Capítulo XLVII

1.5K 65 5
                                        

Madison

—¿Quieres chocolate como siempre, Evie? —pregunto sacando un par de billetes de la cartera—. Hay otros gustos si quieres probar algo nuevo.

Niega trepándose al taburete para ver lo que hay más allá de la barra de acero inoxidable; no descubre otra cosa que no sea un chico como de treinta años uniformado. Es raro, a esta hora se supone que es Vivi la que trabaja aquí, pensaba intercambiar un par de palabras.

—Bueno, entonces quiero dos helados de chocolate —le pido al empleado con una sonrisa—. ¿Sabes qué ocurrió con Viviana? Es una chica que trabaja aquí por las tardes.

Entrega los dos conos, solo que les agregó un baño de chocolate blanco, que no pedimos. —La remplazo por hoy, no se sentía muy bien. —Rechaza el dinero que le extiendo—. La casa invita, tendría que ser considerado un delito cobrarles a chicas hermosas como tú —sonríe con coquetería.

«Ridículo, aburrido, patético ¿Queda algo más?»

Básico.

«Esa también es buena»

Me extiende una servilleta con algo anotado... su número telefónico, como si su mal intento de flirtear no fuera suficiente.

La verdad no entiendo muy bien en qué situación sentimental estoy con Alexander en estos momentos, nuestra charla de esta mañana en el salón de economía fue... interesante. Creo que dije cosas que todavía no debería sacar a la superficie, pero todo se acumuló hasta hacerme estallar en mil pedazos.

Luego en el auto, por un par de segundos, pude recibir una probadita de lo que era el calor que siempre me rodeaba al estar junto a él; y después Luz me llamó a moco tendido diciendo que, adivinen, que Alexander era el mismo imbécil sin corazón que ha sido estos últimos días.

De todas formas no podría hacer algo con otro chico sin aclarar las condiciones de la relación primero con él. Tampoco es que tenga muchas ganas de buscar contención en otros nidos, mi lado enamorado sigue anhelando que mi chico vuelva a abrazarme como lo hacía antes sin soltar comentarios hirientes o que me provoquen las ganas de arrollarlo con un camión.

Genial, ya se arruinó el poco buen humor que había acumulado en el viaje de auto con la compañía de Evie cantando Shawn Mendez a todo pulmón.

Dejo el pedazo de papel sobre la barra de metal. —Lo siento, pero...

—Pero tiene novio —se adelanta mi pequeña cuñada—, y es mi hermano, Alex. Ahora no están muy bien, él se porta feo con todos. Ayer dijo que mis papás me dejarían en la puerta de un orfanato dentro de una caja. —Hace un puchero de lo más tierno—. Sigue siendo su novia sin importar que no sea el mismo, y no te la llevarás lejos tan fácil. —Toma mi brazo—. Es propiedad de los Baker.

Bueno, muy equivocada no está, solo que revelarle mis problemas amorosos a otra persona no estaba entre mi lista de tareas, sumándole que él trataba de conseguir una cita conmigo.

Trato de sonreír sin que se convierta en una mueca. —Luego de revelarle mi deprimente vida amorosa con un extraño, Evie, nos vamos. Ten un lindo día...

—Jerónimo —desliza por segunda vez la servilleta hacia mí—, y te aconsejo que la tomes, por si tu chico se pone muy idiota.

Para empezar ¿qué clase de persona dice groserías frente a una niña?, segundo ¿cuán desesperado puedes estar como para intentar algo con chica ocupada?, y tercero, insultar a mi novio no te dará puntos conmigo. Solo yo puedo decirle que es un idiota.

Se lo devuelvo, esta vez con una sonrisa tirando a sarcástica. —Gracias, pero como te dijo mi cuñada, tengo novio. Y no estoy interesada en expandir la relación. —Dejo los billetes que minutos antes rechazó—. Ten un lindo día, Jerónimo.

The Real YouHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora