El transcurso de la noche fue productivo. Cenamos casi toda la pizza. Él comió cuatro pedazos y yo tres. Era tan deliciosa que solo conseguí llenarme en la tercera. Le dejamos algunas a papá por si quería cenar al regreso de su salida. Aunque luego de que me llamó para avisarme que estaba cenando con Raquel y que luego tenía que contarme algo importante, ya veía que no vendría con apetito. Aless y yo empezamos el diseño de la publicidad.
Le mostré lo que llevaba hecho, que ya era muy avanzado. De Cartagena me habían mandado las tomas, y el trabajo iba viento en popa. Y Aless bastante satisfecho. Tenía los pendones y algunos volantes. Tambien la publicidad de las redes sociales. Quedó encantado además con el trabajo que hacía Eleonor a su página web para que de ahora en adelante, sus huéspedes no reservaran solo por teléfono en cada hotel de la cadena, sino en la misma página, seleccionando la ciudad, las personas que iban, el día de llegada y salida, más la habitación disponible que deseaban elegir. La próxima semana grabaríamos en las piscinas y se empezarían a llevar las cosas a impresión.
—Definitivamente no me equivocaba al contratarte a ti—cerré la computadora—este trabajo es fenomenal—
—Me alegra que te esté gustando. Ahora toca el trabajo más pesado. Empezar a imprimir los volantes y pendones y toda la publicidad. Y eso que apenas mañana inicia el segundo mes de tiempo—
—Como van las cosas, estará terminada la publicidad antes que el mismo hotel—
— ¿Cómo va eso por cierto?—me giré en la silla para verlo de frente, mientras él se ponía de pie para sacar el móvil de su bolsillo.
—Están adecuando las habitaciones. Pintando, limpiando y ordenando todo, antes de que llegue el inmobiliario. Las camas, televisores y demás—
— ¿Si alcanzará para dentro de casi dos meses que es la inauguración?—afirmó.
—Lo tengo todo muy dispuesto—cortó la llamada, no interesado en tomarla y dejó el teléfono en la mesa—bien. Te voy a arreglar la cocina—tomó los platos y vasos.
—Eso lo puedo hacer yo después—negó.
—Me meto en tu casa, hasta casi las...—miró su reloj—diez de la noche, ensucio tus platos, te quito tiempo. ¿Y encima no voy a ordenar el desorden que te hice? Ni hablar. Además, llegaste cansada del trabajo. De los platos me encargo hoy—
—Bueno. Gracias en ese caso—le sonreí acomodándome mejor en la silla, sin deseos de levantarme de lo empachada que estaba con la cena.
Tendría que hacer más ejercicio mañana para quemar las calorías de los tres pedazos de pizza.
— ¿Dónde meto lo sobrante?—contuve un bostezo con la mano en la boca, señalándole con dirección al horno microondas.
—Déjalo allí dentro en la caja. Papá seguro comerá un poco en la mañana—obedeció y después se retiró al patio a botar los desechos a la basura.
Su móvil volvió a timbrar y en pantalla apareció... el nombre de nena.
—Aless—lo llamé.
— ¿Sí?—me contestó desdé atrás.
—Te está sonando el teléfono—
— ¿Y dice quién es?—tragué saliva antes de decirle.
—Nena—no terminaba de decirlo, cuando llegó como un torpedo y bastante serio.
Le había cambiado el genio una vez más.
—No lo contestes—lo guardó en su bolsillo.
— ¿Y no lo vas a contestar tú?—negó—te llama mucho. Es muy importante—
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MARIDO POR ENCARGO
RomantikDamaris y su novio Pablo acaban de romper su noviazgo de tres años, y ella no puede estar más feliz al sentirse libre del baboso de su ex. Está dispuesta a tirarlo todo por la borda y comenzar de cero. Así que toma sus maletas y se va a vivir un tie...
