Evan
Volví al salón y todos me miraron curiosos, cómo si mirándome fueran a descifrar lo que acababa de pasar en el baño hace unos minutos. Me senté en mi lugar y Michael me miró ansioso esperando a que dijera algo.
—Hablamos en el entrenamiento —asintió con la cabeza.
Detrás mío llegó la profesora para comenzar la clase y supe que vendría el segundo momento más esperado del día. La siesta de clase antes del entrenamiento de fútbol. Cuando había encontrado la posición perfecta para dormir, Michael me levantó para decirme que atendiera porque la profesora explicaría algo importante para el trabajo de este miércoles. Lo único que alcancé a escuchar fue que era en parejas.
Un pacto que tenemos Michael y yo es jamás ser juntos en los trabajos por dos simples razones. La primera: no haríamos nada y desaprobaríamos el trabajo y la segunda: es una oportunidad para estar con una chica a solas.
Cuando la profesora terminó de explicar, todos, incluidos nosotros, estábamos preparados para ir a buscar nuestra pareja, pero ella decidió dejárselo a la suerte, y yo, si hablamos de suerte, tengo nula.
—Evan —me llamó y las chicas voltearon a mirarme sonrientes.
Me puse de pie y caminé hacia la profesora. Tenía que escoger un papel doblado en varias partes, en el cual estaba escrito el nombre de alguien del salón. Esperaba que me tocara con una chica linda porque si no, no valdría la pena este estúpido trabajo.
Agarré un papel y lo abrí.
—¿Con quién te tocó?
—Danica —volteé a mirarla, pero ella me ignoró por completo desviando la mirada.
—Muy bien, Evan y Danica —afirmó la profesora y apuntó nuestros nombres en la pizarra.
Volví a mi lugar algo confundido por la reacción de Danica y Michael me sonrió, pero luego frunció el ceño.
—¿Por qué esa cara?
—Creo que a Danica no le gustó la idea de hacer conmigo el trabajo.
—¿Cómo sabes? —la miró.
No contesté por estar concentrado en ella. Estaba más que claro que Danica no quería ser conmigo. ¿No le habré caído bien? Eso es imposible, no hemos cruzado ni palabra aún. ¿Le habrán dicho algo de mí? Eso...eso es un poco más probable.
Llamaron a Michael y dejé de pensar en lo sucedido. Vi que sonrió al ver su papel y volteó a mirar a Micaela.
—¿Y bien? —preguntó la profesora mirándolo.
—Me tocó con Micaela —la miré y sonrió levemente, mi mejor amigo en cambio, parecía que acababa de ganar la lotería. Tenía una sonrisa enorme y me dio miedo de que se pusiera a saltar de felicidad.
La clase llegó a su fin y salimos a almorzar. Tenía muchísima hambre. Me senté en la mesa de la cafetería con mi comida, al lado de Fabrizio y a los segundos llegó Michael.
—¿Crees que Derek se presente al entrenamiento de hoy? Recuerda que dijo que le gustaba el fútbol —habló con la boca llena de comida.
—¿No te enseñaron que no se habla con la boca llena de comida, animal? —hablé con asco y rio—. Espero no se presente porque tenemos un buen equipo y no necesitamos cambios.
—¿Y si juega bien? —cuestionó Fabrizio y a los segundos llegó Matías para sentarse también.
—Habría que ver.
Terminamos de comer y como siempre Matías se la pasó contando chistes absurdos que no me daban risa. Empecé a pensar que no era él, sino la culpa que sentía de haberlo traicionado. Reírme de sus cosas se sentía como un crimen.
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Una vida contigo
Ficção AdolescenteEvan Radeguieri, un chico de 18 años tiene que luchar con los cambios de su último año escolar. Con un pasado complicado y un futuro desconocido, conoce a la chica de sus sueños y la vida parece tener un sentido distinto. Fan page en Instagram: http...
