—Buenos días—nos saludó una mujer en un perfecto inglés.
—Buen día—respondí yo—usted... debe ser la señora Angélica—afirmó.
—Y usted, la señorita Damaris. Es idéntica a su padre—fruncí el ceño.
—S... sí. ¿De dónde conoce usted a mi padre?—
Hasta donde le había entendido a él, no conocía la existencia de esta casa, menos a la que la administraba.
—Hola. Yo soy Richie—miré hacia abajo, cuando un pequeño de siete años, salió detrás de la mujer, mirándonos con curiosidad—soy hijo de Angélica. ¿Tú eres?—hablaba tambien en inglés.
Olvidándome por un momento de la conversación que llevaba con el ama de llaves, me acuclillé delante del pequeño, sonriéndole amigable.
—Mi nombre es Damaris. Pero puedes decirme Dam. Es un gusto conocerte, Richie—me sonrió con timidez.
—Eres muy linda, Dam. Me gustan tus ojos verdes—sonreí más.
—Gracias—
— ¿Quieres ser mi novia? Aunque mamá dice que aun soy muy pequeño para tenerla—alcé las cejas. Natalie estalló en risotadas, mientras Mellysa le daba un golpe en el brazo para que no fuera grosera.
— ¡Richie!—lo reprendió su madre, mientras yo volvía a levantarme—discúlpenlo—mientras ella estaba sonrojada, muerta de la pena, el pequeño seguía mirándome con curiosidad e interés—no nos quedemos aquí paradas. Deben venir muy cansadas del vuelo. Pasen. Bienvenidas a Villa Atenea—
Decidí que indagaría todo después. Primero había que conocer la casa e instalarnos. Natalie se inclinó para ver al pequeño Richie, sonriéndole.
—Si Dam no quiere, yo sí puedo ser tu novia—le guiñó el ojo.
El pequeño la miró, pensativo, y después negó.
—No. Eres fea—ahora la que rió fue Mellys, siguiéndonos al interior, mientras Natalie se quedaba confusa, en la entrada.
Richie me siguió a mí, mientras admiraba todo.
—Podemos ser novios de mentiras—le susurré y cuando estuvo de acuerdo chocamos puños.
Miré todo a mí alrededor. La casa/villa era bellísima. Las paredes blancas. Todo parecía antiguo pero elegante. Muy semejante al estilo de mi madre, en su casa en Colombia. Aunque todo parecían laberintos. La cocina junto al comedor y a una de las salas que conectaba con el balcón con vistas al mar.
—Mira esto, Dam—seguí a las chicas, cruzando por la puerta corrediza, y asomándonos.
Por lo alto de la casa, había mayores vistas. El mar infinito. Montañas a lo lejos, casas más abajo, igual de juntas pero cada una independiente. Esto era precioso.
—Es un sueño—susurró Melly.
—Ese es el mar Egeo—nos anunció el niño— ¿verdad, mamá?—
—Sí, mi sol—la miré—les mostraré sus habitaciones para que guarden las maletas, y prepararé su desayuno. Deben tener hambre—
—Gracias, Angélica—
Sin dejar de verlo todo, la seguimos a ella y a su pequeño, mientras nos mostraba la casa, que supuestamente mamá obtuviera, antes de que naciera Ally. En total había cinco habitaciones, tres repartidas en el primer y segundo piso, y las dos últimas en el sótano. La casa contaba tambien con sauna, terraza en el último piso y piscina con vistas al mar. Por ser la hija de la dueña, tanto mis amigas como Angélica, acordaron que yo debía quedarme con el mejor cuarto. El de la bruja. El que conectaba con salida a la terraza y a la piscina. Tremendas vistas tenía.
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MARIDO POR ENCARGO
RomansaDamaris y su novio Pablo acaban de romper su noviazgo de tres años, y ella no puede estar más feliz al sentirse libre del baboso de su ex. Está dispuesta a tirarlo todo por la borda y comenzar de cero. Así que toma sus maletas y se va a vivir un tie...
