La charla con Lily fue breve. Me presentó los nuevos clientes que solicitaban un trabajo de publicidad para la cadena hotelera C&M, y después me quedé con ellos en la sala de juntas, discutiendo los pormenores. Eran dos caballeros. Uno bastante joven, enviado como segundo al mando de la empresa, ya que el gerente tenía una reunión importante. De nombre Alfons Duvál. Y el segundo, un socio de la compañía. Oswaldo de la Torre. Su apellido me sonaba de alguna parte, pero no podía recordar de que. Y con la cara tan agria que se manejaba ese panzón, era mejor no indagar si alguien que yo conocía, tenía ese apellido.
Se acordó que la publicidad debía quedar hecha para dentro de tres meses que sería la inauguración del nuevo hotel en Cartagena. Hicimos el contrato, y en los próximos días, yo iría a la compañía, para empaparme de todo lo necesario para el proyecto.
Al final, almorcé con Lily, mientras Melly se dedicaba a otro proyecto, y le pregunté el porqué de citarme primero en su oficina para presentarme a los caballeros, cuando la mayoría de veces, los enviaba a mi oficina y se daba el trato. Su respuesta me dejó más patidifusa que al comienzo.
FLASHBACK:
—Si te cuento no me lo creerías—picó una galleta.
—Pues si haces el intento tal vez sí. ¿Por qué me citaste a la oficina como si ellos quisieran comprobar primero si según mi imagen estaba capacitada para esto?—negó.
—El sub gerente de la compañía se plantó al respecto. Querían verte primero. Incluso le ofrecí citar en principio a Eleonor, que estaba más libre de proyectos, para que se encargara, pero el insistió que te había venido buscando a ti. Tenía muy buenas referencias tuyas—
Y de hecho en la insistencia del sub gerente, Lily si tenía razón, porque nada más verme, dijo que deseaban el proyecto conmigo, así no supieran si yo estaba dispuesta.
— ¿Quién es el gerente? Tal vez me conoce de algo, alguna empresa con la que hice proyecto me recomendó...—detuvo el vaso de refresco, a mitad de camino entre la mesa y su boca.
—Creí que tú lo sabrías. A mí no me soltaron perla alguna. De hecho, por esa poca información que dieron, yo no quería que tú te encargaras del trabajo—reí.
—Iban a hablar del tema conmigo, no le veo lo malo. Y no. Tampoco me dieron el nombre del jefe. El me lo diría en su momento, cuando nos encontráramos la próxima semana. O eso me dijo el señor Duvál—ella suspiró.
—Damaris esto me parece tan extraño. Creo que no deberíamos haber aceptado ese encargo—chasqueé la lengua.
—No creo que sea tan grave. Son reservados. Igual...—alcé los hombros—tres meses trabajaré con ellos. En algún momento tendrán que soltar información. No puedo dirigirme al jefe como don nadie—
—Yo insisto que aquí hay gato encerrado—bebí un poco del zumo de manzana.
—Yo creo... que de tanto juntarte en reuniones de trabajo con Mellysa, se te está pegando su paranoia. Relájate, Lily. No creo que esto sea tan horrible. Además la empresa es muy reconocida. Le dará prestigio a nuestra empresa que les hagamos la publicidad—
— ¡¿Pero a qué precio?! ¿Y si son malos?—comencé a reír.
—Lily, por favor. El hecho de que no te hayan entregado absolutamente toda la información del negocio, no indica que sean malos. Confía en mí. Estás peor que Mellys—
—Es que ya una vez te estafaron—
—Sí. Y llevamos el caso a la fiscalía y lo ganamos. Este será diferente—
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MARIDO POR ENCARGO
RomanceDamaris y su novio Pablo acaban de romper su noviazgo de tres años, y ella no puede estar más feliz al sentirse libre del baboso de su ex. Está dispuesta a tirarlo todo por la borda y comenzar de cero. Así que toma sus maletas y se va a vivir un tie...
