ESTE CAPITULO VA DEDICADO A MI MADRE Y HERMANA, QUE ESTÁN HOY DE CUMPLEAÑOS, Y SU REGALO ES ESTE CAP. FELIZ CUMPLE A LAS DOS. LAS QUIERO UN MONTÓN.
DAMARIS EN MULTIMEDIA
LAS DEMÁS, A DISFRUTA. TAMBIEN OS AMO, GRACIAS POR LEERME Y POR SUS COMENTARIOS.
***
Al cerrar la puerta de mi apartamento, me removí los tacones, dejando tambien la cartera en uno de los sofás, y escuchando solo el run de la nevera y los grillos en el patio trasero.
Que día tan pesado había tenido. Primero trabajar todo el día en ese proyecto, en la tarde/noche la cena, y su confesión de que no deseaba que nos divorciáramos. Y ahora ese beso que me había dejado a cien. Suspiré pasándome las manos por el rostro. Ahora si estaba segura...
Estaba completamente fascinada con él.
Subí al segundo piso, con dirección al baño. Necesitaba con urgencia un baño caliente y relajado, bastante congelada por mojarme del restaurante al auto. Un baño como no me lo daba en muchísimo tiempo, por los afanes del trabajo. Abrí la llave de la bañera, poniendo el agua tibia y un poco de jabón de espuma. Me desnudé mientras se llenaba, y al mirarme en el espejo, mis ojos brillantes y como me mordía el labio de forma inconsciente, supe que mi cuerpo no se quedaría satisfecho solo con un fogoso beso. Cerré al baño para tener toda la privacidad, por si mi padre cambiaba a último momento de planes y volvía a casa. Al volver al tocador, miré dudosa los cajones, tomando aire antes de abrir uno de ellos, sacando el aparatito purpura a prueba de agua, que escondía de todas las miradas, incluso de la de Pablo, cuando vivía aquí y compartíamos baño.
Para el, pensar en mi propio placer, con ese amiguito, era lo más egoísta que podía hacer, contra el sexo masculino, sobre todo contra él. Pero ya no estaba, y sinceramente necesitaba esto. Era libre, no tenía que rendirle cuentas a nadie de mis actos. Lo encendí a uno, sintiéndolo vibrar en la palma de mi mano y recordando que hacía mucho tiempo no lo usaba. Quizás desde antes de viajar a Grecia con las chicas. Hoy las cosas cambiarían. Lo apagué de nuevo, dejándolo en el mesón, y terminando de desembarazarme de la ropa interior. Cerré el grifo, metiendo la mano a ver qué tan caliente estaba, entrando después, con mi amiguito. Me relajé todo lo que pude, haciendo a un lado todas las culpas y vergüenzas que a lo largo de los años, Pablo sembró en mi cabeza, solo por querer buscar mi propio placer, cuando él no me lo prodigó.
Volví a encenderlo, llevándolo a mi cuello e iniciando el descenso por todo mi cuerpo, deteniéndolo solo un momento, en mis senos. Lo hice bajar por mi estómago, cerrando los ojos e inhalando hondo, cuando alcanzó mi pubis. Suspiré sintiendo un pequeño cosquilleo que empezaba a crecer y crecer. Me imaginé como sería si el que me hiciera sentir así, no fuera el vibrador, sino Aless. Lo subí a dos cuando lo metía en mí y me arqueé con un gemido. En mi imaginación era Aless el que estaba haciéndome suya, sus labios por todo mi cuerpo, llevándome a la locura.
—Aless—susurré apretando las piernas y aferrando la bañera.
Mientras subía al tercer y último nivel, mis jadeos se volvieron gemidos y casi gritos desesperados. Hice una mueca, sabiendo que estaba cada vez más cerca del orgasmo. Sentí como si fuera el quien me incitaba a correrme. Su musculoso cuerpo encima de mí, esas manos recorrer toda mi piel, encendiendo, amando, quizás hasta dando lo que Pablo nunca fue capaz. Arqueándome otra vez y gritando, conseguí alcanzar el orgasmo, con todo mi cuerpo estremeciéndose y ardiendo al rojo vivo.
Jadeé con los ojos cerrados mientras toda la excitación remitía.
—Ay Aless—recosté la cabeza en la pared, agotada, con el corazón acelerado, pero infinitamente feliz y satisfecha— ¿Qué estás haciendo conmigo?—
ESTÁS LEYENDO
MARIDO POR ENCARGO
RomanceDamaris y su novio Pablo acaban de romper su noviazgo de tres años, y ella no puede estar más feliz al sentirse libre del baboso de su ex. Está dispuesta a tirarlo todo por la borda y comenzar de cero. Así que toma sus maletas y se va a vivir un tie...
