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OMGGGGGGG.

Imagínense, "Matrimonio a la renta" estuvo en las mejores posiciones de algunos ranking durante esta semana: #16 en joven y ahora #23 en chicas.

Es simplemente INCREÍBLE.

Pero esto sucede porque ustedes son simplemente únicas, irreemplazables. ¡Ustedes son las mejores!

¿Y saben qué? Esto no se detiene aquí. Mejores cosas se vienen; Matrimonio a la renta ya casi llega a su fin y después de esto tengo tantas cosas preparadas para ustedes que ni siquiera pueden imaginárselas.

¡Vayan a seguirme! Para que no se lo pierdan.

Porque hoy 2 de Noviembre de 2020, a las 2:38 AM declaro que yo seré una gran escritora algún día.

No "gran" por reconocida, si no "gran" por talentosa.

Porque disfruto más que nadie este don tan maravilloso de transportar gente a otros mundos a través de palabras. A través de MIS palabras y para eso, quiero tenerlas a ustedes en ese futuro 🤍

Síganme para que estén pendientes de la demás historias que se vienen.

Las quiero.

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Tras esa desastrosa escena en el campo de batalla, más conocido como el palacio de Noah, toda mi vida cambió; Cambió de nuevo, cambió hacia la normalidad si es que eso contaba como cambio.

A pesar de que cada fibra de mi cuerpo le deseaba, a él y todo lo que conllevaba, cada conexión de mi cerebro me lo impedía, me impedía ir hacia él porque había sido justamente él quien me había convertido en este desastre. Mi versión de herida y traicionada tenía una voz más poderosa que mi versión de mujer enamorada, y a pesar de que sus ojos pardos suplicantes me habían hecho titubear finalmente había logrado salir de ese lugar aparentemente victoriosa, pero sintiendo cada parte dentro de mí pulverizada hasta las ruinas.

Después de él, había decidido volver a casa para darme un brake. Pero no un descanso en casa junto a Lorelei o Peter, si no en casa junto papá, mamá, Darla y Samu.

Aunque al principio la idea había parecido ser la más maravillosa pues el estar lejos de Londres lucía como una solución radical, con el sólo cruzar la puerta y ver las caras de mi intensa familia me había arrepentido casi que  al instante. Las preguntas sobre mi llegada abundaron, incluso más las preguntas sobre la ausencia de Noah y su existencia en mi vida.

Me lo recordaron una y otra vez durante días, hasta que finalmente una mañana todos se agotaron y se hartaron de mi silencio y dejaron de preguntar, pero no de fastidiarme.

—¡Que alguien le de el biberón a Samu, señor!— «Y esta osadía había resultado en todo, menos en un descanso» —, ¡Emilia! ¡Por el amor de Dios, el niño se va a deshidratar a punta de lágrimas!

—¡Ya voy mamá!— Como puedo, consigo enviar mi último reporte a medias a la universidad antes de que el tiempo limite se acabase, en medio de los gritos y de todo el caos.

Una vez la asignación está en verde, me levanto de la silla del escritorio y salgo de mi cuarto rumbo a la cocina en busca del biberón del pequeño; Tarea de la que debía encargarse Darla pero para mi no sorpresa, la muchacha ni si quiera se encontraba en casa para cuidar de su hijo.

—¡Emilia!— Mi madre vuelve a vociferar mi nombre como si no la hubiese escuchado ya la primera vez. Antes de que pueda volver a gritar, asomo mi cabeza por el umbral de la cocina encontrándome a un costado con su ofuscado rostro frente al computador intentando trabajar mientras en el otro costado se encontraba el pobre Samu envuelto en lágrimas, con las mejillas rojas de tanto bramar y las manitos empuñadas como si estuviese listo para darle un puño a alguien en la cara. Sin duda alguna debía empezar por su madre —, Por favor sácalo de ahí, se va a estreñir si sigue llorando de esa manera.

Matrimonio a la rentaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora