19 - Espíritu de pelea

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La esencia del demonio que ella había sentido, en definitiva, era de otro nivel. Sin embargo, ignorando como su cuerpo se sentía abrumado con tal presencia, se apresuró aún más, escuchando los estruendos de una batalla.

A su paso, distinguió a Tanjiro recostado en el suelo boca abajo, incrédulo de lo que veían sus ojos. Rápidamente decidió que revisarlo no era prioridad.

Respiración de la llama: Tercera postura. ¡Universo ardiente!

—¿Otro Pilar?—. Ella alcanzó a escuchar la pregunta del demonio antes de tratar de cortarlo.

Este giró un poco la cabeza para divisar a su nuevo oponente, siendo capaz a la vez de evitar la espada por centímetros.

A pesar de no haber acertado a la primera, en cuanto Fumiko llegó al suelo, lo utilizó de impulso para intentar de nuevo, pero el demonio fue astuto de alejarse de un salto de ambos cazadores.

—¿Una chica?—. Exclamó bajo su aliento en una mezcla entre incomodidad y sorpresa, aunque rápidamente sacudió la cabeza, viéndose serio.

A Fumiko le costó respirar aún después de que su oponente se hubiera alejado. Para agregarle otro peso más a su terror, en sus iris leyó: "Luna Creciente 3".

En otras palabras, se trataba de uno de los demonios con mayor cantidad de sangre del rey de los demonios. Los únicos seres que ningún cazador, ni siquiera los más poderosos Pilares, habían sido capaces de matar durante varios siglos.

Ella se obligó a tomar una gran bocanada de aire y calmarse. No importaba que ese demonio fuera uno de los más fuertes, su presencia ahí representaba un mayor peligro para todos y ella no iba a permitirle dañar a nadie.

—¿Estás bien, Rengoku-san?—. Sin ser capaz de dejar de mirar a su enemigo, Fumiko le preguntó en un susurro mientras se ponía a su lado.

Al mismo tiempo que se enfocaba en aquel demonio, en la esencia de pelea de Kyojuro hubo un pequeño rasgo de temor. En verdad hubiera deseado que ella no apareciera.

Confiaba en sus habilidades, por supuesto, pero no quería arriesgarla con este enemigo.

Él sacudió su cabeza.

No. Entre ellos dos sería mejor. Juntos podrían vencerlo.

—Sí—. Le respondió, tratando de ignorar aquel incesante miedo con bastante dificultad.

En un instante, la seriedad del demonio se derritió en comprensión.

—Mmm—. Musitó su enemigo, fácilmente alertando a los cazadores. —A juzgar por tu voluntad, tú debes ser su sucesora—. Analizó mientras se cruzaba de brazos.

Ella simplemente endureció el gesto, en parte confundida por el comentario y por otro lado, queriendo ocultar el miedo de estar frente a una luna creciente.

—Pero debes saber esto—. Él alzó un dedo frente a su pecho, como si estuviera condicionando. —Yo no mato ni como mujeres, no me importa si eres igual o más fuerte que Kyojuro.

Fumiko no tenía idea de qué decir ante eso, pero no pudo pensar mucho más en ello cuando el demonio continuó hablando: —Te sugiero que te hagas a un lado. El único que me interesa aquí, es Kyojuro.

—¿Crees que me importa un carajo tus creencias?—. Ella dio un paso adelante, como si quisiera verse amenazante y al mismo tiempo proteger al Pilar. —Lo que pasará ahora es que alguno de nosotros dos te decapitará.

El demonio negó con la cabeza, sin poder evitar que una pequeña sonrisa de satisfacción se dibujara en su rostro. Tal parecía que le había gustado esa respuesta.

El calor de tu sonrisaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora