Un rato después, Angélica y yo estábamos en una heladería con el pequeño Richie, comiendo nosotras un helado y él una malteada de chocolate. Veíamos el atardecer. El plan favorito del niño. Y mientras su madre iba al baño, yo me quedé con él.
—Richie—lo llamé, luego de tragar una cucharada de helado, viéndolo bastante silencioso, para lo hablador que era el— ¿Qué te pasa hoy?—le peiné los cabellos—pareces triste—
—Estoy molesto—masculló, poniendo morros.
— ¿Por qué?—no respondió— ¿molesto conmigo?—afirmó— ¿Qué te hice yo, loquillo?—alzó los hombros.
—Irte de aquí. Dijiste que éramos novios de mentiras y me vas a dejar—compuso pucheros, cruzándose de brazos.
—Pero no me iré para siempre, cariño—me volteé para verlo de frente—mi familia de Colombia tambien me extraña y debo estar con ellos. En menos de lo que pienses, volveré por las vacaciones—
—Me quedaré sin mi amiga—lo abracé, besándole los cabellos.
—Pero pronto harás muchos más. Tu tía Minerva se mudará a Grecia y podrás quedarte con ella y asistir al colegio. ¿No quieres tener más niños de tu edad, como amigos?—alzó los hombros, como si eso le fuese indiferente—no te pongas tan triste. Eso tambien pondrá triste a tu madre. Además. ¿No quieres que en casa les muestre a todos tus dibujos? ¿Los que has hecho para mí?—
—Sí. Pero sin que te vayas—volví a abrazarlo.
—Si te sirve de consuelo, yo tambien te extrañaré. Y cuando regrese, te traeré a mi hermana para que la conozcas—me miró.
— ¿Lo prometes?—afirmé—pero no traigas a tu amiga la coqueta—reí.
— ¿Natalie?—asintió, más sonriente.
—Es detestable—rodó los ojos y yo reí más.
—De acuerdo. Traeré solo conmigo a Mellysa y a mi hermana Ally para que la conozcas—
—Bueno. Y te perdono porque te vayas, solo con una condición—levantó el índice.
— ¿Cuál es?—
—Que me regales el circulo de chocolate de tu helado—miré la tableta redonda que aún tenía en mi copa de helado.
—Trato—se la pasé—te quiero mucho, pequeño. ¿Lo sabes?—
—Y yo a ti—se la comió—pero si me cambias por otro y te consigues un nuevo novio, dejo de hablarte—estallé en carcajadas.
—Bueno. No miraré a otro novio de mentiras que no seas tú—continuamos mirando el atardecer.
No tenía en mis planes tener niños en el futuro. Pero si todos serían como Richie, no me molestaría. Me había robado el corazón.
—Bien. Es la hora—inhalé hondo, dejando de mirar la pantalla donde mostraba a qué horas salían los vuelos, para ver a Angélica y a Richie—ya nos llamarán del vuelo. Debo irme—ella afirmó, con el labio un poco tembloroso.
—Hora de la despedida—verla a ella casi a punto de llorar, hizo que a mí me dieran tambien deseos de llorar.
Descargué mi bolso en el suelo y la abracé.
—Te voy a extrañar, Angie—susurré. Ella sorbió por la nariz.
—Y nosotros a ti, Dam—cerré mis ojos con fuerza, no queriendo llorar.
Ya nada me retenía aquí. No podía simplemente quedarme porque sí. Y extrañaba demasiado a papá y a Ally.
—Cuídate mucho. Y no olvides llamarnos seguido. Richie querrá despedirse de ti, antes de volar a Grecia con Minerva—la miré.
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MARIDO POR ENCARGO
RomanceDamaris y su novio Pablo acaban de romper su noviazgo de tres años, y ella no puede estar más feliz al sentirse libre del baboso de su ex. Está dispuesta a tirarlo todo por la borda y comenzar de cero. Así que toma sus maletas y se va a vivir un tie...
