Capitulo 47

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Elías detuvo el auto frente a mí casa, suspire y me desabroche el cinturón de seguridad.

—¿Tu padre no está? —preguntó mi amigo.

—No, últimamente cubre muchas horas en el trabajo —le dije, observando la oscuridad de mi casa desde mi lugar —. ¿Quieres entrar?

—Gracias, pero debo regresar a casa antes de que anochezca —dijo con una leve sonrisa y asentí en silencio.

—Gracias por traerme —le dije y me preparé para abrir la puerta.

—Espera, Maya —me detuve de inmediato al escucharlo. Lo observé detenidamente, me extensión la caja envuelta en papel de regalo y sonreí de inmediato —. Olvidas tu regalo.

—¿No quieres que lo abra ahora para que veas mi reacción? —pregunté, sosteniendo la caja encima de mis piernas.

—Sé perfectamente cuál será tu reacción —dijo con una sonrisa y yo me sonroje.

—Muchas gracias, Elías. Nadie jamás me había dado un regalo de cumpleaños —dije sin dejar de admirar la caja.

—Lo sé, y me alegra ser el primero.

—Bueno, supongo que nos vemos mañana —hablé y abrí la puerta —. Ve con cuidado.

—Lo haré —asintió y yo salí del auto.

Cerré la puerta con cuidado y caminé hasta la entrada de mi casa, abrí con la llave y antes de cerrar la puerta, pude ver a Elías aún mirándome desde su auto, asegurándose que entrará sana y salva a casa. Me despedí de él con la mano y cerré la madera.

Fui directo a la habitación, dejé la caja sobre mi escritorio y me debatí internamente en qué debía hacer. Mis manos inquietas fueron más rápidas que mi paciencia y, para cuando me di cuenta, ya estaba rasgando el papel de regalo. Una caja de zapatos apareció y quité la cinta que la cerraba, en la tapa estaba grabada una marca de zapatos famosa y la abrí, tome la bolsa de terciopelo que estaba adentro, deshice el nudo y saqué el contendió.

Solté un jadeo de sorpresa al observar el zapato de tacón de terciopelo entre mis manos. Rápidamente saqué el otro y los observe con la boca abierta. Eran la cosa más hermosa que he visto, desde su tacón dorado, hasta el terciopelo azul rey que lo cubre. No es tan alto, tiene una correa que se amarra en el tobillo y varias aplicaciones doradas.

En la caja había una nota, y dejé los zapatos en la cama con cuidado para leerla:

"Al menos hazme feliz de saber que usarás estos zapatos en el baile, quedan perfecto con tu vestido"

Sonreí de inmediato, pero me confundió un poco el hecho de que no estuviera escrita a mano, si no a computadora. Seguí leyendo el contenido:

"PD: ¿Irías conmigo al baile? "

Casi suelto la nota de la sorpresa, pero me mantuve firme ante la pregunta.

Entonces por eso Elías insistía en que no abriera la caja frente a él. ¿Le habrá dado pena preguntármelo a la cara? De seguro y fue eso... o tal vez sólo está haciendo esto por compromiso, porque sabe que no iré con nadie al baile debido a mi ruptura con Vincet.

Empuje esos malos pensamientos al lugar oscuro de dónde salieron, y me obligue a mí misma a tomar mi celular y llamar a Elías. No contestó a la primera llamada, así que insistí con una segunda, y al tercer timbre atendió:

—¿Todo bien? Recién te dejé en tu casa... —sonó preocupado.

—Sí —contesté en un susurro.

—¿Si qué? —sonó nervioso.

—Sí, iré al baile contigo.

Un silencio se extendió en el otro lado de la línea y me preocupo, pero después de unos segundos escuché una risita nerviosa.

—Vaya, no me lo esperaba —contestó y me pude imaginar su rostro sonrojado.

—Más te vale pasar por mí en limosina, Elías, quiero una muy grande —bromee —. Y también una de esas cosas que se llevan en la muñeca...

—¿Un ramillete?

—Sí, eso —asentí siguiendo la broma —. Y prepárate porque tomaremos muchas fotos.

—Eso me encantaría —su voz ronca hizo mi sonrisa más grande.

—Y no te preocupes por tu corbata, te compraré una que vaya a juego con el color de mi vestido —hablé con sinceridad.

—Suenas muy emocionada, Maya —dijo con suavidad.

—Lo estoy —confesé —. Muchas gracias por invitarme.

—Gracias a ti por aceptar.

—Será una gran noche —dije y suspire pasando una mano por mis nuevos zapatos —. Será una noche inolvidable.

—Así será, lo prometo.

Aún no sé quién soyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora