Al día siguiente me sentía mal, tan mal que apenas eran las diez de la mañana y ya tenía mi segundo ataque de ansiedad. Me puse de pie inmediatamente para ir al baño y mojarme el rostro, después avancé hasta la ventana y la abrí por completo para recibir el aire frío, asipre el aire puro y apreté los puños para dejar de temblar.
Ni siquiera sé porque me siento así, cuando desperté tomé mi medicamento y no he faltado a ninguna terapia con Cruz. Una parte de mí me dice que tal vez es por lo que sucedió ayer con Vince, tal vez es por la manera tan abrupta en la que me quité la venda de los ojos, esa que me impedía ver lo peligroso que puede llegar a ser estar cerca de él, o tal vez es porque, a pesar de todo lo que sé, no quiero alejarme de su lado.
La puerta de mi habitación fue tocada dos veces y caminé hasta abrirla, la figura alta de mi padre se asomó y llevaba una mueca de preocupación.
—¿Ya te sientes mejor? —preguntó y no pasé por alto el hecho de aún vestía la pijama.
—Algo —murmure.
—Creo que lo mejor es que te quedes en casa a descansar —dijo tranquilo.
Desde ayer se comportaba así conmigo, no hubo ningún regaño o castigo incluso después de la manera tan abrupta con la que me fui ayer con Vince, y realmente no sé porque, tal vez porque se dio cuenta de lo mal que estaba desde anoche.
—Está bien —asentí de acuerdo —. ¿Irás al hospital?
—No, me quedaré a cuidarte...
—Papá, no es necesario —lo interrumpí de inmediato —. Estaré bien, me quedaré en casa, haré mis tareas pendientes y llamaré a Anna para conversar un rato.
—Maya, sabes que no puedo dejarte aquí sola, no cuando puede sucederte cualquier cosa —habló preocupado.
Pensé cualquier cosa para convencer a mi padre de no perder el día de trabajo, para que no perdiera ese dinero. Entonces recordé que hoy era viernes y mi hermano tenía el día libre en la universidad.
—Puedo llamar a Eric, me dijo que hoy tiene el día libre, le pediré que venga a cuidar de mí mientras llegas —dije de inmediato.
Mi padre me miró con duda.
—Llámalo, si acepta venir entonces me iré —dijo al fin y asentí de inmediato.
Cuando llamé a mi hermano se escuchaba adormilado, y me di cuenta que aún seguía dormido a pesar de ser muy tarde, pero cuando escuchó que lo necesitaba él aceptó de inmediato venir y me prometió que llegaría en una hora.
Salí de la habitación para comer un poco y darme una ducha rápida. Me cambié la pijama sólo para ponerme un conjunto decente de ropa cómoda, deje mi cabello suelto para que no estuviera húmedo.
—Llámame si tienes alguna emergencia —dijo mi padre apareciendo en el comedor con el uniforme puesto.
—Lo haré —le aseguré y bebí jugo de naranja.
Él tomó su maletín y se acercó a mí para darme un beso en la frente.
—Saldré temprano del trabajo para hacer la cena, hay dinero para emergencias en el cajón de mi habitación —habló rápido —. Saluda a Eric de mi parte.
Salió por la puerta murmurando un adiós y me quedé completamente sola.
Realmente no sé cuánto tiempo a pasado desde que papá se fue, sólo sé que empezó a llover potencialmente y Eric aún no llega.
Lo llamé tres veces y no contestó, mi inquietud había aumentado al doble y sentía la necesidad de salir de la casa y buscarlo, sentía la necesidad de que él estuviera aquí porque me estaba demonorando. No quería llamar a papá, no quería preocuparle, así que insistí con Eric y le mandé más de diez mensajes de texto diciéndole que necesitaba saber dónde estaba, le dije que no había problema si se había arrepentido de venir a cuidarme, sólo necesitaba saber si estaba bien.
ESTÁS LEYENDO
Aún no sé quién soy
Fiction Générale¿Sabes quien eres? Imagina despertar un día sin saber quién eres, sin recordar quién fuiste o tener alguna día de quien serás. Imagina un día tener las ganas de empezar de nuevo y sólo descubrir que tu pasado siempre te arrastrará, que tu pasado sie...
