18 - Si es un demonio, tiene cuello

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Con la sensación de muerte en su pecho y ahogando un grito, Fumiko levantó la cabeza rápidamente, abriendo los ojos de golpe. Se llevó una mano al pecho, solo para asegurarse que en verdad estaba bien.

Suspiró aliviada cuando sintió que no había sido real. Finalmente, se puso de pie, poniéndole más atención a su entorno. El chico con máscara de cabeza de jabalí ya no se encontraba en su asiento y a juzgar por el hoyo que había en el techo, Fumiko supuso que por ahí se había marchado. Por otro lado, el que seguía en su lugar era el chico de amarillo y para su desconcierto total, estaba siendo envuelto en el mismo fuego rosa que ella había visto en su sueño.

Por un momento, Fumiko se alarmó al notar que aquel fuego estaba siendo provocado por una pequeña niña con sus brazos estirados, pero de inmediato detectó que se trataba de la peculiar esencia demoníaca que había sentido en la caja roja.

—Tú eres... Nezuko, ¿cierto?—. Un poco incómoda ella se agachó a su altura, finalmente conociendo a la famosa niña demonio que Tanjiro protegía.

Sus ojos rosados la miraron confundida antes de asentir ligeramente.

—¿Fuiste tú quien me ayudó a despertar?—. Le preguntó, a la vez que señalaba el modo en que Zenitsu seguía ardiendo.

Fumiko estaba teniendo que resistir con todas sus fuerzas en no moverse abruptamente y degollarla. Después de todo, parecía que su poder no hería humanos.

Ahora entendía a Kyojuro. La incertidumbre de aceptar que Nezuko sería un demonio diferente al resto... Era difícil.

Kyojuro.

Ignorando la respuesta de la pequeña demonio, la cazadora se concentró en mirar al Pilar. El susodicho todavía mantenía los ojos cerrados, pero su rostro se veía concentrado.

Sin tener idea si lo que iba a hacer iba a ayudarlo, ella se inclinó cerca de él y le susurró al oído: —Despierta, por favor.

No obstante, primero detectó como la fuerte esencia de un demonio diferente a Nezuko envolvía por completo el ambiente. Impactada, apreció como las paredes del vagón se recubrían con una especie de carne asquerosa mientras un par de tentáculos del mismo material se extendían, dispuestas a comer humanos.

Por supuesto que no.

Fumiko desenvainó su espada, concentrándose en una postura de ataque.

Sería buen momento para aplicar la técnica que ella había estado desarrollando por su cuenta.

Técnica del perfume: Fragancia de fuego.

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—¿Técnica del perfume?—. Repitió extrañada Mitsuri.

—¡Sí! Bueno... E- Es algo en lo que estoy trabajando todavía—. Apenada, Fumiko se sobó la nuca. —Es que... ¡Me inspiraste a crear también mi propia técnica Mitsuri-chan!—. Le confesó mientras apretaba un puño en determinación.

El chillido de vergüenza de Kanroji fue tan fuerte, que de pronto, el mentor de ambas entró corriendo a la habitación.

—¡He llegado!—. Exclamó Kyojuro mientras deslizaba la puerta con fuerza. —¿Qué sucedió?

Ambas chicas lo miraron extrañadas al verlo tan alterado.

—Fumiko-chan me estaba diciendo que ella está desarrollando su propia técnica de combate—. Explicó la pelirosa mientras ponía un puño debajo de su barbilla, todavía sonrojada por el cumplido.

—¿Ah sí?—. Un poco más tranquilo, Kyojuro caminó hacia sus estudiantes. —¿De qué se trata?

Ahora fue el turno de Fumiko en tornarse roja, sintiendo la punta de sus orejas arder.

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