CAPITULO 15: ESTAMOS A MANO

1.5K 139 11
                                        

— ¿Qué estás haciendo?—le increpé, cuando al fin pude encontrar mi voz.

—No. ¿Qué hiciste tú?—me sulfuré.

— ¡¿Por qué mierda me besaste?! Si esperabas hacerme cambiar de opinión con lo del matrimonio, con esto, no estás ni tibio—

—Yo pregunto porque pones problema si es parte del plan besarnos. Nos estaban espiando, y gracias a ti, creo que nos pillaron fingiendo—

Sentí como si me hubiesen arrojado un balde de agua helada. Con ese beso me había dejado patidifusa. Me sentía como si nunca antes me hubiesen besado. Como si esta fuera la primera vez. Como si lo que hubo antes nunca hubiera sido nada. Y ahora volvía a explotar mi burbuja, anunciando que esto. Todo. Era parte de ese plan que teníamos. De ese engaño.

— ¿Cómo...?—exhalé— ¿Quién nos vio?—

—No lo distinguí bien—fruncí el ceño.

¿Me tomaba el pelo?

— ¿De verdad alguien nos estaba espiando? ¿O tú solo lo hiciste por ser un condenado infeliz?—

—Sé lo que vi. No soy un mentiroso. Discutías, nos espiaron y lo único que se me ocurrió para que no pensaran que esto era fingido, fue besarte. Pero ahora tú acabas de cagarla. Otra vez—suspiré—de otra forma, jamás te besaría—abrí la boca, y al final volví a golpearlo en la mejilla por su descaro.

¿Qué tal este?

—Las cosas se piensan pero no se dicen—se llevó la mano a la mejilla con una sonrisa sardónica—y solo por eso, me niego a tenerte por esposo en una boda fingida—

—Te di golpe bajo, ¿no? En todo el ego—apreté los dientes.

Descarado con todas las letras.

—Los demás nos están esperando. ¿Vamos a dar la respuesta? Y más te vale que sea un sí, porque después de esa escenita que montaste, si la respuesta es un no, sabrán que esto es un engaño—

—Ya te dije que no voy a casarme contigo. No estaba estipulado en el contrato—

—Ni siquiera hubo contrato. A esto vinimos. Si quieres que te crean el engaño, debes seguirles la corriente. No será una boda por la iglesia. Yo me encargo de ello. Y después, que nos ayuden los abogados de ambos y nadie sabrá nada—

¿En qué momento me metí tan hondo en esta burrada? Debería haberle dicho que no a Melly desde el comienzo, aunque insistiera, y aunque yo quedara como una despechada. Pero ya era muy tarde para retractarme

—No duraremos ni un año, casados. Que te quede claro. De dos meses no paso—bufé

—Así será—

—Y con esto... me deberás tú a mí un favor—

—Trato—me sujetó de la barbilla, y por un loco y excitante momento, creí que volvería a besarme, esta vez más profundo—y la próxima vez, querida amada mía...—lo miré sin aliento.

— ¿Qué?—

—No la vuelvas a cagar—me dio palmaditas en la mejilla antes de encaminarse a las piscinas.

Rechiné los dientes y sentí que mi corazón se iba a los pies, cuando todo el patio prorrumpió en gritos.

Me casaba el fin de semana.



Terminaba de ordenar unas cosas en mi cuarto, cuando Mellysa y Natalie, entraron, no muy felices. Aless, más satisfecho que yo con esto, hablaba con unos compañeros de paseo. Al parecer ellos se encargarían de su traje de novio, y de una supuesta fiesta como despedida de soltero.

MARIDO POR ENCARGOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora