Fumiko estaba doblando las telas de su futón para dejar limpia su habitación. Como era costumbre, estaba a punto de salir para ir a entrenar con-
—¡FUMIKO-CHAN!—. Gritó Rengoku sonando extrañamente ansioso.
Ella dio el salto de su vida, sintiendo como casi se le salía el alma por la boca. Se giró con los ojos abiertos como platos solo para darse cuenta que él le había gritado porque su puerta estaba cerrada.
Ahora más despierta que antes, caminó para poder abrir y divisar a quién la había llamado.
—Buenos días, Rengoku-san—. Le saludó dulcemente, aún a pesar de que la había asustado.
Primero quería revisar el motivo del porqué no había tocado a la puerta y cuando le vio toda la cara roja, se angustió de inmediato. Incluso en su esencia él estaba más que aterrado. —¿Te sientes bien?
—¡Fumiko-chan! ¿¡Quieres salir a pasear conmigo?!—. Abriendo la boca exageradamente y hablando más fuerte de lo normal, él mantenía sus brazos pegados a sus costados, apretando los puños con mucha fuerza.
Ella parpadeó confundida mientras ladeaba la cabeza ligeramente, aunque su corazón comenzó a acelerarse al percibir el sutil aroma del perfume que le había obsequiado la noche anterior. —¿No vamos a entrenar hoy?
—¡Sí! ¡Solo que en la tarde me gustaría tener una cita!—. Se quedó callado de inmediato, recapacitando sus palabras y misteriosamente poniéndose más rojo que antes. —¡NO! ¡ESO NO FUE LO QUE QUERÍA DECIR! ¡SOLO QUIERO PASEAR!
No solo estaba más nervioso, sino que también había logrado alcanzar un volumen más alto que antes.
Ella de inmediato abrió los ojos sorprendida mientras su cara también le comenzaba a arder. Ahora tenía sentido de porqué estaba tan nervioso.
Ella bajó la cabeza mientras se cubría la boca con su pulgar.
Claro que la imagen de Taiki se hizo presente en su mente... De inmediato se sintió culpable y decepcionada consigo misma.
Pero por más pesado que se sintiera su corazón, la fuerte esencia de Kyojuro la estaba distrayendo.
Sin querer, su actitud le recordó a ella la primera vez que le pidió una cita a Taiki. Sabía por experiencia lo difícil que era tomar valor y pedirle a esa persona especial un tiempo a solas...
Tal vez lo más lógico era decirle que no... Y sin embargo, no encontraba el valor ni las ganas para hacerlo.
Tomó aire. Se sintió como una egoísta, pero ya había tomado su decisión.
Con un profundo amor y cariño, Fumiko abrazó el nombre de Taiki en su corazón y lentamente, lo fue guardando en un cofre de oro.
Nunca lo iba a dejar de amar, pero le iba a permitir a su corazón salir adelante.
Fumiko se había quedado tanto tiempo callada que no se dio cuenta de lo inquieto que había dejado a su mentor.
El estómago de Rengoku se apretó con más fuerza al verla bajar la cabeza. Estaba sudando a mares, esperando a que dijera algo. Lo que fuera.
—¿Qué está pasando?—. La suave y adormilada voz de Senjuro de pronto alertó a su hermano mayor. —¿Por qué tanto alboroto?
—Rengoku-san me está invitando a salir—. Le explicó Fumiko suavemente, por fin dejándose sonreír con toda la emoción que ella estaba experimentando.
—Ah... —. Bostezó ligeramente para despertarse un poco más mientras asentía. —Bien... Iré a hacer el desayuno—. Senjuro caminó perezosamente al medio de ellos, dirigiéndose a la cocina.
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El calor de tu sonrisa
Fiksyen PeminatUna tragedia es todo lo que basta para que se conozcan y cambien sus vidas por siempre. Sé bienvenido a la historia de Nakamura Fumiko y su camino para convertirse en cazadora de demonios. Este es un loco OCxPersonaje / LectoraxPersonaje. Advierto q...
