Como ya lo mencioné anteriormente: el pasillo poseía un silencio aterrador, agregándole que todo el edificio parecía tener el mismo ambiente tétrico que casi nos hacía regresar a mi departamento.
En el recibidor, notamos un charco de sangre, remarcándose desde el escritorio hasta la salida de la estructura. Allí debía estar la recepcionista, quien siempre se alegraba al ver a Jihyo o a mí, pero en su lugar, solo había sangre.
—¿Qué habrá pasado aquí? —preguntó Taeyong al presenciar aquel rastro de líquido rojizo. Sus piernas temblaban, estaba nervioso a mi parecer; y no lo culparía, yo también lo estaba.
—No lo sé, pero no fue nada bueno... —dijo Mina con frialdad. Parecía que lo que estábamos presenciando no le afectaba en lo absoluto. Ella siempre había sido así desde que la conocí.
Mina se acercó más al enorme escritorio, alejándose al tan solo llegar.
—¡Ay, Dios! —chilló instantáneamente. Se alejó un par de metros hasta las escaleras.
—¿Qué pasa? —le pregunté, aun de lejos.
No me respondió.
—Mina. ¿Qué viste? —volví a preguntarle, sin respuesta. Dicho sea de paso, me estaba acercando al escritorio para ver qué cosa la había perturbado.
Lo que observé fue horrible...
En ese charco de sangre, se hallaban unas piernas parcialmente devoradas, parecía que estas hubieran sido arrancadas de quien supongo eran de la recepcionista; a unos cuantos centímetros estaba el resto del cuerpo totalmente desmembrado, casi irreconocible, salvo por el gafete en su destrozado uniforme color gris, confirmándonos así lo anteriormente dicho.
Taeyong se puso a mi lado. Cuando él vio aquello, vomitó. No se esmeró en alejarse, vomitó ahí mismo. Yo también quise expulsar mis alimentos, acción que no logré.
—¡Qué asco! —repudié, alejándome de mi amigo.
—Lo siento... ugh... —se disculpó al haber terminado de sacar todo el desayuno.
Me dirigí con Mina. Ya se encontraba mejor. Apenas me acerqué, ella saltó a mis brazos.
—Maldita sea... —su voz temblorosa fue lo que más me sorprendió, jamás la había escuchado de ese modo.
—Tranquila, todo está bien, cálmate —fue lo único que se me ocurrió decirle.
La susodicha me soltó transcurridos unos minutos. Agachó la mirada, supongo que, de la vergüenza, para luego dirigirse a la salida del edificio.
—¿Qué le pasa? —me susurró Taeyong.
—Déjala. Tú acabas de vomitar —reclamé, defendiéndola—. Casi manchas mis tenis —agregué.
La joven se alejó aún más de nosotros, sollozando.
—Mina... —le hablé al acercarme. No respondió—. Mina —volví a llamarla, más ella no volteaba, solo se oía leves lloriqueos.
—Es... esa persona... está... muerta —culminó, ahora sí, derrumbándose.
Mi mirada se fue a aquel cuerpo desmembrado. Su piel carcomida y los órganos fuera del cadáver daba a entender qué fue atacada por esas aberraciones, o cómo fuesen dichos atacantes.
—H-hay que seguir —dijo, ya más tranquila—. Tenemos que conseguir comida —se secó las lágrimas. Sentí lástima por mi amiga, no sabía cómo ayudarla.
Salimos del no tan alto edificio. Apenas tenía 10 pisos. No tenía ni 3 años en funcionamiento, razón por la cual no había muchos inquilinos hospedados. Era extraño vivir en un edificio "deshabitado" por así decirlo.
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I Will Never Leave You Alone
FanfictionEstaba a punto de graduarme de la universidad junto con mis amigos, éramos inseparables. Todo estaba bien, hasta que aquellos monstruos aparecieron. No sabía que hacer, estaba realmente asustado, la ansiedad invadía mi mente. Pero... Todo va a estar...
