—Ofelia—me quedé seria, como si estuviese viendo a alguien de poca importancia.
—No sabía que ibas a venir—
No avanzó ni un paso, con intenciones de entrar, o incluso saludarme, como cuando era niña. ¿Para qué vivir aquí, si era obvio que ella no me quería?
—Esa era la idea. Que no te enteraras. Pero me entretuve hablando con Ally—
—Esta siempre ha sido tu casa. Puedes venir cuando lo desees—hice una mueca ante un tirón de cabello.
Mi hermana se disculpó.
—No lo creo. Esta dejó de ser mi casa, desde que tú decidiste que era mejor que la oveja negra de la familia se fuera, o corrompería a Ally—
— ¡Eso no es verdad!—protestó mi hermana—Dam no me corrompe—
—Esta sigue siento tu casa, Damaris. Lo que no tolero es...—
—Que hagas lo que se te venga en gana. Somos de buena familia y hay que demostrarlo—se asomó Eugenia—hola, Damaris—
—Vaya. Y yo que estaba agradecida, creyendo que Maléfica no se uniría a la discusión—apretó los dientes—tiempo sin verte, Eugenia—dije el nombre con rabia.
—Ya recordé porque te odio—levantó la barbilla, altiva.
— ¡Damaris, Eugenia!—nos cruzamos de brazos al mismo tiempo, cuando nos reprendió—solo queremos que te sepas comportar, hija—
—Y comportarme según las dos, es hacer lo que ambas quieran, ser virgen hasta el matrimonio y salir vestida como monja—
—Y haces lo contrario. Te descarrilas, te apareas como animal y vistes como prostituta—estallé en carcajadas ante su comparación.
— ¡Eugenia!—gritó mamá.
—Ah. Eso explica porque yo he tenido novios y tú sigues de solterona. ¿Qué? ¿En tu noche de bodas te vendarás los ojos para no ver al amiguito de tu esposo?—se arrojó contra mí, furiosa.
— ¡Ya basta las dos!—nos separó y evitó que yo quisiera darle un porrazo en la cabeza—Eugenia, retírate. Y ve a darte un baño antes de la cena—sonreí, con ganas de más pelea.
—Mejor. A ver si dejo de tener una marrana por hermana—se retiró.
— ¡¡Damaris!! Ya basta—me quedé quieta mientras Ally me rehacía la trenza, tratando inútilmente de no reírse. La bruja número uno se serenó— ¿te quedas a cenar? Ya hablaremos de este temita después—le pasé el resorte a Ally y me levanté de la cama a verme en el espejo cuando ya estuvo listo el peinado.
— ¿Y tener a esa imitación de Dios, fiscalizándome? Ni loca, Ofelia—
—Hubo un tiempo hermoso en que me llamabas mamá—me miró desilusionada.
—Sí. Cuando te sentía como una madre. Ahora te has vuelto una bruja que no deja de darme ordenes—inhalé hondo, volteando a verlas—me voy. Tengo que hablar con las chicas—me detuvo.
—No te vayas aun, por favor—me rogó con la mirada—quédate a cenar. Hacía mucho tiempo que no te veía. Que no platicamos—
Mi hermana se unió tambien a los ruegos, deseando que me quedara un rato más para platicar. Dudé.
¿Sentarme con ellos a la mesa como en los viejos tiempos? Ojalá fuese así de fácil.
—Por favor—volvió a rogarme.
Me crucé de brazos, zafándome de su mano.
— ¿Mantendrás callada a Eugenia?—afirmó con vehemencia— ¿y dejarás de darme ordenes tú?—
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MARIDO POR ENCARGO
RomanceDamaris y su novio Pablo acaban de romper su noviazgo de tres años, y ella no puede estar más feliz al sentirse libre del baboso de su ex. Está dispuesta a tirarlo todo por la borda y comenzar de cero. Así que toma sus maletas y se va a vivir un tie...
