Kevin siempre oportuno en cualquier situación desde que lo conocía, cuando más estaba hundida ahí estaba él para darme una mano y levantarme. Él era siempre mi salivación, él era quien siempre estaba ahí, él, mi chico de ojos claros, mi príncipe estaba de nuevo ahí para salvarme.
Necesitaba más que nunca de alguien y como si hubiera escuchado mis súplicas al aire, llegó hasta donde estaba.
Creí que ya estaba alucinando pues añoraba tanto dejar de estar sola y de pronto escuché su voz a lo lejos que pensé que solo había sido producto de mi imaginación.
Me abrazó fuerte cosa que agradecí inmensamente porque sentía que en cualquier momento colapsaría en mil pedazos.
Mi corazón estaba hecho una mierda, estaba destrozada y nada tenía remedio, joder como lo iba a tener, ¿cómo iba a destruir una posible familia? Él no la iba a dejar solo porque su mejor amiga se había enamorado patéticamente aun sabiendo que no me veía con otros ojos más que de simple y vana amistad.
Y es que ahora todo estaba claro, todo se veía perfectamente y todo estaba en mi contra. El día que sorprendentemente llegó de la nada para él fue una despedida, ese beso fue el último que en toda la puta vida me daría, ese abrazo reconfortante ahora dolía de una manera agonizante, quemaba su recuerdo en mi piel.
¿Por qué torturarme de esa manera? Acaso creyó que jamás me enteraría. Pensó que yo siempre lo esperaría por eso no ponía punto final a nuestra historia mejor dicho a nuestra jodida amistad.
Sí, estaba dispuesta a esperarlo, toda la vida si era necesario sin embargo no sería su juguete de por vida.
Lo que una vez me contó y que yo creí que jamás pasaría porque él se daría cuenta que también me amaba como yo lo hacía se estaba convirtiendo en una pesadilla, su sueño era el infierno para mi.
La llevaría de blanco al altar, le juraría amor eterno frente a todos sus familiares y amigos y por supuesto la idiota de su amiga no estaba invitada a la dichosa boda.
Todo iba bien, solo fotos de él en las
que se le veía mejor que nunca y quizá el brillo que veía inexistente en sus ojos simplemente estaba opacado por los nervios de decir "sí, acepto" frente a muchas personas.
Se iba a casar, joder, y yo jamás tendría oportunidad alguna. Se veían felices ella portaba un precioso anillo de compromiso, él la abrazaba como si se le fuera a escapar en cualquier momento.
Pero, ¿por qué se casarían? En estos tiempos nadie se casaba así nada más. ¿Estaría embarazada? Dios, no, por favor todo menos eso. No soportaría la idea de ver el futuro que yo tanto ansiaba a su lado con otra. Sabía que mis lamentos no serían escuchados, sabía que por más lágrimas que derramara nada iba a cambiar, sabía que ellos no se separarían nunca después de contraer nupcias.
Después de lo que le hizo aun se quería casar con ella, ¿pendejo o enamorado? No sé cual era peor. Lo único que sabía era que todo se había vuelto gris y sin vida en mi mundo. Ya nada valía la pena porque mis alas estaban destrozadas y jamás podría volar de nuevo, jamás me recuperaría de tal caída, de ese amor que solo me dañaba sin parar. Carcomía mis entrañas y me dejaba vacía, sin esperanzas, sin ganas de seguir adelante.
¿Por qué no solo estaban en unión libre? ¿Por qué no solo vivían juntos? Al final quizá se aburrirían o ella lo volvería a engañar y estarían sin ataduras para poder seguir con sus vidas cada quien por su lado.
Dolía no estar en su lugar, dolía que él deseara amanecer siempre a su lado, dolía que siempre había sido ella y yo solo había sido un simple objeto.
¿Acaso nunca signifiqué nada para él? Él era mi todo y yo era su nada.
No tenía con nadie más que desahogarme más que con Kevin, pero él no era el indicado para ese tema.
Solo me limité a pedirle que no me dejara, que me abrazara como si no hubiera mañana. Sus cálidos brazos me rodeaban aminorando el dolor, aspiraba su aroma para tratar de olvidar el que ya tenía tatuado en mis fosas nasales, me aferraba más a su pecho para que no saliera huyendo una vez más, para que no me dejara por ser tan estúpida.
Y ese era el adiós al amor esperanzado que yacía en mi débil corazón. Ella se vestiría de blanco y yo de negro porque no me mató de golpe, me envenenaba cada día un poco más, lentamente cavaba mi tumba y desde ese día estaría de negro, de luto, epitafios de amor nacerían desde lo profundo de mi ser por la muerte de mis esperanza y anhelos, por la muerte del amor que un día creí infinito.
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Deseo Odiarte
RomanceTe escribo como si lo fueras a leer. ----- Portadas de la historia hechas por mi gemelita @GCRosemary. Ella es mía y solo mía pero comparto su talento y les recomiendo que se dejen querer por sus historias.
