49 - Nunca dejas de aprender

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—¡Bueno, descansen por hoy!

Así como usualmente Fumiko terminaba sus clases, dio dos fuertes aplausos para llamar la atención, caminando del dojo a la calle y repitiendo su frase una segunda vez para que el resto la escuchara.

Casi enseguida, hubo varias exhalaciones relajadas y otras cuántas frustradas. Sin duda, todos estaban agotados.

—¡Mañana veré a muchos de ustedes! ¡A los demás, que les vaya bien con el siguiente Pilar!—. Se despidió, haciendo una leve reverencia antes de agitar su mano de lado a lado.

Los cazadores que se encontraban en la segunda parte del entrenamiento de Fumiko, comenzaron a moverse lentamente debido a la fatiga. No importaba si habían superado el reto o no, la carrera de obstáculos que ella había preparado, era un completo martirio.

Era increíble pero después de una semana y fracción, algunos de los cazadores ya habían cumplido todos los requisitos para continuar con su entrenamiento, incluyendo por supuesto, al amigable Tanjiro, el nervioso Zenitsu y el iracundo Inosuke. Aunque este último no se desharía de ella tan fácilmente.

—¡Hashibira-san!—. Le llamó, atrapándolo justo en el momento en que él se estaba quitando la tan odiada camisa. —¿Podrías quedarte un poco? Por favor. Quisiera hablar contigo de algo importante.

Inosuke hizo un gruñido confundido, de todos modos asintiendo.

—Solo déjame arreglarme, prometida del de ojos saltones—. Pidió de forma desinteresada, comenzando a caminar de vuelta al dojo.

—Claro, prometo ser breve—. Suponiendo que él iba a recuperar su preciada cabeza de jabalí, Fumiko decidió seguirlo.

Conforme avanzaban, algunos chicos se despedían de ella, a lo que ella simplemente les devolvía el gesto. Cuando volvieron al dojo, ya estaba prácticamente vacío.

—Habla, ¿qué pasa?—. Después de arrojar con desprecio la camisa sobre su hombro, Inosuke se agachó para tomar la máscara.

Fumiko esperó a que él se acomodara y que así le prestara toda la atención posible, igualmente aprovechando para recordar el discurso que había practicado el día anterior.

—Desde que te conocí, he notado que tienes un talento muy especial para detectar cualquier cosa en tu entorno. Algo que tiene todo mi respeto y admiración, Hashibira-san—. Comenzó, inclinándose ligeramente ante él.

La sonrisa de la chica se agrandó otro poco cuando el chico se desconcertó, provocando que su esencia se sonrojara, aunque rápidamente se enorgulleció, cruzándose de brazos para demostrarlo.

—Y por eso, creo que eres la persona indicada para ayudarme con lo que tengo en mente.

Fumiko no dejó de sonreír en ningún momento, pero poco a poco, la imagen de sus pesadillas se hizo presente en su mente.

—Quiero encontrar una manera para poder derrotar a la tercera luna superior.

La cazadora pudo notar como el cabeza de jabalí se tensó ligeramente ante el pedido, aunque mostró un particular interés en lo que había dicho, eso sin mencionar del curioso rastro de esperanza que había en su esencia.

—¿En qué puedo ayudar?—. Por la manera en que él había suprimido el sonar dolido, la Pilar lo supo de inmediato. Él sentía que esta era su oportunidad de reivindicarse después de lo que había pasado en el tren.

—Verás, he estado repasando cada detalle de mis encuentros con Akaza y solo hay un dato que me tiene enganchada—. Antes de continuar, Fumiko se cruzó de brazos y sostuvo su barbilla de forma pensativa. —El demonio mencionó algo así como 'un espíritu de pelea', y no tengo idea a qué se refería con eso, pero tengo la sensación que eso tiene relación del porqué puede predecir a sus oponentes.

El calor de tu sonrisaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora