— ¿Así que ya lo sabes?—suspiró cansado.
—Sí. ¿Por qué nunca nos dijiste nada a Ally y a mí?—
—No quería que se sintieran mal, por la madre que tenían. Era mejor así. Además, no quería que la odiaras más de lo que la odiabas ya—
— ¿No odiarla? ¿Es posible no odiarla luego de lo que nos hizo? ¿Tienes idea lo estúpida que me sentí cuando Angélica me lo contó? ¿Y lo dolida que me sentí tambien, porque tú me mintieras diciendo no saber nada, cuando era al contrario?—agachó el rostro.
—Perdóname, Dam. Debería habértelo contado. Pero sentía que te había fallado. Como padre les fallé a las dos—
—Claro que no, papá—lo abracé—la que nos falló fue ella. No tú. Y créeme. Me vengué. Estoy segura de que ya obtuvo su merecido—
— ¿De qué hablas?—me miró confuso.
—Ese hombre, su amante, está muerto. El tal Bastiann—se puso pálido.
—No estarás insinuando... que tú lo mataste, ¿verdad, Damaris?—
—Le dejó su casa a Ofelia. Villa Atenea. Hice los papeleos al escondido, y ahora esa casa es mía, y ella no podrá usarla—se cruzó de brazos.
—Damaris, ¿Qué hiciste realmente?—
Era Damaris cuando estaba molesto.
—Yo no hice nada malo, papá. Ni siquiera lo maté o amenacé para que nos diera la casa, como puedes pensar. Cuando llegamos a Santorini, ya había muerto hacía dos semanas. Solo... cambié los papeles y Villa Atenea está a nombre de Ally y mía—negó, aunque vi cierta sonrisita asomándose en sus labios.
— ¿Ella ya lo sabe?—negué—pues cuando lo sepa va a...—
—Ya despedí a David, así que...—sentimos entrar a mi hermana.
—Ni una palabra—me advirtió en susurros.
Y tenía razón. Se lo contaría mejor cuando el ya no estuviese.
Al final, papá se despidió de nosotras, para ir a casa, y Ally y yo nos quedamos solas. Le di su regalo, un libro que narraba una bella historia de amor. Pasión griega se llamaba. Me abrazó dándome las gracias. Y luego de ponernos las pijamas, nos sentamos en mi cuarto a platicar.
—Así que... ¿quieres contarme cómo es eso que la rebelde Ally se fue a vivir con su novio?—me sonrió tímida.
—Nah. Solo una nimiedad. Me harté de las normas de mamá y sus deseos de emparejarme con el senador... o su hijo. Ya ni sé cuál de los dos. Y cuando Eugenia me golpeó, simplemente me fui—
—No puedo creer como se atrevió esa musaraña—hizo una mueca.
—Déjala. Igual yo le pegué con el secador en la cabeza. Quedamos a mano—me reí.
—Eres un peligro andante, All—sonrió—no la mataste, ¿verdad?—
—No. Ni cortadas le hice. Es una dramática. Lo importante es que estoy feliz con David. Y tenías razón. Terminé con el—se mordió el labio.
—Yo te lo dije, loca—la señalé—pero me alegra mucho, que seas feliz—la abracé.
— ¿Y qué hay de ti? ¿Y tú nueva casota?—
—Nuestra casa, Ally—afirmó—se llama Villa Atenea—
— ¿De verdad la compraste tú, como me dijiste la otra vez?—negué.
—Mentí porque sabía que papá estaba cerca de ti cuando estábamos hablando. Era de Ofelia. Al final, con ayuda de Natalie quedó nuestra—
—Genial—dobló las rodillas hasta el pecho— ¿pero de donde la sacó mamá?—
ESTÁS LEYENDO
MARIDO POR ENCARGO
RomansaDamaris y su novio Pablo acaban de romper su noviazgo de tres años, y ella no puede estar más feliz al sentirse libre del baboso de su ex. Está dispuesta a tirarlo todo por la borda y comenzar de cero. Así que toma sus maletas y se va a vivir un tie...
