callé cuando lo entendí. Comprendí las palabras de Becca la otra noche y sus insistencia en irme para mantener a Vince a salvo —, a menos que ella sienta algo por ti.
—No vine aquí a eso, Maya...
—¿Entonces lo sabes? —alcé una ceja —. ¿Ella te a confesado sus sentimientos y no me lo dijiste?
—¿Qué se supone que te diría? —preguntó, moviendo sus manos mientras hablaba —. Tú me dijiste que ella no te daba confianza, y no quería hacerte sentir más insegura. Simplemente decidí omitirlo. Al final del día...
—¿Al final del día qué? —pregunté cuando se calló de la nada. Él me mordió el labio inferior, dudoso en seguir sus palabras, pero yo ya sé que dirá —Al fin del día, estas conmigo, ¿verdad? —pregunté dolida.
Sus palabras sonaron cómo un simple "y ya qué".
—¿Eso es todo lo que querías hablar? —pregunté, con la voz ronca.
—No —negó con la cabeza y trago saliva —. Necesito decirte algo más.
Me quedé quita, observándolo. Viendo como esa carcasa de valentía que ocultaba lo que realmente quería, se deshacía, y me mostraba al verdadero Vincent. Pero no me gustó para nada, la muestra de tristeza e inseguridad que nació en su rostro.
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Aún no sé quién soy
Ficțiune generală¿Sabes quien eres? Imagina despertar un día sin saber quién eres, sin recordar quién fuiste o tener alguna día de quien serás. Imagina un día tener las ganas de empezar de nuevo y sólo descubrir que tu pasado siempre te arrastrará, que tu pasado sie...
