Capítulo 23: El peso de la confianza.

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Una vez amaneció, salimos de esa casa y regresamos al hogar de Taeyong. Durante nuestra caminata estábamos un poco calmados, ya que esas bestias no aparecían en el día, bueno, casi todos.

Llegamos a la casa del ya mencionado y este nos recibió con mucha alegría y alivio.

Apenas di un paso en su morada, Mina nos preguntó el por qué no regresamos el día anterior. Fue ahí cuando le conté lo sucedido en el almacén con los saqueadores, y el cómo pasamos la noche en una casa para evitar ser devorados por esas bestias.

Taeyong se sorprendió respecto al encuentro que tuvimos con esas personas, por lo cual nos dijo que mejor ya nos salieramos porque podía ser más peligroso.

—Lo mejor que podemos hacer es esperar a que llegue la ayuda —prosiguió Taeyong.

—No vamos a recibir ayuda de nadie, Taeyong. No hemos sabido nada del ejército en estos días. Yo creo que se retiraron —exclamó Jihyo—. Desde ayer tengo esa sospecha.

—Quizás tienes razón —dijo Mina—. Lo mejor sería salir en busca de más provisiones para aguantar lo más que podamos.

Taeyong asintió, aunque con evidente preocupación en su rostro. La situación se volvía más tensa cada día, y las decisiones difíciles se acumulaban.

—¿Y si dividimos el grupo en dos? —propuso Nayeon—. Un grupo puede quedarse aquí asegurando la casa y el otro salir a buscar provisiones.

—Me parece sensato —respondió Seungkwan—. Pero tenemos que ser estratégicos y elegir bien a quienes saldrán y quienes se quedarán.

Después de discutirlo por unos minutos, acordaron los grupos. Taeyong, Mina, Jihyo y Sana se quedarían en la casa, mientras que, Nayeon, Seungkwan y yo saldríamos a buscar provisiones.

—Tengan mucho cuidado —pidió Mina—. Si encuentran algún problema, regresen de inmediato.

Armados con cuchillos, un bate de béisbol que nos prestó Taeyong y algunas herramientas de cocina, salimos a las calles desiertas de Mapo-gu.

La luz del día proporcionaba una falsa sensación de seguridad, pero todos sabíamos que el peligro podía acechar en cualquier rincón.

Decidimos dirigirnos hacia Seodaemun-gu, con la esperanza de encontrar algún supermercado o tienda que aún no hubiera sido saqueada por completo. Mientras caminábamos, manteníamos los ojos y oídos atentos a cualquier señal de peligro.

Al llegar a una tienda de conveniencia, Seungkwan empujó suavemente la puerta de cristal, que cedió con un chirrido. El interior estaba parcialmente desordenado, pero aún había algunas estanterías con productos.

—Rápido, tomemos lo que podamos —indiqué, entrando en la tienda.

Nayeon y Seungkwan se dispersaron por los pasillos, llenando sus mochilas con enlatados, botellas de agua y cualquier cosa que pudiera ser útil. Mientras tanto, me dirigí al mostrador, buscando algún botiquín de primeros auxilios o medicamentos.

Después de llenar nuestras mochilas, decidimos regresar por una ruta diferente, buscando explorar más áreas. En el camino, nos detuvimos frente a una casa que parecía intacta.

—Vamos a revisar esta casa —sugirió Seungkwan—. Podríamos encontrar más provisiones o algo útil.

Entramos con cautela, armados y listos para cualquier eventualidad. Al abrir la puerta de la sala, nos encontramos cara a cara con un grupo de personas que les apuntaban con armas de fuego. Al verlos, levanté mis manos lentamente.

—No queremos problemas —dije, tratando de calmar la situación—. Solo estamos buscando provisiones.

Una mujer, que parecía ser la líder del grupo, bajó su escopeta ligeramente.

I Will Never Leave You AloneHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora