Después de pasar la tarde revisando y resolviendo los últimos pequeños detalles de la boda que estaba por realizarse al día siguiente los novios se tomaron un break de todo.
Como novios que aún eran vieron una película con sus respectivas palomitas y chucherías que no podían faltar en el sofá de la sala.
Mientras la película pasaba la novia cada vez más sentía los nervios en aumento ya que su libertad sería nula desde el momento que pronunciara un sí como respuesta en el altar. Sabía que todas las salidas de paseo con las amigas, que todos esos pequeños mimos que se daba ya no podrían ser realizados con la misma frecuencia que lo hacía siendo soltera, no, eso ya no podría ser.
Él novio parecía prestar atención a la película y sí lo estaba haciendo ya que era de acción, las balas y la sangre falsa que se derramaba lo mantenían entretenido y aislado de lo que le ocurría a su prometida.
La película iba a la mitad y la joven ni siquiera prestaba atención a ella, su mente estaba demasiado ocupada asimilando la idea de que ahora en más sería la esposa, sí, ese mote que se le daba a la señora por no decir esclava de su esposo. Tendría que fregar trastos, lavar ropa, encargarse del hogar, trabajar si era necesario, después vendrían los niños y nada sería para ella. Era un pensamiento egoísta pero eso no era lo que quería para su vida, no quería estar atada y terminar infeliz y divorciada. Eso sin añadir la existencia de hijos de por medio. Pedía al cielo con vehemencia no quedar como madre soltera, se volvería loca con tanta responsabilidad en sus manos.
Los créditos de la película aparecieron en la pantalla y se percato de que había pasado más de una hora con treinta minutos sumida en sus pensamientos sopesando los contras de ese matrimonio y sí, contras porque no le veía muchos pros al asunto de casarse. Todo estaba ya arreglado y no se podía echar atrás cobardemente, sus amigos y familiares estaban ya invitados y nada se podía hacer a tan solo unas horas de la boda. La novia empezó a mordisquear las uñas postizas con pedrería que se había aplicado esa mañana junto con todo el arreglo previo que se debe de hacer.
Los nervios la estaban consumiendo, su mente se distrajo por un instante al escuchar pequeños ronquidos provenientes de su novio dormido en un profundo sueño. Al final no pudo con la lucha de sus párpados queriendose cerrar y finalmente cerró los ojos casi al final de la película. Estaba todo torcido en el sofá pero eso no impedía que su sueño se viese frustrado.
Pobre de él pensó la novia al recordar lo atento que había sido esa última semana. Desde cargar las bolsas con la ropa que habían comprado hasta apoyar con los arreglos que requerían músculos para realizarlos. Se preguntaba una y otra vez si en realidad lo amaba como él lo hacía con ella y su respuesta era que no.
No, no lo amaba con la misma intensidad, no lo amaba con el mismo ímpetu pero sabía que un día lo lograría y no era que se casara sin amor, sí lo amaba pero no tanto, no en la misma cantidad, no era el mismo amor. Estaba segura de que el tiempo haría de las suyas y se enamoraría profundamente. Se casaba porque sabía a la perfección que no encontraría a alguien mejor que él. Él tenía todo lo que ella o cualquier otra chica pudiese desear. A pesar de que lo había engañado ya una vez se prometió no volver a hacerlo porque no se lo merecía, no merecía eso, porque él era bueno con ella. ¡Por dios le había perdonado una traición, un engaño! Ella era su todo y se lo demostraba todos los días. Sin rencor, en la mente del chico ese momento se reprimió, el engaño estaba olvidado o por lo menos bien guardado en su mente.
Se acomodó a su lado y acarició sus cabellos mientras contemplaba su rostro pacífico por el sueño en el que estaba sumido. Sí, sabía que hacía lo correcto, sabía que lograría amarlo, sabía que podrían ser felices y que nada los separaría. Podría lidiar con los hijos, las responsabilidades y todo lo que implicaba ser una buena esposa, él lo merecía.
Sonreía con la idea de llegar a viejos tomados de la mano y diciéndose te amo. Comenzó a ver los pros del futuro que tendría con su prometido, con el que sería su único amor a partir del día de la boda. Besó su frente con dulzura mientras susurraba un te amo, la respiración del novio se calmó más y más.
En un suspiro pronunció: también te amo, mi bonita.
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Deseo Odiarte
RomantikTe escribo como si lo fueras a leer. ----- Portadas de la historia hechas por mi gemelita @GCRosemary. Ella es mía y solo mía pero comparto su talento y les recomiendo que se dejen querer por sus historias.
