CAPITULO 33 SOSPECHOSA:

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— ¡Liliana!—entré de golpe a la oficina.

Dio un brinco, con el lapicero en la mano.

— ¡Dam! No me asustes así. La próxima avisa en la puerta—se llevó la mano al pecho.

—Lo siento. No era mi intención. Es solo que pasó algo grave—se puso de pie—alguien se metió al parqueadero. Me robaron cosas del auto—

—Mierda—se encaminó conmigo fuera de la oficina.

— ¿Quién fue? ¿Qué te robó?—respiré con dificultad, no solo por la rabia sino tambien la impotencia.

Después de que vi los vidrios rotos, me encaminé a revisar el auto, cortando la llamada con mi hermana. Miré todo dentro del coche, encontrando mi bolso, las carteras, el dinero y las tarjetas de crédito. Los documentos tambien estaban allí. Pero mi computadora y una de mis cámaras no. Ambas cosas donde tenía todo lo referente al trabajo del hotel de Alessandro.

A semanas casi días de presentar el trabajo. Esto no me estaba pasando a mí.

—No lo sé. Dejé unas cosas dentro del auto y subí por una carpeta que me faltaba. Cuando bajé, los vidrios del puesto del copiloto estaban quebrados y mi computadora no estaba—frenó en seco.

—Dime que no tenías ahí los proyectos en proceso—me mordí el labio y afirme con la cabeza, sintiendo deseos de llorar— ¡Mierda, Damaris!—

—Tenía allí todo el proyecto de hoteles C&M terminado—me puse la palma de la mano en la frente—Alessandro me va a matar—bajamos en los ascensores. Ella me puso una mano en el hombro.

—Tendrás que explicárselo todo, Damaris. Además no fue tu culpa. Son cosas que pasan—

— ¡Iba a presentar el proyecto la otra semana, Liliana! Casi dos meses enteros desvelándome para esto. Y ahora quedó hecho una mierda—acudieron las lágrimas a los ojos— ¿tienes idea de lo que todo esto significa? El confiaba en mí. Por tan buenas referencias que tenía de mí. Y yo puse todo el empeño para que su trabajo quedara excelente—me pasó un pañuelo.

Tanto trabajo hecho para nada.

—Te entiendo, cariño. Pero ya no hay nada que hacer. Podemos revisar las cámaras, notificar a la policía y que nos ayuden a saber quién fue. Pero sería un milagro que recuperaras tu trabajo. Tendrás que hablar con Alessandro, toda la junta de socios y decirles que no podrás entregarles el trabajo—nos bajamos en el parqueadero, y ella le echó un vistazo a los daños.

Aless iba a molestarse conmigo, definitivamente.



Después de revisarlo todo, fue a hablar con el portero del edificio y oh sorpresa nos llevamos cuando lo encontramos en el suelo del pequeño cubículo, inconsciente y con una herida en la cabeza. Liliana tuvo que llamar a la ambulancia y a la policía. Y dos horas después, nosotras seguíamos revisando las cámaras del parqueadero con las autoridades competentes.

En efecto, en ellas salía un hombre encapuchado hiriendo al portero, después de que este no le permitió la entrada, por estar ya cerradas las oficinas. Y luego entrando en su motocicleta, analizando cada vehículo y al final deteniéndose frente al mío, rompiendo los vidrios y sacando la computadora y volviéndose a marchar. Los oficiales concluyeron que no fue un simple robo, sino algo premeditado y era exactamente a mí a la que querían robarme.

Se llevarían las grabaciones para revisarlas y empezar a buscar al responsable y nos estarían informando. El portero estaba en el hospital siendo atendido, y yo esperando ansiosa a que Alessandro llegara. Lo había llamado para notificarle lo que pasaba y prometió que llegaría en menos de veinte minutos. Y para llevarme a casa a mí, ya que mi auto debía ir a reparación.

MARIDO POR ENCARGOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora