—Sencillamente no—anuncié teniendo tres miradas sobre mí—no voy a fingir que este hombre es mi novio, ni voy a ir a esa fiesta—
—Vamos, Dam. No empieces—protestó Natalie.
— ¿No empiece qué? Esto es ridículo. ¿No te das cuenta que de todos los planes de Melly, este ha sido el peor?—
—No es tan malo. Mellysa tenía razón—miró al chico—y con todo respeto Alessandro—volvió a verme a mí—yo pienso que él está más bueno que el helado de chocolate. No te puedes quejar—
—No voy a ir con él, porque ya decidí que tampoco voy a esa fiesta. Punto—
—Ah. Así que voy a tener una novia cobarde—se cruzó de brazos mirándome con arrogancia.
—No. Porque no voy a ser ni su novia ficticia y tampoco una real—alzó una ceja.
El hombre era muy atractivo. Válgame el cielo, si estaba para comérselo. Pero mi respuesta era no. No iba a seguir la idea loca de mis amigas, ni iba a fingir algo con el hombre que casi me atropelló el otro día y de paso me insultó.
— ¿Es eso una predicción?—sonrió de forma sardónica—porque si es así, le doy las gracias a Dios por no tener que aguantarla de ninguna de las dos formas—apreté los dientes.
¿Quién se creía?
—Más agradecida estoy yo—me crucé tambien de brazos—no lo soportaría a usted cerca, nunca más. Un bruto que no sabe conducir—
— ¿Y qué es usted?—Mellysa y Natalie nos observaron consternadas—una atravesada, elevada y de voz chillona—me puse de pie dispuesta a golpearlo, y Natalie no me dejó.
—Ahora con mayor razón no fingiré ser su novia. No estoy de acuerdo con este plan, ni mierda. Sácame de la lista, Nat. No voy a ir—me solté con brusquedad, tomando mi bolso y caminando a la puerta.
—Si cruzas el umbral de esa puerta, dejas de ser mi amiga, Damaris—frené—y sabes que hablo muy en serio—apreté el pomo hasta que mis dedos se pusieron blancos.
—Y si sale, renuncia a la fiesta y su supuesto ex novio se entera porque no fue, será tambien una cobarde y le demostrará que no asistió por celos y por ser una resentida y despechada—cerré los ojos—a mí no me halaga acompañarla a esa fiesta, dada la fantástica primera impresión que acabo de llevarme de usted. Pero lo haré por mi amiga Mellysa. Porque me rogó demasiado, y por el cumpleaños de su amiga Natalia—
—Natalie—corrigió ella.
—Como sea. Y porque van a pagarme tambien. Así que no sea cobarde, levante la cabeza y mueva el culo de vuelta a la silla inmediatamente—
Odiándome a mí misma por lo que iba a hacer para no dañar el cumpleaños de Nat, volví a la sala sentándome muy seria, como una niña armando pataleta.
—Punto uno del trato. No sea cínico—me miró con una mueca de suficiencia—ni mucho menos un grosero—
—Para empezar, fue usted la que peleó primero. Si hay una grosera y berrinchuda aquí, es usted—achiné los ojos, deseando matarlo.
No solo a su cara de galán de película, sino a su cuerpo de maldito dios griego.
—Punto dos, y esto va para Melly—la miré—acepto tu propuesta pero no con el—
— ¿Por qué no?—abrió los brazos.
—Me ahorro la explicación—
—Mi supuesta nueva novia y yo, nos encontramos en el aeropuerto y por ella ir pensando en la vaca boba, se atravesó en mi camino y por poco la atropello—Mellysa abrió la boca.
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MARIDO POR ENCARGO
RomanceDamaris y su novio Pablo acaban de romper su noviazgo de tres años, y ella no puede estar más feliz al sentirse libre del baboso de su ex. Está dispuesta a tirarlo todo por la borda y comenzar de cero. Así que toma sus maletas y se va a vivir un tie...
