CAPITULO 12: NOVIO FALSO

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Abrumada con todo y luego de tomarme una pastilla para el dolor de cabeza, salí del cuarto, merodeando por toda la casa, conociendo los alrededores. Esto si era de ensueño. Tenía más cuartos de los que uno podía creer, y era bastante elegante y acogedora a la vez. Los techos todos en madera y pasillos y más pasillos. Abrí una puerta al azar y salí a la terraza, con vistas a las montañas y a otros jardines diferentes a los de la entrada.

Apoyada en la baranda, vi la tarde caer, y los pájaros en los árboles y las ardillas correteando de aquí para allá. Si la situación fuese diferente, este paseo sería una maravilla, pero de solo pensar en fingir frente a todos que Alessandro y yo éramos pareja, y dormir con él todas las noches, se me ponían los pelos de punta. Con Jaime en Santorini no había sido tan complicado. Las cosas no se habían dado y había sido solo una aventurilla. Además nos habíamos conocido de forma despreocupada. Con Aless era más diferente. Me habían tomado desprevenida con el paseo de Nat, y me habían impuesto este novio ficticio para no faltar a la fiesta. Yo era la mala para las mentiras... en lo concerniente al amor. ¿Cómo iba a fingir ese condenado noviazgo si ni confianza le tenía?

Me pasé las manos por la cabeza y di la vuelta cuando escuché la puerta corrediza abrirse. Pablo venía caminando con dos copas de champagne. Suspiré frustrada y cuando pensaba marcharme, el frenó en seco.

—No. Tranquila. No vengo a importunarte—me recosté en el muro dando la espalda a las vistas—solo... iba a saludarte. Me alegra verte tan bien—me ofreció la copa con amabilidad.

—Gracias—le di un sorbo—y veo que tienes nueva pareja—afirmó.

—Ah sí. Alexia. Sí. Es una chica maravillosa—le sonreí de forma autentica.

No sentía ni pizca de celos de esa chica.

—Me alegra—

—Y... veo que tu tambien tienes pareja—afirmé.

—Sí. Aless. Es un amor—alzó las cejas.

—Un italiano. Quien diría que tirarías la vara tan alto—reí.

Aunque había sido un zopenco, si algo tuvo de bueno Pablo, fue su sentido del humor.

—Fue el amor el que me buscó. Nos conocimos en Santorini y fue amor a primera vista—

— ¿Qué hace el? ¿A qué se dedica?—se recostó tambien en el muro.

¿En que había dicho Aless que trabajaba?

—Hace... muchas cosas—recordé—administra una empresa hotelera aquí en Colombia, es modelo... en sus tiempos libres. Y algunos fines de semana, compite en motocross—

Las mentiras habían salido de forma fluida sin que lo esperara.

—Que genial—bebió de su copa—pero... creí que habían dicho que se habían conocido en Santorini y él había venido tras de ti a Colombia. O eso me dijo José. ¿Cómo es que tiene ya una empresa hotelera?—chasqueé la lengua.

—Él es por darse pantalla. Su familia es de Italia y vivió un tiempo allá, pero desde niño vino a vivir a Colombia—afirmó ahora entendiendo—no le costó nada seguirme de Santorini, si luego supo que vivíamos en la misma parte—

Y esperaba que eso primero si fuese cierto, o estaría en serios problemas.

—Bien por ti—miró su copa— ¿un brindis por ustedes dos?—las chocamos y terminamos la bebida.

—Salud—sonrió.

—Me alegra que seas feliz, Damaris. De verdad. Se ve que tu novio es un buen hombre—me recibió la copa ya vacía—iré a ver dónde está Alexia—cuando pensaba marcharse, lo llamé.

MARIDO POR ENCARGOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora