Capítulo 6

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Me abrí paso entré las personas para llegar hasta ellos pero me detuve a medio camino. Anna estaba afuera sola y un poco drogada, no podía dejarla ahí. Entonces regresé sobre mis pasos corriendo y salí al patio, busqué a la morena con rapidez y la visualice sentada en la acera.

—¡Anna! —llamé su atención y ella se giró de inmediato.

Se veía más despierta que antes pero eso no quitaba el hecho de que había bebido bastante alcohol y fumado un porro.

—Necesito que te quedes ahí, ¿de acuerdo? —le dije mientras me acercaba a ella —. Si alguien te dice que lo sigas, sólo gritas...

—Está bien, Maya —me interrumpió tranquila —. Ve a hacer lo que sea que tengas que hacer adentro.

Y eso me dio el pase para entrar corriendo a la casa y volver a empujar a la gente para llegar a los chicos. Me quedé un momento descolocada al ver la sangre, pero me obligue a reaccionar y estirar mis brazos para tomar la camisa de Elías y jalarlo hacia atrás, él inmediatamente se giró con él ceño fruncido en enojo pero sus facciones se relajaron cuando se dio cuenta que era yo.

—¡Ya basta, Elías, levántate! —le grité asustada.

Él me miró un momento antes de ponerse pie y mirar a Vince que estaba en el suelo. No se veía mal, pero se quedó un rato tendido en el suelo respirando con fuerza, me agache hasta llegar a él y le extendí mi mano, la tomó y se puso de pie con cuidado.

—Gracias —me dijo con un ojo hinchado y la boca llena de sangre.

—Son unos idiotas —les dije molesta.

Alrededor la gente empezó a abuchear pero no sé tardaron en irse a lo que hacían antes.

—Él empezó, Maya... —Elías habló mientras se limpiaba el rostro.

—Claro que no —Vince se defendió.

—No me interesa quien fue el que empezó, son unos idiotas e hicieron que está noche fuera de mal en peor —los señale con furia —. No me importa quien me lleva a casa, pero necesito llegar ahora mismo y no se los estaría pidiendo si no fuera porque Anna esta algo drogada y yo siento que perderé los estribos en cualquier momento...

Y era verdad, en todo el día no he tomado mi medicamento y eso solo empeora mi temperamento y mi control.

—Yo te llevó, sé dónde queda tu casa —Elías dijo de inmediato y lo mire a los ojos. Él sabe cómo me siento, y él sabe que en estos momentos es el único que me puede calmar.

—¿Puedo acompañarte? —miré a Vince.

Sin encontrar mi voz le dije que sí con la cabeza.

Caminé hasta la salida sintiéndome cansada y aletargada, no sé qué hora es pero sé que son pasadas la media noche pues ya me muero de sueño. Para ser la primera fiesta que tengo se fue como la mierda, el tiempo se fue volando y ni siquiera pude disfrutar, ni siquiera recuerdo donde dejé mi bebida.

—Ven, Anna, Elías nos llevará a casa —tomé a mi amiga por el brazo y ella asintió con los ojos casi cerrados.

—Maya, no le digas a tu padre que estoy drogada o le dirá a mi madre —susurró y sonríe de lado.

—Tu secreto está a salvo conmigo.

Caminamos hasta un auto viejo y destartalado, Elías abrió la puerta trasera para que Anna pudiera subir y Vince me ayudó.

—¿Por qué me quieres acompañar a casa? —le pregunté antes de cerrar la puerta del asiento de Anna.

Él sonrió de lado y metió el pie de Anna que había quedado colgando al auto, cerró la puerta y se recargo en ella.

Aún no sé quién soyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora