Atención! A este capítulo le falta una parte antes que tal vez en un futuro escribiré, pero para ponerlos en contexto: Madi y Alex se casaron y tuvieron una hermosa hija llamada Aurora, que en la actualidad tiene seis años.
Ahora sí, disfruten.
Madison
El sonido del teléfono sobre mi escritorio me espanta por estar muy metida en lo mío. Pese a ser ta de noche, sigo en la oficina adelantando pendientes ya que Aurora está en el departamento de su padre.
Las cosas entre Alex y yo no han ido para nada bien. El trabajo nos consumió, llevándonos a discusiones ocasionales que terminaban con alguno de los dos yéndose a dormir a alguna de las tantas habitaciones que hay en nuestra casa, y luego con el otro buscándolo a las horas arrepentido por lo que ocurrió.
El punto es que siempre podíamos resolverlo y descansar juntos en la misma cama.
Pero eso se fue al demonio cuando me encontré con mi pequeña llorando desconsoladamente en el sofá porque su padre había olvidado ir a verla a su recital escolar que le hacía mucha ilusión por tener el papel protagonista. Me rompió el corazón, y dicha sensación se transformó en enojo puro cuando me enteré de que se ausentó solo porque tenía una reunión con no sé quién.
Hace al menos cuatro o cinco semanas que se fue de lo que consideraba nuestro hogar, y hace una que me llegó la petición del divorcio.
Mi mundo se vino abajo al instante al comprender la crudeza de la realidad; el amor de mi vida, mi esposo, y el padre de mi hija queriéndose alejar de mí, para siempre.
Me costó levantarme del golpe, pero tenía que hacerlo. Unos hermosos ojos avellanas aniñados me necesitan más que nunca.
Contesto mi celular sin siquiera mirar el identificación, muero por terminar esto ya e irme a dormir.
—Madison —es Alexander—, necesito de tu ayuda.
La seriedad que utiliza al hablar hace que los músculos se me tensan inmediamente. Por instinto pienso en Aury, y me levanto de mi silla preguntándole por su bienestar.
—Sí, no es nada grave, es solo que tiene pesadilas y no logra dormirse porque no trajo su mantita especial y... Ya no sé que hacer.
Me relajo, al menos sé que no tendré que correr a media noche al hospital. Rasco con un dedo la parte inferior de mi ceja, el cansancio está matándome poco a poco.
—¿Probaste con acariciar su espalda? —pregunto bebiendo de la taza llena de café frío dado el tiempo que pasó desde que lo serví.
—Lo intenté todo, hasta me puse a hacer esa bebida rara que le prepara Lorenza y la tranquiliza, pero nada parece funcionar. —Lo oigo suspirar del otro lado de la línea—. ¿Estás ocupada o...?
Estoy a punto de responderle que iré en este momento si es necesario, pero imbécil de mi socio decide hacer acto de presencia sin tocar antes. Que en realidad no es mi socio del todo, su padre lo es.
Solo lo tengo en mi edificio dando vueltas porque el dueño de las tierras que uno de los hoteles en Portugal piensa que meterse de lleno en el ambiente laboral le quitará lo inútil que porta desde su nacimiento.
Su colonia invade mis fosas nasales apenas se planta en frente de mi escritorio. —Hermosa, te invito a mi departamento, tengo un nuevo vino añejo que está para morirse.
—Creo que... tienes planes. —Carraspea con fuerza—. ¿Sabes qué? Déjalo así, yo me hago cargo.
—No oye, espera... —La línea se queda muda
¿El muy imbécil me colgó? No puedo creerlo, este hombre sigue sorprendiéndome cada día un poco más.
El movimiento en la oficina me hace quitar la vista de mi teléfono. —¿Hablando de nuevo con tu casi ex marido? Creo que tendrías que comenzar a salir con hombres de verdad, si me permites...
—No, Rubén, no te lo permito —lo interrumpo enfadada por el término que utilizó al referirse a Alexander—, y te agradecería que guardes tus opiniones por donde mejor te quepan. Si quieres mantenerte en este negocio, te recomiendo que te alejes de mi vida privada. Para ti soy señorita Miller Fox o jefa. —Lo miro amenazante.
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The Real You
Non-Fiction¡HISTORIA TERMINADA! Madison Fox: bailarina, multimillonaria, y heredera de un imperio hotelero. Los que no la conocen la catalogan como la hija de mami y papi que le compran todos sus logros; quienes realmente logran pasar esa muralla ven a una muj...
