Ciento diecinueve

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Había sido un día agotador, ya estaba hasta el gorro de todo, solo quería irme a casa y dormir. Había sido uno de esos días en los que si había trabajado. No me podía quejar después de suplicar con vehemencia que me regresaran a mi lugar de trabajo original se estaban vengando y me ponían trabajo extra.

Quise regresar para verlo más tiempo aunque solo fuera observarlo pasar de vez en cuando.

Faltaba poco para cerrar y ya casi no había gente en el local la puerta sonó indicando que algún cliente nuevo entraba. Resoplé frustrada pero hice mi mejor sonrisa porque no quería quejas de parte de los clientes.

-Te ves mejor cuando sonríes de verdad -dijo Kevin con una sonrisa de oreja a oreja, rodé mis ojos y volví a mi asiento.

-Déjame, estoy que reviento de cansancio.

-Pobre de mi princesa. Traje su carruaje real para que no camine, ¿qué le parece? -preguntó divertido intentando mejorar mis ánimos.

-Espléndido príncipe Kevin. Pero sabes no tienes que hacerlo, no quiero que llegues tarde a casa, ¿y los muchachos? -pregunté extrañada por su ausencia.

-Están con sus novias.

- ¿Y tú hasta cuando hijito, te estás quedando atrás? -cuestioné.

-No necesito. Te tengo a ti -dijo encogiendo los hombros. Tomó dirección a la puerta dejándome con las palabras en la boca, en realidad no sabía que contestar - ¿Quieres algo de la tienda? Cómo sea te traeré algo con chocolate.

Te tengo a ti. Hacían eco en mi cabeza esas palabras. Sí me tenía pero como amiga, yo no lo veía de otra manera.

¿Él a mi si? Eso estaba mal yo no le podría corresponder cómo él deseaba en caso de que mis conclusiones fueran ciertas. Era muy lindo, amable, atento, guapo, encantador en fin quizá la persona más perfecta que haya conocido pero no era para mí.

Narra Kevin

Necesitaba salir de ahí, lo que acababa de salir de mi boca lo pensé y lo dije cuando solo se debía quedar en mi pensamiento.

Estaba un poco confundido pasaba mucho tiempo con ella y no había sentido la necesidad de buscar a alguien a más. Ella era todo lo que necesitaba.

¿Me había enamorado de ella?

No. Eso no era posible. No la veía de esa manera no la deseaba como para tener relaciones con ella. Su compañía me bastaba solo eso.

Solo eramos amigos y nada más. Dos buenos amigos.

Aunque no podía negar que sus labios eran tentadores.

¿Y si ella sentía algo por mi?

¿Cómo saberlo?

Fácil le preguntaba. Sería incómodo y no quería hacer que mi presencia se volviera extraña para ella. Mejor llegaría y haría como si nada hubiera pasado.

Tomé lo primero que vi en la tienda, claro que tuviera chocolate y unos refrescos.

Regresé a paso lento, nervioso era poco.

Ella se encontraba perdida en sus pensamientos observando el suelo mientras torturaba su labio mordisqueandolo.

Dejó de hacerlo cuando notó mi presencia. Levantó su mirada chocando con la mía. Me brindó una tímida sonrisa con sus labios ligeramente hinchados haciendo que se vieran tentadores.

Me acerqué a ella sin apartar nuestras miradas para entregarle sus cosas.

Tomó el refresco y bebió un sorbo dejando húmedos sus labios.

Estábamos cerca porque yo no me había apartado de su lado. Se veía tan tierna, tan bonita y en un impulso levanté su rostro, examine cada parte de su cara, de sus reacciones, ella tragó saliva sabía lo que iba a hacer me acerqué poco a poco con mi vista clavada en la suya, cerré mis ojos y capturé sus labios con los míos. Ella no se inmutó con lo que acababa de pasar pero después de unos segundos correspondió mi beso, sus suaves labios con los mios se movían con sincronía, como si ese no fuera nuestro primer beso, profundicé el beso entrelazando nuestras lenguas y ella aceptó, se estaba tan bien ahí y en ese momento.

Quité las ganas que tenía de ser yo el que mordiera sus labios lo hice y ella soltó un quejido sordo, terminé por darle un casto beso.

Junté nuestras frentes y la vi a los ojos.

-Perdón -musité después de ver la culpa en sus ojos marrones. Pasé mi dedo pulgar por sus labios para quitar la humedad que había dejado en ellos al tocarlos sentí como aun palpitaban. Apartó la mirada y me alejó de golpe.

-Eso no debió pasar. Lo siento pero solo somos amigos, ¿está bien? -cuestionó.

-No sentiste nada, ¿cierto? -pregunté. Su reacción me sorprendió, eso quería decir que solo fue un beso más para ella. Aún no tenía mis pensamientos claros después de eso.

-No te quiero perder -masculló.

Eso era suficiente, ella solo me quería como a un amigo y nada más. Entonces así iba a ser.

-No lo harás.

Me miró con lástima y yo solo alcé mis brazos y sonreí de lado. Me abrazó e inhalé su aroma, quería que su olor se quedara en mi ropa y así no sentirme solo en la noche.

La apreté fuerte contra mi pecho y ella enterró más su rostro en el.

-Perdóname -dijo en un susurro.

¿Qué debía contestar?

Si el del error fui yo.

-No pasa nada mi princesa. No tengo nada que perdonarte.

- ¿Me quieres? -preguntó aún en mis brazos, mi corazón empezó a latir rápido y sentí como ella esbozó una sonrisa en mi pecho.

-Más de lo que debería amor -musité.

-Yo también te quiero -dijo en un suspiro.

Hola bebés! :3 se que me extrañan (ay si aja) y por eso les traigo dos lindos caps! :3 también los invito a pasarse por Posdata está en perfil y está super chiquita y bonita! :3 bueno besotes los hamo!

Deseo OdiarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora