Capítulo 10

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Danica

Llegué tarde al colegio, para variar, así que corrí a mi casillero para sacar el cuaderno de matemática que era la primera clase de hoy. Entré al salón y felizmente la profesora aún no había llegado. Dejé mi mochila en el respaldar de mi silla y alcé la mirada.

Cómo siempre, Evan fue el único que resaltó entre tantas personas de este diminuto salón. Estaba sentado encima de su carpeta, jugando con un lapicero mientras escuchaba a Michael que le hablaba sin parar. Levantó la mirada y ambos nos quedamos estáticos. Mi respiración se cortó de pronto y tragué saliva. Fue como si ambos estuviéramos pensando en acercarnos a decir un simple hola, después de la increíble noche que pasamos el viernes.

En eso apareció Derek interrumpiendo el momento y me dio un beso en los labios.

—Buenos días dormilona —sonrió y yo me senté en mi silla, sin poder hablar.

Volteé discretamente a ver a Evan y estaba muy serio. Evitó totalmente mi mirada y siguió hablando con Michael.

La profesora llegó y la clase comenzó. Olvidé por completo que hoy era el examen, felizmente me la pase estudiando ayer después de que Lucía y Micaela se fueron a sus casas.

El examen terminó y lo entregué orgullosa, estaba muy fácil. Volteé a ver a Evan y estaba dormido. Sonó el timbre de cambio de hora y Michael lo levantó. Se paró de la silla y el gesto que tenía me lo dijo todo, estaba de pésimo humor. Tal vez necesite ayuda para estudiar, ¿debería ofrecerle la mía?

—Evan —habló la profesora desconcertada—. Esto está vacío.

—No sabía nada —rio y volvió a su lugar.

Me paré del asiento y me acerqué.

—Hola —lo saludé y me ignoró—. ¿Evan?

—No tengo tu lapicero —respondió fríamente, más que otras veces.

—¿Qué tienes?

—No entiendo matemática —me miró—. Y por lo visto tu enamorado ya no nos dejará hablar.

—¿Por qué dices eso? —reí.

—Me pidió que no me acercara a ti.

—¿Qué? —fruncí el ceño y dejé de reír.

—Pregúntale si quieres.

Caminé hacia Derek, pero justo el profesor de historia entró al salón. Me senté en mi lugar y saqué el cuaderno que correspondía para la clase.

La hora se me hizo eterna con la angustia de preguntarle a Derek por qué había hecho eso. ¿Por qué le pidió eso a Evan? ¿Desde cuándo es tan controlador? Él no es nadie para decirme con quien hablar, puedo hablar con quien quiera. Esto va más allá de protegerme, está celoso, lo conozco y no pienso vivir lo mismo que el año pasado.

Puedo demostrarte que no soy cómo Raúl, si como no.

Tocó el timbre de receso y Derek se acercó. Guardé mis cosas y lo miré.

—¿Le dijiste a Evan que no se acercara a mí? —su cara se tensó.

—¿Te dijo eso?

—Respóndeme.

—Sí, si le dije eso —se arregló el pelo y yo salí del salón molesta—. Danica —me agarró la mano—. Lo hice nada más para protegerte.

—No es excusa.

—Sabes como es y sigues hablándole —suspiró—. No quería que nos separara.

—No me sigas —me solté de su agarre fastidiada y entré al baño de mujeres que felizmente estaba al lado.

Una vida contigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora