Cuando escuchaba decir a alguien; El tiempo lo cura todo. Me daban ganas de darle unos sapes y hacer que retractara lo dicho.
El tiempo no cura ni una mierda. No cura un mal de amores, no cura una herida; solo deja cicatrices, no cura los recuerdos, no cura la estupidez, no cura que aun lo amaba y él me había olvidado, no cura los sentimientos y no cura el olvido.
El tiempo solo pasaba, solo eso hacía.
Los días eran monótonos cuando Kevin no estaba para hacer sus ridiculeces. Hacía tiempo que había empezado a salir con una chica, no me agradaba pero el dijo que no era nada serio. Ese chico era todo un loquillo. Algunas veces me usaba para espantarle a las admiradoras que tenía, otras tantas para salvarlo de citas y de conversación bochornosas.
Siempre era su novia cuando él lo necesitaba no me molestaba en lo absoluto me alegraba ayudarlo en lo que pudiera.
Días después de nuestro primer y último beso las cosas se volvieron incómodas pero después todo regresó a la normalidad.
El tiempo pasó; un año para ser exactos. Diez de Mayo de nuevo, recordé con nostalgia el día que comenzó todo.
Lágrimas traviesas quisieron escapar pero no lo permití.
Era asombroso como las cosas podían cambiar con el tiempo.
Hace un año era solo un chico más entre la multitud.
Hace un año era solo una chica que no sufría por amor.
Hace un año lo había conocido y había empezado a vivir.
Un año y él ahora ya no estaba para celebrarlo conmigo.
365 días y aún lo amaba como el primer día, ¡eso debía de ser imposible! Pues un año es mucho tiempo pero eso no impedía que mi sentimientos hacia él se debilitaran.
No me arrepentía de haberlo conocido, ¿cómo hacerlo? Si él me hacía feliz con solo existir.
Un año impredecible y doloroso.
¿Recordaría esa fecha? Me preguntaba si acaso se acordaba del tiempo que había transcurrido y si significaba algo para él. Necesitaba saberlo aunque obtuviera una negativa como respuesta.
No tenía nada que perder, aun dolía en lo profundo de mi ser, aun lo amaba y nada me haría cambiar eso. No lo había olvidado, no podía hacerlo.
Me decidí a enviarle mensajes y efectivamente nada importaba para él.
Esa fecha, ese día no significaba nada más que otro día en el calendario. Para mi era especial y para él no era nada.
Dolió saberlo, pero me tenía que arriesgar. Albergaba la esperanza de que me dijera que él lo ansiaba para recordarlo juntos pero no era así y debía aceptarlo, entonces decidí que hasta ahí, ¿para qué recordar fechas insignificantes? Para qué hacer un borlote por nada.
¿Para qué seguirlo amando? Ya no tenía sentido aferrarme a los recuerdos de un amor que no era más que ilusiones mías.
¿Para qué seguir teniendo la esperanza en él? Cuando estaba más que claro que nada de lo que le dijera lo haría cambiar.
¿Para qué amarlo? No era recíproco ese amor.
¿Para qué seguir desgastando mis anhelos en él?
¿Para qué pensarlo? Solo me hacía más daño. El amor no era así, no debía doler, no debía dejar un vacío en el pecho y mucho menos debía lástimar.
Pero perderlo sería perderme a mi misma.
Dejarlo sería dejar mi corazón a un lado, seguiría latiendo pero sin sentido alguno.
Olvidarlo... olvidarlo sería imposible porque no lo quería olvidar.
ESTÁS LEYENDO
Deseo Odiarte
RomansTe escribo como si lo fueras a leer. ----- Portadas de la historia hechas por mi gemelita @GCRosemary. Ella es mía y solo mía pero comparto su talento y les recomiendo que se dejen querer por sus historias.
