47 - ¡Hacia adelante!

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—¡Fumiko-chaaaan! ¡Hermanoooo!

El cántico de Senjuro al otro lado de la puerta, hizo que ella se removiera en su lugar.

—¡El desayuno está listooo!

Fumiko se estiró en su lugar mientras daba un gran bostezo. Poco a poco fue abriendo los ojos, dándose cuenta que se encontraba en la residencia Rengoku. Específicamente en su habitación.

—Um—. Exclamó sorprendida, girando su cabeza hasta encontrar al demonio dormido a su lado. —Buenos días Kyooo—. Imitando el cántico del menor de los Rengoku en voz baja, Fumiko se levantó de su lugar para poder darle un beso en el pómulo a su prometido. —Gracias por traerme a casa.

—Mmm—. Murmuró aún adormilado, intentando abrir los ojos con mucha dificultad.

—¿Estás cansado?—. Manteniendo su voz baja, la cazadora le acarició la frente con el dorso de un dedo.

—Um—. Confirmó simplemente, lentamente cediendo de nuevo al sueño.

Fumiko rió, nuevamente acercándose para depositar otro beso, pero esta vez en su frente. —Iré a desayunar

Sin embargo, antes que pudiera mover otro músculo, Kyojuro estiró sus brazos y la atrapó en un abrazo, dispuesto a mantenerla a su lado.

—No, no, Kyo—. Comentó entre risas, de todos modos devolviendo el gesto. —Tengo deberes que atender, no me puedo quedar.

—¡MmmMMmm!—. Reprochó en respuesta, ligeramente frunciendo el ceño irritado y aún sin querer abrir los ojos.

—Será después, ¿sí?—. Ella escabulló una mano hasta poder tocarle la punta de la nariz a su prometido y casi como si hubiera apretado un botón, Kyojuro exhaló derrotado, lentamente abriendo sus brazos para dejarla ir.

Levantándose de su lugar, la cazadora se vistió con su usual uniforme y cuando estuvo a punto de salir de su habitación, escuchó que el demonio se levantaba lentamente. Se giró a verlo, solo para encontrar una tierna imagen. Él caminó perezosamente hacia ella con los ojos medio cerrados para poder abrazarla por la espalda, recargando su mentón sobre la coronilla de ella y activando así su "modo koala".

—Entonces, ¿vienes conmigo?—. Sonriendo, Fumiko posó sus manos sobre los antebrazos del demonio.

...

—¡Buenos días!—. Se anunció enérgica, viendo cómo el patriarca ya estaba despierto leyendo un periódico.

Shinjuro simplemente levantó su mirada durante unos segundos para apreciar a su hijo medio adormilado y a la feliz chica antes de regresar su atención al papel. —¿Cómo les fue?

—¡Bastante bien!—. Fumiko se sentó con bastante delicadeza a pesar de estar irradiando alegría como si fuera un rayo de sol.

Casi al instante que ella estaba sentada, Senjuro apareció con una pequeña mesa repleta de platos, acercándose a su cuñada con extremo cuidado.

—¿A que hora regresaron?—. Preguntó el antiguo Pilar, tomando un pequeño vaso a su lado en cuanto Fumiko recibía la mesita del menor.

—Muchas gracias, querido Senjuro. No estoy segura, lo último que recuerdo es haber leído un cuento a Kyojuro y luego me quedé dormida.

El chico por su parte, se levantó para ir por su propio desayuno.

—¿Y qué planes tienes hoy?—. Después de haberle dado un sorbo al líquido de su vaso, Shinjuro enderezó el papel del periódico.

—El entrenamiento de Pilares iniciará pronto y quiero ir con Mitsuri-chan a visitar a Tengen-san—. Explicó ella, de pronto tomando sus palillos ansiosa al ver llegar a Senjuro.

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