El hombre frente a mí me obligó a moverme y me puso detrás de su cuerpo.
—¿Qué están haciendo aquí? —les dijo a los chicos frente a nosotros, su voz sonó diferente, más oscura.
—Vaya, hola, Vicente —el chico de la banca se puso de pie con una sonrisa —. ¿No nos presentas a tu amiga?
—Presentar y una mierda —escupió molesto —. Váyanse de aquí si no quieren que les saqué la mierda de un golpe...
—¿Nos estas amenazado? —otro hombre se acerco e involuntariamente apreté la camisa de Vince en mis puños.
A pesar de que seguía cubriendome con todo su cuerpo, sentía la mirada de todos en mí y me pegué más a la espalda de Vincent.
—Sí, lo estoy haciendo —el rubio habló despreocupado.
—Te recuerdo que tu eres sólo un pobre diablo que vende drogas, ¿sabes con quien te estás metiendo? —no identifiqué quién habló pues me escondí más.
—Sé que me estoy metiendo con un chico que recién cumplió los veinte, que casi termina su carrera de abogado, y que se acuesta con su maestra de psicología desde el semestre pasado, y sé que a nadie le conviene que la dirección académica se entere pues escuche el rumor de que una cosa así llegaría a la expulsión definitiva —las palabras de Vince me sorprendieron.
Hubo un turbio silencio después de eso.
—Sólo queríamos divertirnos —el miedo se filtró en la voz del chico.
—Procura divertite con tus pelotas, para eso tienes una mano que te acompaña todas las noches —Vince dio un paso hacia ellos y le solté la camisa —. Si vuelvo a enterarme que estás molestando a las chicas, te sacare los intestinos.
—No sabía que ella era tu novia, Vince, si no jamás me metería con ella...
Vince tomó al chico por el cuello de la camisa y lo levantó del piso para tenerlo a la altura de sus ojos. Todos observaron la escena con miedo, y yo retrocedí más de un paso.
—A ni una chica se le obliga a divertirse, a ni una chica se le droga ni se le insulta, ¿me escuchaste? —siseo el rubio —. Y no porque ella sea mi novia le guardas respeto —no ignore el hecho de que me llamó "novia" —, se le respeta porque es una mujer, carajo, y ya. A todas, siempre.
Su discurso me dejó algo descolocada, y embobada. Jamás pensé que un hombre tan rudo e imponente como Vincent tuviera tan bonitas palabras como para defender a una mujer.
—De acuerdo. Lo entendí —el chico susurró nervioso.
Vincent lo soltó y todos corrieron rápido y lejos, desaparecieron cuando doblaron la esquina.
Cuando el hombre frente a mí se giro a verme, me percaté de la situación. Vince me había defendido, me salvo, pero eso no quita el hecho de que me dejó plantada.
—Tenemos que hablar, Maya —su voz sonó ronca.
—Me plantaste —escupí molesta.
Él suavizó sus facciones y se acercó a mí, pero me alejé de inmediato y la decepción se filtró en su mirada cuando lo notó.
—Maya, puedo explicarlo —habló y no contesté pues necesitaba escuchar la excusa que tenía —. Estaba por salir de la casa cuando mi jefe llegó y me tuve que quedar hasta que él terminará sus negocios. No pude llamarte porque en esas reuniones no puedo usar el celular, cuando todo terminó me di cuenta que ya era demasiado tarde y pensé que ya no estarías aquí...
—Pero lo estoy, te espere y lo hice porque soy muy estúpida —lo interrumpí molesta.
—No eres estúpida —negó con la cabeza rápidamente —. Esto sólo me confirma que después de todo lo que sabes de mí, sigues sintiéndote igual que antes.
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Aún no sé quién soy
Fiksi Umum¿Sabes quien eres? Imagina despertar un día sin saber quién eres, sin recordar quién fuiste o tener alguna día de quien serás. Imagina un día tener las ganas de empezar de nuevo y sólo descubrir que tu pasado siempre te arrastrará, que tu pasado sie...
