Evan
Después de dos días de descanso médico, llegó la hora de regresar a la normalidad. Me sorprende que siga cuerdo después de haber estado dos días completos encerrado en mi cuarto tratando de no escuchar los constantes gritos y peleas en la primera planta de mi casa.
Al llegar a mi querido colegio, lo primero que hice fue buscar a Danica. La llamé un par de veces en estos días y su hermana me dijo que no estaba disponible para mí. Me está evitando y está en todo su derecho. La dejé sola en la clínica por Bea y no le respondí por qué había besado a Lucía cuándo me lo preguntó. De todas formas, ¿cómo iba a decirle la verdad? "Ah, si. Besé a tu mejor amiga porque comenzaste a gustarme y quería quitarme ese sentimiento con otra chica." No puedo, no se dicen esas cosas.
Caminé hacia los casilleros y ahí estaba, guardando libros como de costumbre.
—Hola —sonreí y ni siquiera me miró—. ¿Danica? —volteó a mirarme.
—Ah —rio—. Hola.
—Te llamé estos días —alzó los hombros.
—Estaba ocupada estudiando.
—Sé que estás molesta y estás en todo tu derecho, no debí dejarte sola en la clínica —frunció el ceño.
—Evan, no me importa lo que hagas —cerró su casillero—. Me fui porque no tengo paciencia y me aburre esperar.
—Te encanta mentir, ¿no? —su cara se puso tensa.
—¿Por qué dices eso?
—Porque sé que te fuiste por Bea, la chica que se me acercó en la cafetería —rio y comenzó a caminar hacia el salón.
—Claro que no, no me importa —la seguí y al llegar se sentó en su lugar.
—Evan, siéntate por favor —exigió la profesora y tuve que ir a mi lugar.
Terminó la clase y por suerte tocaba inglés. Me acerqué a Danica y rio.
—¿No te cansas?
—Toca inglés —se quedó en silencio.
La profesora entró al salón y comenzó a dar algunas indicaciones, avisó que quedaba una semana para la exposición y por primera vez, no sentí preocupación ante ese anuncio. Sé que diré de Danica, sólo me falta traducirlo al bendito inglés.
Nos paramos para salir del salón y caminamos hacia la Michev cueva. En el camino nos encontramos con Michael y Micaela que también iban hacia nuestra cueva. Quería estar a solas con Danica, pero Michael tiene el mismo derecho que yo de usar esa cueva así que no dije nada. Los cuatro entramos y Danica y yo nos sentamos algo lejos de ellos, al igual que ellos de nosotros.
Ambos estábamos en silencio. Danica no había traído su cuaderno, lo cual me hiso pensar que no tenía planeado hablarme hoy. No me sentía incómodo, pero sentía algo extraño entre los dos. Quería responderle a su pregunta que me hizo en la clínica, pero no podía decirle la verdad, eso sería delatarme. Sería decirle que me comenzó a gustar y si ella no siente lo mismo por mí quedaré como un completo idiota. La miré de reojo y estaba mirando el cielo, sobándose los brazos.
—¿Tienes frío? —me saqué la casaca del uniforme para dársela.
—Si, gracias —la cogió y se la puso.
Sonrió levemente y se acurrucó dentro de mi casaca que le quedaba como una manta. Verla me hiso sonreír a mí. Es tan tierna. Nadie se daría cuenta que en realidad es un demonio cuando quiere.
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Una vida contigo
Teen FictionEvan Radeguieri, un chico de 18 años tiene que luchar con los cambios de su último año escolar. Con un pasado complicado y un futuro desconocido, conoce a la chica de sus sueños y la vida parece tener un sentido distinto. Fan page en Instagram: http...
