Danica
Me paré de la cama después de dar varias vueltas en ella y miré el reloj en mi mesa de noche. Casi se me salen los ojos de la cara al ver que era medio día y yo ni siquiera había desayunado. Definitivamente mis papás tienen razón cuando dicen que me encanta dormir. Durante todo el verano pensé que se trataba por eso, porque era verano, vacaciones; pero desde que comenzó el colegio me he levantado tarde todos los días y he tenido que llegar corriendo como una loca. No es por vacaciones ni por el verano, es por mí. Soy un perezoso.
Me puse la primera casaca que encontré en mi armario y abrí la puerta de mi cuarto. Escuché ruido en la primer piso y bajé las escaleras. Sonreí al ver a mis papás y a Angela viendo televisión como suelen hacerlo todos los fines de semana.
—¡Buenos días! —abracé a mi papá por la espalda.
—Buenas noches querrás decir —soltó una de sus típicas bromas.
—Te dejé el desayuno en la cocina mi amor —habló mi mamá con la mirada perdida en el televisor.
Iba a responder cuando en eso sonó el timbre y me acerqué a la puerta para abrirla.
—Derek —hablé asustada al verlo—. ¿Qué haces aquí?
—Quería sorprenderte —sonreí levemente.
—Tengo que cambiarme —me miré el pijama de fresas—. Pasa, ahora vuelvo.
—Sí, no te preocupes.
Entró y me dio un beso en la frente mientras yo cerraba la puerta. Saludó a mis papás y se sentó en el sillón junto a mi hermana. Subí corriendo a mi cuarto y entré al baño. ¿Qué hace aquí?
Terminé de bañarme y me cambié con lo más cómodo que encontré.
—Qué alegría ver a Derek aquí —mencionó mi mamá cuando entró a mi cuarto.
—Es lo que querías, ¿no? —me senté en la cama para ponerme las zapatillas—. Que esté con él.
—Te hará bien —se sentó a mi lado y me sobó el cabello—. Él te quiere.
—No quiero hablar ahora —miré a otro lado y ella suspiró.
—Luego tendremos que hacerlo —el cuerpo se me tensó—. No me gustó nada enterarme por tu hermana que saliste con un chico anoche, sin mi permiso.
—Le pedí permiso a mi papá —volví a mirarla.
—Sabes que ese no es el problema.
Mi mamá salió del cuarto y cerró la puerta. Renegué y me tiré en la cama.
Cuando me expulsaron del colegio el año pasado después de echarme la culpa por las drogas de Raúl, mi vida se desmoronó en cuestión de horas. Habían encontrado una bolsa de marihuana en su maleta y se me ocurrió la genial idea de decir que era mía y que sólo le había pedido que la guarde por mí. Me quedé sin amigos. Algunos creyeron que de verdad era mía, que me drogaba. Mi mejor amiga poco a poco se alejó de mí, porque no quería que los demás le hicieran problemas por vernos juntas. Mis papás y mi hermana estaban más que decepcionados de mí. No puedo ni siquiera explicar cómo me sentí ese día...y cómo me sentí después al enterarme que Raúl me había traicionado aún sabiendo que dejé todo por él. No deberíamos odiar a nadie, pero él acabó con todo lo que me hacía feliz. Mis papás ya no confían en mí a raíz de eso y nuestra relación ha cambiado. Angela sólo se encarga de asegurarse que no arruine más las cosas y que siga adelante...lo cuál me agobia. Es como si de pronto no pudiera tomar decisiones por mi misma, sino que también tengo que pensar en qué dirán mis papás o en como Angela se sentirá al respecto. No sé cuánto tiempo más podré soportarlo. Esta decisión de intentarlo con Derek no sólo sale de la sensación de deuda que tengo hacia él, o el miedo a perderlo, sino a la insistencia de mi mamá y Angela. Ellas siempre han querido que esté con él.
ESTÁS LEYENDO
Una vida contigo
Teen FictionEvan Radeguieri, un chico de 18 años tiene que luchar con los cambios de su último año escolar. Con un pasado complicado y un futuro desconocido, conoce a la chica de sus sueños y la vida parece tener un sentido distinto. Fan page en Instagram: http...
