6 - Su cumpleaños

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Después de todo lo sucedido con Rengoku Shinjuro, Fumiko muy pocas veces se volvió a encontrar con él.

Aquellos tiempos cuando él regresaba a su casa, ella siempre se alejaba lo más posible de él. Había aprendido que, si querían estar en paz, debía evitar que le viera la cara en lo absoluto. Sin mencionar que Kyojuro siempre los mediaba, tal como lo había prometido.

No obstante, y dejando eso de lado, los siguientes 6 meses que le siguieron, fueron bastante productivos para ella. Sobre todo por el arduo y pesado entrenamiento de su altamente exigente mentor.

Hubo días que ella creía que no iba a poder más pero, el recuerdo constante de Taiki convertido en demonio, le ayudaba a empeñarse. Sin mencionar que el nombre de Kibutsuji Muzan no dejó su mente en ningún momento, sobre todo cuando se encontraba en el suelo y con el cuerpo ardiendo en dolor.

Y aunque no quería admitirlo en voz alta, convivir con Kyojuro también se había vuelto incluso más estimulante que antes, lo suficiente como para que ella tomara fuerzas cada vez que se sentía al límite.

Era fascinante lo que ese chico podía transmitir con su mera presencia.

Desde que lo había conocido, esa admiración y respeto hacia él, solamente habían crecido con el tiempo. Se sentía más que orgullosa de ser discípula de alguien tan asombroso y talentoso como él.

Aunque debía admitirlo, ella también tendría que ser alguien excepcional como para poder sobrevivir al infierno de convertirse en cazadora de demonios... ¿No?

Bueno, no quería sonar arrogante pero, de algún modo sentía que había nacido para ser espadachín, tomando en cuenta la cantidad de obstáculos que había logrado superar en un tiempo relativamente corto.

—¡Veo que ya dominaste la rutina que te enseñé!—. Le felicitó el cazador mientras se acercaba con ella. —¡Creo que es hora que vuelvas a enfrentarme!—. En cuanto lo iba sugiriendo, él tomó una espada shinai y lentamente se colocó frente a ella.

—S- Sí—. Mientras lo observaba, ella sintió sus manos ponerse frías.

¿Había mencionado que él era muy abusivo? Pues así era.

No era porque disfrutaba lastimarla, en lo absoluto. Sin embargo, él insistía en que, si no era duro con ella, Fumiko no sería capaz de salir adelante. Así que, ahora se encontraba a punto de iniciar su décimo enfrentamiento contra él.

La cazadora en entrenamiento apretó el mango de su espada para disipar sus nervios. De esos diez combates, ella no había ganado ninguno hasta ahora y planeaba que este fuera el primero.

—¿Lista?—. Ella asintió rápidamente. —¡Comienza!

El fuerte choque de la madera de bambú no tardó en resonar cuando Fumiko se echó al ataque.

Estaba más que determinada y si quería ganar, tendría que ser astuta. Él era bastante observador y muy intuitivo, a veces teniendo la ventaja de poder predecir cómo ella lo atacaría, ya que él había sido quién le había enseñado aquellos movimientos de espada.

—¡Recuerda! ¡Aprovecha cada inhalación para poder-

Fumiko logró interrumpirlo cuando fluidamente mezcló tres movimientos de dos rutinas diferentes, tomándolo desprevenido y forzandolo a defenderse con más esmero.

"¡Hoy voy a lograrlo!", se impulsó un poco más y con otros 5 intentos, finalmente encontró una brecha en las defensas de Kyojuro.

El cazador apenas logró abrir los ojos impactado antes que la chica le quitara su espada y lo terminara acorralando en el suelo.

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