Michael
Terminé de guardar las cosas en el carro y me senté en mi lugar para irnos. Miré a Thalía que estaba pintándose las uñas y me sonrió. Danica y Evan estaban en la parte de atrás besándose desde que bajamos del departamento. Me sorprende que no se cansen.
—¡Espera! —gritó Danica y di un salto del susto.
—¿Qué pasó? —volteé extrañado.
—Falta Lu —se arregló el cabello.
—Pensé que iría con Matías —me acomodé en mi asiento y Evan me golpeó la cabeza.
—Matías llegará recién en la noche, tiene un torneo de vóley —alcé las cejas.
—Bueno, ¿y dónde está Lucía? —los miré.
—Paciencia —dijo Danica y comenzó a respirar hondo—. Respira conmigo cuñadito.
—Qué graciosa eres —reí sarcástico.
—¿Lucía es la chica de cabello negro que estaba en tu puerta el otro día? —preguntó Thalía y asentí con la cabeza.
—¡Ahí está! —gritó Danica y bajó del carro.
Se abrazaron y comenzaron a gritar como locas. Se despidieron de la mamá de Lucía y ella nos saludó con la mano. Evan bajó a ayudarla con su mochila, fue a meterla en la maletera y miré a Thalía.
—¿Todo bien? —le pregunté y asintió con la cabeza.
—No me dijiste cuánto tiempo llevaba Evan con Danica —susurró.
—Como seis meses, por ahí —no supe descifrar lo que quiso decir con el gesto que hizo.
Volvieron a subir al carro y sentí el perfume de Lucía. Arranqué sin voltear y Thalía si la saludó. Subí el volumen de la radio para no pensar, pero no funciona. No puedo creer que Evan haya invitado a Lucía y a Matías. Sé que lo hizo a propósito para que hable, sabe cómo chantajearme y molestarme. Hace una semana tenía planeado jugármela y ganarle a Matías, pero ahora ya no sé. Lucía nunca se fijaría en mí, no me ha dado señales de nada, ¿o sí? ¡Es que no lo sé! Yo nunca entiendo a las chicas. Evan es el que sabe de eso.
—¿Cómo has estado Lu? —le preguntó Evan.
—Bien Evs, gracias por preguntar —le respondió.
—¿Cómo van las cosas con Matías? —preguntó Danica.
¿Habrán planeado esta interrogación antes de venir? Seguramente sí. Danica es cómplice de Evan ahora.
—No lo veo hace una semana —rio nerviosa—. Pensé que vendría a verme por navidad, pero ni eso.
—¿Te molesta que lo haya invitado? —preguntó Evan y miré por el espejo retrovisor, Lucía negó con la cabeza.
—Seguro ni se aparece —se recostó contra el asiento—. Así es él —Danica la abrazó y Evan me guiñó un ojo.
Hijo de puta.
—Evan —lo llamé.
—Dime hermanito —rio.
—Voy a parar en un grifo, ¿me acompañas a comprar unas cosas?
—Sí, no te preocupes —asentí con la cabeza.
Llegamos al grifo y me estacioné. Las chicas se quedaron en el carro mientras que Evan y yo fuimos a la tienda. Lo primero que cogimos fueron latas de cerveza.
—Es tu oportunidad —me miró—. No seas imbécil, la tienes fácil.
—No le gusto a Lucía —abrió los ojos y sonrió.
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Una vida contigo
Teen FictionEvan Radeguieri, un chico de 18 años tiene que luchar con los cambios de su último año escolar. Con un pasado complicado y un futuro desconocido, conoce a la chica de sus sueños y la vida parece tener un sentido distinto. Fan page en Instagram: http...
