No sé qué hora es pero un ruido extraño me despertó de mí pesado sueño. Al principio pensé que era la puerta de mi recámara, pero está estaba completamente cerrada, después miré mi armario con miedo pero definitivamente ahí no había nada. Entonces miré la ventana cerrada, y reconocí de inmediato a una sombra alta, eso me asustó.
Mi casa es de un solo piso y tiene un sótano, las habitaciones son pequeñas y están pegadas una la otra, sólo divididas por una pared. Mi habitación es la primera, y está junto a la de mi padre y la sala, entonces la única ventana está en mi cabecera, siempre está cerrada pero las persianas dejan ver algo de luz, y en éste momento puedo ver una sombra de pie justo detrás del cristal.
Di un salto en mi lugar cuando mi celular vibró sobre mi cama, lo busqué a ciegas y lo encontré debajo de mi almohada. Tenía un mensaje en la bandeja de entrada.
“Mira por tu ventana” —Vince.
M corazón saltó rápidamente, los nervios quemaron la punta de mis dedos y me obligue a mí misma a ponerme de pie y abrir las persianas. Una sonrisa nerviosa e insegura creció en mi rostro cuando Vince apareció detrás del cristal, llevaba la ropa que le vi ponerse para ir a la fiesta, y además una rosa blanca.
—¿Qué haces aquí? —susurre cuando abrí la ventana silenciosamente.
—Te dije que vendría —respondió inocente.
—Lo sé, pero pensé que no hablabas en serio —volví a hablar en voz baja.
Él sonrió, mostrándome sus dientes blancos. Gracias a su altura, podía ver perfectamente su cabeza y parte de su pecho, pero aún así quedaba considerablemente debajo de mí. Me extendió la rosa y la tomé con cuidado. Jamás me habían regalado una rosa.
—Pasé por un jardín y la tomé. Ten cuidado, tiene espinas —habló con dulzura y no dejé de admirar la rosa.
Ni siquiera tuve que acercar mi nariz para oler la fragancia, pues el olor era tan fuerte que lo sentía aún cuando tenía la rosa lejos de mi rostro.
—Gracias —murmure con las mejillas sonrojadas.
—Esto es lo más romántico que he hecho —Vince sonrió avergonzado —. Ni siquiera lo pensé dos veces, la vi y pensé en ti, quería darte éste detalle.
—Mira nada más, el peligroso muchacho con perforaciones viene a tocar a mi ventana con una rosa —hablé con seguridad y él soltó una carcajada nerviosa.
Me gusta verlo así de nervioso, pues sólo me comprobaba que esté terreno era tan nuevo para él, cómo para mi.
—No se lo cuentes a nadie, luego van a pensar que me estoy haciendo blando —no se escuchó molesto —, quiero segur teniendo mi apariencia de chico rudo.
—De acuerdo. Mantendré esto en secreto, tal vez lo use para posibles extensiones…
—¿Extorsiones?
—Ya sabes, si no quieres hacer algo de lo que digo, entonces le diré a alguien que Vincent me regaló una rosa, y no sólo eso, si no que lo hizo de corazón.
Su mirada cambió, antes había diversión y vergüenza, pero ahora solo había una sensación de calidez y dulzura.
—Jamás me negaría a algo que tu quieras hacerme, Maya —mi corazón se detuvo por un segundo, y cuando volvió a latir, lo hizo con fuerza —. Estoy completamente a tus pies.
No lo pensé dos veces, y me incliné para poder dejar un beso sobre sus labios. Él aceptó de inmediato mi toque y puso su mano en mi mejilla para alejar mi cabello rebelde de nuestros labios. Nuestra sincronía era perfecta, el sabor a cigarro estaba presente pero no me molesto, Vince era así, a él le gustaba fumar pero no beber, ni siquiera cuando fue a una fiesta.
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Aún no sé quién soy
General Fiction¿Sabes quien eres? Imagina despertar un día sin saber quién eres, sin recordar quién fuiste o tener alguna día de quien serás. Imagina un día tener las ganas de empezar de nuevo y sólo descubrir que tu pasado siempre te arrastrará, que tu pasado sie...
