Ciento cuarenta y nueve (1/2)

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"Tenemos que hablar".

Al escuchar esas tres palabras ya me lo veía venir, algo malo pasaría, ¿pero qué?

- ¿De qué?

-Kevin, yo... -su voz se oía entrecortada- sabes que te quiero mucho, pero...

-Princesa, sin rodeos -dije con voz templada y con los nervios a flor de piel.

Suponía que su viaje iba a empeorar las cosas entre nosotros, sabía que no era lo mejor para nuestra amistad, pasó por mi mente que ella me dejaría a la deriva.

-Necesito tiempo. De todo. De todos -finalizó. Sin querer un nudo en la garganta apareció dificultando la simple tarea de pasar saliva. No encontraba las palabras exactas para describir el dolor que sentía. Sin dudas mi corazón lloraba por que quizá ese era el final de nuestra historia sin haber comenzado.

-Entiendo. -Fue la única palabra que pude emitir. El suspiro del otro lado de la línea dolió como un puñetazo en la cara, podía ser que me pudiese más saber que ella también sufría.

-No será por siempre, lo prometo -dijo en un hilo de voz.

-No lo prometas, me dolería si rompes esa promesa, solo... No sé, es un hasta luego, quizá.

-Kevin...

-Ya no digas nada, hablamos después princesa, no me olvides, te esperaré -por unos largos segundos no hubo respuesta, ni un suspiro, ni un lamento, un sollozo o alguna palabra; sino fuese porque el celular me marcaba que la llamaba seguía en curso habría dado por sentado que ella había colgado -, ojalá pudiésemos tener nuestro "... y vivieron felices por siempre".

Colgué.

Corté la llamada antes de que ella dijera algo porque no hubiera soportado que rompiera mi burbuja, mi sueño de estar con ella.

Me fui a recostar a mi cama y contarle a mi fiel almohada lo que me pasaba. Ella no me contestaba pero al menos me escuchaba y solía pensar que en mi sueños se comunicaba conmigo y me daba respuestas.

Me di cuenta que ella era más indispensable que el aire que respiraba para estar con bien. Acababa de colgar con ella y ya sentía que habían pasado mil años en completa soledad. ¿Qué iba a ser de mí, sin la luz que ella me brindaba?

Me sentí tan triste que comencé a llorar, no entendía su cambio repentino y sus frías decisiones. ¿Acaso yo era un juego para ella? Después de sopesar eso sentí hervir la sangre, me dejé llevar por el impulso y la rabia que sentía. Nunca nadie había jugado conmigo y ahora ella con una mano en la cintura me decía que necesitaba tiempo, por dios, me había dejado solo, ¿y aún así necesitaba más tiempo?

Me di una ducha rápida, me cambié y perfumé, saldría después de haberlo evitado tanto tiempo por ella, ya no estaba que más daba, no iba a volver para impedírmelo. No obstante si hubiese estado ahí mirándome con esos ojitos marrones que eran mi adoración, haciendo pucheros, sin dudar me hubiera quedado a ver una película, ver como leía un libro o inclusive recitarle poemas, lo que fuese; pero ella no estaba, me sentí a más que solo.

Pensé en llamar a mis amigos pero de seguro estarían ocupado haciendo sus cosas.

Pensé en visitar a mi familia pero mi madre de seguro miraría la tristeza en mis ojos y no quería preocuparla.

Decidí salir a un establecimiento de bebidas locas y cerveza, un lugar concurrido aunque ya no me causaba la misma emoción que antes. Llenaría mis venas de alcohol y dormiría hasta el siguiente día con una fuerte resaca de los mil demonios; ese dolor era mejor que el que sentía en esos momentos. Mi plan se vio ofuscado al ver una linda chica a lo lejos, en realidad solo la veía linda por que se parecía a mi princesa, la misma complexión, el mismo largo de cabello y hasta ojos marrones pero no eran los mismos, no tenían el mismo brillo, el mismo efecto en mi. Sintió la pesadez de mi mirada, viró en mi dirección y sonrió. Nada, no sentí absolutamente nada por ella.

Pedí una bebida. Otra y después otra; todas distintas mi estómago se estaba volviendo una guerra por mezclar las copas que bebía.

- ¡Maldito pecoso! -gritaron a mis espaldas. Poca gente miró en nuestra dirección ya que la música estaba realmente alta. Era el idiota por el que estaba seguro que mi princesa se había alejado.

- ¿¡Qué quieres!? -mascullé molesto, de por si mi ánimo no estaba bien como para empeorarlo con un imbécil entrometido.

-Por tu culpa -musitó-, por tu culpa ella ya no me quiere como antes, la tuve y se fue, ella también me dejó. -moderó su voz al aproximarse al lugar en donde me encontraba.

Sus palabras me confundieron más no su presencia, estábamos en un lugar público y a los dos nos quedaba demasiado cerca para mi mala suerte. Vivíamos en un mar demasiado pequeño casi podía jurar que era una jodid pecera.

- ¿Cómo así?

Me miró con fuego en sus ojos al acercarse percibí el olor a cigarros con un toque de cerveza en su aliento.

-Por tu culpa niño bonito, ella no me dijo que amaba, ¿dónde la tienes que no la veo junto a ti? ¡Dónde está! Tengo un par de cosas que aclarar con mi bonita.

- ¡Ella no es tuya! -rectifiqué. Una risa burlona salió desde lo profundo de su pecho.

-Lo fue hace poco.

Sus palabras me cayeron de golpe hiriéndome un poco más. Por estúpido que suene yo me estaba guardando para ella mientras ella se acostó nuevamente con él.

-Se fue.

Después de eso lo dejé con las palabras en la boca y salí en busca de aire fresco.

Quién diría que en la puerta de salida estaría la misma chica fumando despreocupada, coincidencias de la vida.

-Me llamo Evelin -dijo al percatarse de mi presencia.

-Kevin -respondí seco.

Sonrió aproximándose poco a poco con cautela, envolvió mi cuello con sus brazos, capturó mis labios y llevó una de sus manos a mi parte noble.

-Te haré olvidarla -masculló en mis labios-, de lejos pude notar que son preocupaciones amorosas, además que te oí discutir con el chico ebrio -finalizó.

Me dejé llevar por sus caricias, me dejé llevar por sus besos vacíos y el deseo de que quien se encontraba encima mío fuese alguien más. Mi princesa se había acostado con ese imbécil y yo solo sentía que me estaba poniendo a la par.

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Mil años sin actualizar, les pido una disculpa pero mi celular estaba con el doctor y apenas se recuperó :v dividí el cap en dos para que no fuese super mega largo, lo acabé y lo subí si ven un errorsillo me avisan por favor :3
En fin me pongo a trabajar antes de que me corran T-T

Deseo OdiarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora