CAPITULO 34 CUMPLEAÑOS:

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GRACIAS POR LEER.

BESOS.

***

Como Aless me pidió, me cambié el vestido por unos jeans cómodos pero bonitos tambien, una blusa roja y unos tenis por si había qué caminar mucho. Me puse perfume y empaqué el móvil, la cartera y la cámara en mi bolso. Y cuando me asomé por la ventana, él estaba esperándome en el auto. Sonreí saliendo.

Silbó.

—Como digas qué de día encanto y de noche espanto, me subo a esa camioneta y te atropello—rió, atrayéndome a sus brazos y besando mi mejilla.

—No lo diré. Hoy estás preciosa—aspiré su perfume—feliz cumpleaños—

—Gracias—sonreí y mucho más, cuando me dio un paquete con moño— ¿qué es esto?—

—Mi regalo para ti—chasqueé la lengua.

—No te hubieras molestado. Pero muchas gracias—me senté en la acera y lo destapé.

Había una caja de chocolates de la marca "Ferrero Rocher", un reloj de pulsera, una plantita suculenta en su macetita, y un portarretrato con una foto de los dos, el día de la boda falsa, con las manos entrelazadas, partiendo el ponqué con el mismo cuchillo.

— ¡Me encanta!—rocé el vidrio— ¿sabes? me siento como una novia de verdad en esta foto—

—Alejandra, fuiste una novia de verdad. Aunque para nosotros fuese de mentiras—decidí ignorar ese comentario y me puse de pie, abrazándolo.

—Gracias por el regalo. Me encantó—besó mis cabellos.

—Es un placer. ¿Y quién es ahora la ciega por varias razones?—me reí.

—Si mal no recuerdo, tu dijiste qué con trabajo en medio, no—alzó una ceja.

—Touché—me soltó— ¿nos vamos? Se nos acaba la tarde—

—Claro. Dame un momento yo dejo tu regalo aquí—me devolví sacando las llaves y entrando a casa con el regalo, dejándolo en la sala.

Pero antes sacando dos chocolates Ferrero. Uno para él y otro para mí. Cerré con seguro y subí al auto cuando él me abrió la puerta. Le pasé el chocolate y emprendimos la marcha a mi salida de cumpleaños.

Dejamos el auto en un parqueadero de centro comercial, y tomamos el metro de la ciudad hasta la Estación Acevedo, subiendo en metrocable hasta Santo Domingo y finalmente el destino donde él quería traerme. El Parque Arví. Una reserva natural. Me ayudó a bajar de la cabina y caminamos por los senderos, con mi mano en la suya.

—Te voy a llevar a un lugar precioso—sonreí.

—Yo solo te sigo—

— ¿Por qué todos te cancelaron los planes de cumpleaños?—alcé mis hombros, mirando al frente a la vegetación.

—Papá tenía trabajo que hacer de la universidad y me pidió que nos viéramos mañana. Con Natalie y Mellysa... A la novia de Nat se le murió el gato. Y según me dijo Melly su padre se había caído del techo de la casa y estaban en el hospital—

— ¿Se cayó el señor Marco?—afirmé.

—Eso me dijo. Pero que no me molestara en irme para el hospital con ella. Su novio y su madre ya la acompañaban y que hoy era mi cumpleaños. ¿Pero que tenía que fuera mi cumpleaños si igual nadie podía pasarlo conmigo?—me miró con fijeza.

—Y yo estoy pintado en la pared, entonces—comencé a reírme ante su tono burlón.

—Obviamente no. Tú si saliste conmigo. Quizás por petición de Mellysa—

MARIDO POR ENCARGODonde viven las historias. Descúbrelo ahora