—Jihyo... —la agité suavemente, tratando de hacerla entrar en razón.
—¡E-esto no puede estar pasando! —gritó mi mejor amiga, aferrándose a mí en busca de consuelo.
—Tranquila. No va a pasar a mayores, ya verás —dije, acariciando su cabello. Eso la relajaba.
—¿Eso crees?... —me miró, dudando.
—Sí.
—E... está bien... —mencionó, aunque aún parecía inquieta.
—¿Acaso no confías en mí?
—Sí —mencionó, juntando sus manos tímidamente.
—Oye, Mina... ¿Mina? —me dirigí a ella.
—¿Jae? —Mina parecía en estado de shock.
—Cálmate, Mina, no está pasando nada —intenté tranquilizarla.
—¡¿Cómo quieres que me calme?! —reclamó, arremetiendo contra mí, evidentemente asustada—. Espero que solo sea algo pasajero —comentó al dejar de mirar los televisores.
—Te apuesto lo que quieras a que lo será —exclamé, tratando de usar un tono sarcástico para aliviar la tensión.
—Bien... —suspiró.
—Será mejor que vayamos a clases, no quiero llegar tarde —comentó Taeyong, uniéndose a la conversación.
—Tienes razón, nos vemos luego —me despedí de él, luego, Taeyong se fue corriendo como un maratonista.
—¡Nos vemos luego, Tae! —le gritó Mina, pero creo que no la escuchó.
—Bueno, vamos —habló Jihyo.
—Está bien... —asintió Mina, quien se encontraba más o menos asustada.
—Vamos Mina, no te pongas así —intervine, bromeando.
—Trataré de no pensar en eso —contestó antes de marcharse.
Llegamos a nuestro salón como de costumbre. Algunos compañeros estaban hablando sobre lo que estaba ocurriendo en Busán, mientras que otros estaban viendo sus celulares.
Mi móvil vibró. Era un mensaje de Sana. ¿Por qué tenía su número si apenas hablábamos?
Bueno, hace unos años nos dejaron un proyecto, que más que proyecto era el examen en sí, el cual consistía en entrevistar a un profesionista, platicar acerca de su profesión y el por qué la escogió. En ese momento pensé en el padre de Sana, quien, por palabras de la joven japonesa, me contó que su progenitor era un gran abogado. Así que tuve que pedirle su número para saber lo que le diría su padre respecto a mi petición y no tener que esperarme hasta el día siguiente. Para mi suerte, aceptó con mucho gusto. Gracias a él pasé el semestre.
—Jae —fue el primer mensaje que leí.
—¿Sí? —respondí.
—¿Ya sabes lo que está pasando en Busán?
—Sí, me acabo de enterar.
—Espero que sea algo pasajero.
—Igual espero eso.
—Y, cambiando de tema...
—¿Qué?
—¿Por qué no te sientas junto a Nayeon?
—No puedo.
—¿Hay alguna razón?
—Jihyo.
—¿Le haces caso a Jihyo?
—No tengo opción, ella se enojaría.
—¿Sabes por qué lo hace?
—No.
—Jihyo me dijo hace un tiempo que le gustas.
—¿Qué? No te creo.
—Pues no me creas.
—Nunca te creeré.
—Por cierto, le dije a Nayeon que tú quieres invitarla al cine hoy en la tarde, y ella aceptó. No me lo agradezcas.
—¡¿QUÉ RAYOS HICISTE?!
—Te hice un favor. De nada.
—Gracias, supongo.
Guarde mi móvil por la aparición de mi mejor amiga, quien, con una pequeña sonrisa, se sentó en el pupitre de al lado.
—¿Hiciste la tarea? —preguntó, desviando su mirando hacia el pizarrón.
—Sí —contesté rápidamente, sacando mis apuntes.
—¿Puedes pasármela? Aún no viene el profesor —pidió, casi como una súplica.
Varias horas transcurrieron a paso de tortuga. Sentía una mezcla de emoción y nerviosismo por el hecho de que en tan solo una semana estaríamos graduándonos.
El pensamiento de finalmente obtener mi título y cerrar este capítulo de mí vida me llenaba de emoción. Había trabajado arduamente durante años, dedicando innumerables horas a estudiar, investigar y prepararme para este momento. Las largas noches de estudio, los proyectos grupales y las presentaciones finales parecían haberse acumulado, pero ahora estaba a punto de cosechar los frutos de mí esfuerzo.
Sin embargo, también estaba consciente de la nostalgia que comenzaba a aflorar. Los recuerdos de los momentos compartidos con mis amigos, las risas en el aula, las largas conversaciones en la biblioteca, todo eso se convertiría en parte del pasado una vez que nos graduáramos. La idea de separarnos y seguir caminos individuales era agridulce, pero sabía que siempre llevaría en mi corazón los lazos de amistad y camaradería que habíamos forjado a lo largo de estos años.
Cuando la última clase del día terminó, Jihyo y yo buscamos a nuestros amigos, pero ellos se habían ido antes, por lo que nos dirigimos a nuestro departamento, como todos los días...
Durante el trayecto, la ciudad parecía sumida en el caos, metafóricamente hablando. El tráfico estaba congestionado en cada esquina, y la presencia de vehículos militares y soldados por todas partes era inquietante. Jamás había visto tanta infantería como ese día.
Pero bueno, al final logramos llegar al departamento, sanos y salvos. Aunque, de un momento a otro, todo estaba a punto de cambiar...
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I Will Never Leave You Alone
FanfictionEstaba a punto de graduarme de la universidad junto con mis amigos, éramos inseparables. Todo estaba bien, hasta que aquellos monstruos aparecieron. No sabía que hacer, estaba realmente asustado, la ansiedad invadía mi mente. Pero... Todo va a estar...
