CAPITULO 14: NO LA EMBARRES

1.6K 138 10
                                        

De vuelta al cuarto, retirados antes que la mayoría de fiesteros, pero después de la cumpleañera borracha, lo vi caminar de un lado para el otro, con las manos en la cintura, mientras yo me secaba el cabello húmedo. El que me dejara caer, generó una reacción en cadena, donde tumbé a otros bailarines y de paso a un camarero que derramó las copas de vino y champagne en mi cabeza.

—Lo siento—repetí por segunda vez, desde que estábamos aquí en la habitación.

—Con esa ultima si metiste las patas—me miró— ¿no podías decirme lo que harías desde el comienzo?—

—No soy buena para mentir, ya te lo dije. Fue lo primero que se me ocurrió. Y ya te lo conté—protesté.

— ¡Pero después de arruinarlo!—abrió los brazos.

—Me equivoqué. ¿Sí? ¿Qué iba yo a saber que no sabías de motocross? Deberías haberme hecho tú el aviso desde el principio—

—No es solo que no sepa de motocross. Es que no me gusta. No... le tengo miedo... a las motocicletas—

— ¿Le temes a las motocicletas?—alcé una ceja.

—Una...—exhaló de forma ruidosa—una de las personas que más quise, una pariente, se accidentó practicando motocross. Por eso es imposible que yo lo haga—

—Si me lo hubieras dicho desde el comienzo, habría sido más fácil—puse la toalla a secar, luego de tener mi cabello listo.

Ahora vestida con una pijama larga, estaba lista para dormir. Y ya me preguntaba como lo haríamos. La cama era grande, pero no tanto para tenerlo lejos de mi espacio personal. En pocas palabras... ¿Quién de los dos dormiría en el suelo?

—Ahora lo sabes—masculló.

—Los dos nos equivocamos. ¿De acuerdo? Ya es tiempo pasado. Y me disculpé. Lo que tú no hiciste dejándome caer—me miró molesto.

—Lo siento—dijo en tono sarcástico.

—Pasando a otros temas... ¿Dónde y cómo vamos a dormir?—

—En la cama, los dos. Naturalmente—

—Ni de chiste—me reí—no voy a dormir contigo—

—Lo harás. No le veo lo malo en tanto ninguno cruce el espacio del otro—

—Lo cual es fácil, cuando yo acostumbro a dormir extendida en toda la cama—se cruzó de brazos.

—No lo hagas y ya está—

—No podemos compartir cama—

—Va como el engaño. Agradece que tenemos todo un cuarto para nosotros, y no dormir con otros desconocidos—

—El engaño no incluía esto. Fingir delante de todos, no a solas. No voy a dormir contigo—

—No lo hagas. Te paso almohadas y haces una en el suelo—

—Eres un descarado—

—Tu una mimada—

—Gracias a Dios es un engaño. Jamás me casaría contigo en la vida real. Ni de chiste—

—Estoy de acuerdo. Porque si fueras mi esposa, le pondría veneno a tu café—sonreí con dulzura.

—Si tu fueras mi esposo, me lo tomaría—no supo que decir y yo preferí encaminarme al baño para cepillarme los dientes—ve pensando que hacer. Porque contigo no voy a dormir—me encerré en el baño.

Delante del espejo, me miré por largo rato, como si esperara que el reflejo me diera algún buen consejo. Apenas estaba conociendo a Alessandro. No iba a dormir en la misma cama que él. Pero tampoco quería dormir en el suelo. ¿Por qué Nat simplemente no nos dio un cuarto a cada uno? "Porque es estúpido en los tiempos de hoy día, que una pareja duerma en camas separadas, y más si están comprometidas" Respondió mi conciencia. Y tenía razón.

MARIDO POR ENCARGODonde viven las historias. Descúbrelo ahora