Eran las 9 de la mañana cuando me desperté a causa de los rayos del sol que entraban por la ventana. Lo supe por el reloj que había en la mesa de noche. Pestañeé hasta poder acostumbrarme a la luz que daba directamente en mis ojos. Cuando por fin lo logré, me di cuenta de que estaba en el cuarto de Jihyo.
—¿Qué hago aquí? —susurré para no despertarla, quien estaba profundamente dormida a mi lado.
Me levanté lo más despacio que pude para no despertarla y evitar una situación incómoda.
Estando ya en mi cuarto, me recosté en mi cama y me puse a pensar lo ocurrido anoche.
—"¿Debería decirle algo?" —rápidamente negué con la cabeza, lo mejor era evitar hablar del tema.
Me levanté de mi cama para ducharme. Al entrar en el baño me percaté de que no había toalla, teniendo que volver a mi habitación por una y regresar.
Abrí el agua fría y me quité la ropa. Entré en la ducha y me quedé estático, perdido en mis pensamientos.
—"¿Qué es lo que siento por Jihyo? ¿Debo de corresponder sus sentimientos? ¿Qué debo hacer? ¿Qué pasara con Nayeon? ¡¿Por qué soy tan estúpido?! Como quisiera estar muerto en este momento" —reflexionaba.
Luego de unos minutos decidí salir de la ducha, no iba a estar por una década metido ahí, aunque creo que entre todas las opciones era la mejor. Me sequé y salí del baño, yendo a mi habitación para buscar que ponerme.
Busqué en mis cajones y encontré una playera negra y un pantalón gris. Me vestí y me tiré a mi cama, se sentía tan suave que me dieron ganas de dormir. Lamentablemente no podía, puesto que dentro de un rato tenía que ir a clases.
Dicho eso, decidí ir a ver si tenía las cosas listas para la clase de hoy. Los lunes teníamos: Historia, Cultura General e Inglés. Nos daban distintas materias todos los días, la única materia que se repetía era Cultura General: los lunes y los jueves.
Faltaba una hora para la primera clase y no sabía si despertar a Jihyo o no. Decidí no hacerlo, regresando le pasaría los apuntes. Entonces, salí del apartamento con dirección a la casa de Taeyong, ya que el día anterior acordamos irnos juntos a la universidad junto con Jihyo.
De camino estuve viendo videos en mi móvil y contestando mensajes de amigos y familiares, entre ellos, mi madre. La extrañaba como nunca. Hacía años no nos veíamos físicamente. Claro, a veces realizábamos video llamadas, pero no era lo mismo. Yo quería abrazarla, comer junto a ella, ir al teatro como cada domingo. Cuando me graduase, iría a visitarla.
Al llegar a la casa de Taeyong, la cual se hallaba en el barrio de Mapo-gu, me lo topé afuera, regando sus plantas.
—Oye, no dijiste que llegarían temprano —dijo Taeyong mientras buscaba con la mirada a Jihyo—. ¿Dónde está Jihyo?
—Durmiendo —aclaré—. Fue una noche muy... muy rara —musité, recordando lo que pasó en la noche.
—Te ves cansado, cuéntame. ¿Una pelea con Jihyo? —me preguntó al salir de su casa con su mochila en mano. Empezamos a caminar con dirección a la universidad.
—Pues... digamos que todo empezó con un beso que pasó a un beso con lengua que pasó a otra cosa —expliqué. Taeyong me miró sorprendido.
—¿Quién es la afortunada? —me miró, carcajeándose, golpeando levemente mi hombro.
—Jihyo —solté. Él se quedó callado.
—¿No que no te gustaba Jihyo? —reclamó.
—Lo sé, lo sé. Pero todo paso muy rápido...
—¿Qué harás ahora? —inquirió. Lo pensé por un momento.
—Haré como si nada hubiese pasado.
—¡¿Quién te enseño a coquetear?! ¡¿Un árbol?! —exclamó, enfadado, viéndome seriamente—. Jihyo está perdidamente enamorada de ti. Ese momento contigo ha de haber sido muy especial para ella. No puedes hacer eso sabiendo que Jihyo te ama más de lo que tú te amas a ti mismo. No seas tan inútil y piensa un poco, lo único que lograras a este paso es alejar a Nayeon y perder a Jihyo —espetó.
Sus palabras poseían tanta razón, pero jamás había pasado por una situación similar como para decir: "Bueno, voy a hacer esto y listo". En fin, luego vería una solución, porque en esos momentos tenía muy saturada la cabeza.
Llegamos a la universidad, donde nos topamos con Mina, Sana y Nayeon. Me despedí de Taeyong y caminé hacía ellas.
—Por fin llegas, no las puedo soportar un segundo más —Mina susurró en mí oído.
—Jae, ¿Y tu novia? —dijo Nayeon, refiriéndose a Jihyo.
—Nayeon, Jihyo no es mi novia y lo sabes, así que no me molestes con eso, por favor —comuniqué. Me miró, sorprendida y la entiendo; yo nunca le había respondido así, pero en ese momento mí mente estaba a punto de explotar.
—Eres lindo cuando me respondes así —comentó Nayeon. Me quedé paralizado, no esperaba esa respuesta.
—Uhhhh —cantó Sana en un tono juguetón.
—No molestes a Jae, Nayeon —Mina me defendió.
—Uhh, que molesta que eres, Mina. En fin, faltan diez minutos para que empiecen las clases y la novia de Jae aún no ha llegado, ¿La asesinaste? —cuestionó Nayeon. No me esperaba eso último.
—Mejor vámonos. No tienes que escuchar a esta chica decir tonterías —dijo Mina. ¿Nayeon estará celosa? Lo dudo.
Cada uno se dirigió a su correspondiente aula. Faltaban 5 minutos para que las clases comenzarán, así que saqué mi móvil, recibiendo un mensaje de Mina.
—¿Sabes algo sobre Jihyo? Es raro que tarde mucho en llegar. Además, me dijo que hoy iba a venir con Taeyong y contigo.
—Mándale un mensaje.
—Dice que está en camino.
A los minutos, escucho que la campana suena, dando a entender que las clases habían comenzado. Justo a eso, escuché que una voz gritaba mí nombre. Miré hacia la puerta del salón, y ahí estaba ella.
—¡Hola! —me saludó Jihyo una vez se sentó al lado mío, como siempre.
—Hola, Jihyo —devolví. ¿En qué momento salió eso de mí boca?
La clase fue normal. Un compañero que se sentaba detrás de mí me habló. Su nombre era Seungkwan.
—¿Tienes un lápiz que me prestes? Olvidé el mío en mí casa —me miró ese chico.
—Sí, sí tengo —busqué por mí mochila— Toma —se lo entregué.
—Muchas gracias —agradeció. Esa fue la única vez que hablamos.
Al terminar la clase, Seungkwan se fue de su asiento. El ambiente estaba tranquilo, no fue cuando percaté la mirada de muerte de Jihyo sobre alguien.
—Hola, Jae. ¿Cómo te va? —Nayeon se sentó en el asiento de Seugkwan, hablándome de manera tierna.
—H-Hola —tragué saliva.
Vi como Jihyo se levantó de su asiento y se acercó a nosotros.
—Jae, tengo hambre —mientras Jihyo decía eso, tomó mí mano.
—No traje mí almuerzo —recordé. Mierda, lo había dejado arriba de la mesa y lo olvidé.
—Jihyo, hubieses traído tu almuerzo. Jae no tiene la culpa de que seas tan tonta —escupió Nayeon.
De un segundo a otro, tenía a Jihyo, queriendo matar Nayeon, y a Nayeon, queriendo matar a Jihyo.
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I Will Never Leave You Alone
FanfictionEstaba a punto de graduarme de la universidad junto con mis amigos, éramos inseparables. Todo estaba bien, hasta que aquellos monstruos aparecieron. No sabía que hacer, estaba realmente asustado, la ansiedad invadía mi mente. Pero... Todo va a estar...
