-Está claro lo que harán, ¿o se los repito? -dije con autoridad. Estábamos viendo los últimos detalles de nuestro ataque de nuestra venganza.
-Pero Kevin no está bien. Ya la dejó estuvimos ahí. -espetó el pelinegro.
-No seas idiota, no la dejó. Jamás dijo que no la buscaría, jamás le dijo que se olvidara de él. Sólo la volvió a lastimar. -contesté mirando a la nada recordando como mi princesa sollozaba en mis brazos, la punzada en el pecho que no se me quitaba por no poder aliviar su dolor.
Tan frágil y tan fuerte seguía de pie después de tantos malos ratos. Aún así seguía con una pulcra sonrisa en su rostro.
El amor no es bueno, te destruye sin pudor. Si lo tienes te apendeja y si no, pasa lo que mi princesa estaba pasando en esos momentos.
¿Cómo alguien puede usar a su antojo a otra persona?
Es inconcebible ver a alguien como juguete o diversión personal.
¿Cómo alguien puede permitir que hagan contigo lo que quieran?
-Entonces tendremos listo todo y cuando sea oportuno actuaremos. -dijo el castaño, sacándome de mis pensamientos.
-Sí. -musité.
-Kevin, ¿la amas? -dijo el pelinegro con su rostro interrogante. Su pregunta me sacó de mi lugar. -Nunca alguien te había afectado tanto, nunca habías mostrado tanto interés en una chica, nunca habías intentado ser "un caballero" ¡mírate, hasta has cambiado tus expresiones y palabras por unas más adecuadas! -concluyó.
Reí por la observación de mi amigo. Ese yo salvaje seguía ahí pero estaba calmado, aguardando desde las sombras para cuando se necesitara.
-Hasta ustedes han cambiado sus modismos. -mascullé.
Era cierto ya no usábamos tantas palabras vulgares porque a ella le incomodaba. Mis amigos siempre estaban a mi lado, participan en las conversaciones que teníamos. Ya no era necesario tratar de fingir amabilidad cuando nos encontrábamos en la misma habitación juntos. Nos acostumbramos a hablar a ser así después de tanto tiempo con ella.
-Las mañas se pegan mi estimado. -musitó.
Di un largo respiro. Buscaba las palabras adecuadas para dejarles en claro mis sentimientos hacia ella.
-Sabes. No. No la amo, no de esa manera que crees. La amo pero de una manera distinta. No sé como explicarlo. -dije esperando que fuera suficiente para ellos.
Ni yo sabía lo que sentía.
-Intentalo. -musitó el castaño.
-Sonará raro, pero es quizá el mismo amor que siento por ustedes. -respondí, se quedaron perplejos.
- ¿Nos amas? -preguntaron sus ojos casi salían de sus órbitas.
-Claro animales. Si estuvieran en peligro me arriesgaría por salvarlos. Si alguien les hiciera daño correría sangre y no sería la mía. Cualquier cosa que les afecte me afecta, ¿entienden? Lo mismo me pasa con ella tengo la necesidad de protegerla, de verla sonriente, me duele si a ella le duele. No, no quiero un futuro con ella me refiero no a su lado como novio pero siempre estaré para cuando me necesite, no importa la hora, el momento o lo que sea. -respondí.
-También estaremos para ella. -dijeron.
Me di cuenta que ellos también la querían, no por el hecho de que yo lo hiciera, ellos también le tomaron cariño era imposible no hacerlo.
- ¿Y que pasará cuándo encuentre a alguien?
-Me encargaré de que sea bueno para ella, que él sea sincero y no la vaya a lastimar.
- ¿Algo así como su padre? -preguntó el pelinegro.
-Algo así supongo. -contesté.
Al principio pensaba en ella de una manera distinta. Era quizá un capricho más, envidiaba que ese la tuviera y no yo. Al conocerla todo cambió.
La vi frágil y quise ser su pilar. La vi fuerte y quise ser su escudo. Vi sus lágrimas y quise ser su pañuelo. Quiero ser su gravedad; mantenerla con los pies firmes en la tierra, no dejar que palabrerías la hagan volar hasta casi rozar el cielo y que de golpe la dejen caer como lo hizo él.
Algún día se acabará el amor que siente por el, la acompañaré en el proceso del olvido. Saldrá lastimada sólo una vez más y después podrá ser feliz, de eso me encargaría yo.
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Deseo Odiarte
RomansaTe escribo como si lo fueras a leer. ----- Portadas de la historia hechas por mi gemelita @GCRosemary. Ella es mía y solo mía pero comparto su talento y les recomiendo que se dejen querer por sus historias.
